DIFERENTES ESTRATEGIAS DE ALIMENTACIÓN Y MANEJO EN LA ETAPA DE LECHE EN LA RECRÍA

 

 

 

 

 

DIFERENTES ESTRATEGIAS DE ALIMENTACIÓN Y MANEJO EN LA ETAPA DE LECHE EN LA RECRÍA

En este estudio exponemos datos propios de nuestra de experiencia en la recría de novillas siguiendo dos diferentes estrategias e incluso su evolución a lo largo del tiempo, con el objetivo común de cualquier ganadero de vacuno de leche: obtener una novilla a parto con menos de 24 meses de más de 600 kilos de peso vivo que sea sana y funcional para producir mucha leche al menor coste posible.

Rogelio Grille Barbeira1 , Noelia Mourazos2 1 Veterinario Recría Castro SL (Castro de Rei, Lugo) 2 Veterinaria Servicio de Calidad de Leche, Universidad de Santiago de Compostela (USC)

INTRODUCCIÓN

La recría representa entre un 12-18 % de los costes de producción de una explotación de vacuno lechero, siendo la alimentación láctea de la primera etapa de vida la más costosa, que representa entre un 17-20 % del coste de alimentación de toda la vida de la novilla.

Seguramente por ello, y porque resulta clave el manejo de esta etapa en el correcto desarrollo de la novilla, hay numerosos estudios sobre las distintas estrategias de alimentación en lo referente a cantidad de leche y/o número de tomas e incluso otros aspectos de manejo como el tipo destete o las estrategias de agrupamiento, cada vez más incentivadas por cuestiones de bienestar, que fomenten el consumo de dieta sólida.

En los últimos años, también se han publicado múltiples estudios haciendo referencia a una relación directa entre alimentación acelerada, es decir, mucha leche, en la fase lactante y producción de leche en el primer parto. Sin embargo, esto se fue modulando últimamente hacia más crecimiento en la etapa láctea es sinónimo de más leche en el primer parto.

“MÁS CRECIMIENTO EN LA ETAPA LÁCTEA ES SINÓNIMO DE MÁS LECHE EN EL PRIMER PARTO“

En este trabajo pretendemos exponer datos propios de nuestra de experiencia en la recría de novillas siguiendo dos diferentes estrategias, e incluso su evolución a lo largo del tiempo, persiguiendo siempre el mismo objetivo común de cualquier ganadero de vacuno de leche: obtener una novilla a parto con menos de 24 meses de más de 600 kilos de peso vivo que sea sana y funcional para producir mucha leche y siempre al menor coste posible.

Para conseguir este objetivo necesitamos un crecimiento medio de 800 g/día durante todos los días de su vida. Inicialmente, vamos a abordar de forma general las variables que manejamos en la fase de leche de una ternera y recordar algunos conceptos que consideramos necesarios para una etapa lactante exitosa.

Posteriormente, nos centraremos en la transición hacia el destete y, finalmente, expondremos dos estrategias de recría que pretenden ilustrar que el resultado puede ser válido adaptándonos a distintos manejos y planes de alimentación.

PARTE I: ETAPA DE LECHE ENCALOSTRADO Y LECHE DE VACA

Además de la importancia crucial de un buen encalostrado rápido y suficiente en las primeras horas de vida, insustituible por otro preparado artificial, para aportar las defensas que tendrá nuestra ternera en las primeras semanas de vida; continuar alimentando con leche de vaca a nuestras terneras parece una buena decisión reforzada no solo por la digestibilidad y su perfil nutritivo sino también por la hipótesis lactocrina de que hay factores bioactivos transmitidos por la leche que desempeñan un papel en la determinación de la trayectoria del desarrollo con consecuencias positivas en la vida de la futura novilla.

El mayor problema si se emplea leche de vaca frente al LR es el exquisito manejo que debemos tener para darla en condiciones de higiénica óptimas, porque desde el ordeño debe ser administrada rápidamente o, en caso contrario, almacenarla en buenas condiciones (refrigeración, pasteurización) para finalmente administrarla a la temperatura adecuada y con una calidad microbiológica buena.

Un segundo problema es la posibilidad de transmisión de ciertas enfermedades como la paratuberculosis. Número de tomas Si trabajamos con leche de vaca, el número de tomas ideal por manejo será el número de ordeños, a no ser que dispongamos de una pasteurizadora que nos permita mantener la temperatura y las condiciones higiénicas óptimas la leche a administrar. Si esa tercera toma fuera de ordeño no se puede hacer en buenas condiciones es mejor suprimirla.

Si trabajamos con lactorreemplazante LR, la decisión en número de tomas será nuestra en función de la mano de obra disponible. De forma genérica, un mayor número de tomas se asemeja más a lo que ocurre en condiciones naturales de amamantamiento, reduce las vocalizaciones por hambre, al tener el abomaso lleno más tiempo, disminuyendo el estrés y las digestiones pueden ser de volúmenes más reducidos repartidas a lo largo del día, pero también hay que tener en cuenta la distribución de dichas tomas e intentar en la medida de lo posible distribuirlas “regularmente” en las 24 horas.

Lactorremplazante En el caso de que no usemos leche de vaca en toda la etapa, deberemos decidir con que lactorremplazante (LR) trabajar y no solo nos debemos fijar en el porcentaje de grasa o proteína sino en origen del mismo, a medida que abaratamos coste probablemente sus componentes se alejen cada vez más de la leche desnatada en polvo. Si no hay problemas digestivos en las terneras, tal vez podamos plantearnos el cambio hacia un LR de más bajo perfil porque incrementando la cantidad de leche o la concentración podemos suplir en cierta forma la menor digestibilidad o la falta de algún punto porcentual de proteína o grasa. En cualquier caso, hay que valorar que las salud de las terneras no se vea comprometida.

El uso de un LR con mayores puntos porcentual de grasa en el invierno cuando la temperatura ambiental afecta a los crecimientos también puede ser una estrategia empleada.

Concentración Con respecto a la concentración del lactorremplazante, siempre hay un rango indicado en las propias especificaciones del fabricantes que suele ir de 120 a 150 g/l. Hay que considerar que para trabajar con concentraciones altas hay que ser estricto en la preparación ya que tenemos mayores riesgos de problemas digestivos (alta osmolaridad o alta concentración de solutos en la leche reconstituida > digestión dificultosa > atracción de agua a estómago y abomasitis con resultado ocasional de muerte). Por eso, si queremos mantenernos en un mismo plano nutricional y dar los mismos gramos de leche es una estrategia “menos exigente” más tomas a menor concentración que reducir tomas y concentrar.

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