AYUDAMOS A LAS EXPLOTACIONES A PROFESIONALIZAR SU RECRÍA PARA SER MÁS RENTABLES
Recría Castro, impulsado por la Diputación de Lugo como centro público pionero en España, da servicio a 60 granjas y 2.600 animales. El control sanitario es una de sus premisas para maximizar el crecimiento de las novillas. Conocemos cómo trabajan
CAMPO GALEGO
Recría Castro es el único centro público de recría de vacuno de leche que existe en España. Impulsado por la Diputación de Lugo en las instalaciones de la Granja Gayoso Castro y gestionado mediante una concesión a 25 años por Seragro, acoge en este momento a 2.600 animales procedentes de 60 granjas, todas ellas de la provincia de Lugo salvo 2 de municipios limítrofes situados ya en la provincia de A Coruña. “Al ser un centro dependiente de la Diputación de Lugo, tienen prioridad las granjas de la provincia de Lugo, pero en caso de tener espacio tratamos de completarlo con otras granjas próximas”, detalla.
El tamaño medio de las explotaciones que emplean los servicios del centro de Recría Castro es de 70 vacas en ordeño, pero existe una gran disparidad. “Nuestro mayor cliente en este momento es de Monforte y ordeña 400 vacas, y el más pequeño, que es de Taboada y que se va a jubilar ahora, ordeña 7; nosotros damos servicio a todo tipo de granjas”, valora el gerente de las instalaciones.
“Recría Castro da servicio a granjas grandes y pequeñas, y para entrar tienen prioridad las situadas en la provincia de Lugo”
El centro de recría se encuentra en Castro Ribeiras de Lea, en una parcela de 180 hectáreas propiedad de la Diputación de Lugo, en la que se ubican las naves que albergan a los animales, construidas tras una inversión de 12 millones de euros, y 160 hectáreas de producción forrajera de hierba y maíz, una parte de ellas dotadas de regadío. Recría Castro se puso en marcha en el año 2018 y, tras 7 años de funcionamiento, busca ganar en eficiencia gracias a la tecnología.
El equipo técnico está formado por Juan Aguiar como gerente y dos veterinarios: María, que se encarga de la parte clínica, del control sanitario de las granjas de origen, así como de la entrada y el seguimiento diario de los animales; y Luis Díaz, que se ocupa de la reproducción. Hablamos con ellos para conocer cómo trabajan.
Profesionalizar la recría
Las principales ventajas de trabajar con un centro como este tienen que ver con la profesionalización de la recría. “Aquí los animales están controlados en todo momento, no tienes que invertir en instalaciones que hay que amortizar y que hoy en día son muy caras, ni tampoco en mano de obra o en forrajes, pudiendo destinar esos recursos a tener una mayor capacidad de producción de leche en la explotación”, dice Juan. “Si puedes centrarte en producir leche tendrás mejor calidad de vida, los animales mejor cuidados y mejores resultados, porque si en lugar de dar 20 kg de silo de maíz a las vacas que tienes dando leche les puedes dar 30 kg o hacer pastone, estarás abaratando tu ración para obtener mayor rentabilidad por litro de leche producido”, argumenta.

Las vacas secas eran antes las grandes olvidadas en las explotaciones; ahora se les presta algo más de atención, pero en la recría aún hay mucho margen de mejora en muchas granjas El gerente de Recría Castro hace hincapié en los beneficios que aporta contar con buenos animales de reemplazo en las explotaciones. “Las secas eran antes las grandes olvidadas en las explotaciones; ahora se les presta algo más de atención, pero en la recría aún hay mucho margen de mejora en muchas granjas. Pienso que ese es el siguiente reto, porque cuando se le presta atención, se ven los resultados”, asegura.
Controles sanitarios estrictos a la entrada de los animales
Las becerras entran en las instalaciones a partir de las 3 semanas de vida y salen con 7 meses preñadas, por lo que permanecen en el centro una media de entre 21 y 22 meses. Todas las semanas tienen lugar entradas y salidas de animales del centro, en un número que fluctúa entre 30 y 60 por semana.
La recogida de los animales en las explotaciones la realizan con medios propios directamente, mientras que el reparto de las novillas a las granjas de origen se efectúa a través de transporte externo.
La entrada a las instalaciones se produce con una media de 20 días de vida, en cuanto reciben los resultados de la prueba de cartílago que certifica que son negativas a BVD. Además, cuentan con otros requisitos mínimos: “Las becerras tienen que ser libres de IBR, BVD y paratuberculosis, y las explotaciones de origen de los animales deben llevar un mínimo de 5 años en ADSG y las madres ser negativas a BVD y paratuberculosis”, aclara Juan. “Aquí el tratamiento es el mismo para todos los animales, pero se notan diferencias abismales en función del trato que recibieron en casa durante los primeros 20 días” A la entrada realizan un chequeo veterinario.
En esa revisión general, de manera rutinaria, observan el pulmón con ecografía, las diarreas neonatales mediante pruebas rápidas, el ombligo y cualquier otra cuestión que puedan detectar, como fiebre, artrosis o un posible golpe en el transporte, etc.
A continuación, proceden al descornado con anestesia y analgesia y comienzan con las pautas vacunales de virus respiratorios, desparasitaciones y control de moscas y mosquitos, en función de la época del año, y las terneras quedan en boxes individuales.
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