DISTRÉS NEONATAL DEL TERNERO: MANEJO DE LAS PRIMERAS 24 HORAS
El reconocimiento temprano y la intervención oportuna pueden determinar si los terneros comprometidos se recuperan o se quedan rezagados.
Andrea Bedford
Las primeras 24 horas de vida representan el período más vulnerable que un ternero experimentará, en el cual la privación de oxígeno, la acidosis metabólica, el trauma y el dolor pueden sobrepasar rápidamente a un neonato ya comprometido. El manejo del distrés neonatal implica detección temprana, evaluación rápida e intervención decisiva.
Muchos terneros con distrés nacen ya comprometidos. Los partos prolongados, la tracción excesiva o las intervenciones repetidas y prematuras incrementan la probabilidad de hipoxia, trauma y retraso en la recuperación fisiológica. Un ternero vivo no es necesariamente un ternero estable. El distrés suele ser sutil en los primeros minutos y puede pasar desapercibido si la evaluación se basa únicamente en la frecuencia cardíaca o el movimiento.

El Dr. Ryan Breuer, de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Wisconsin, describió los siguientes indicadores tempranos de distrés neonatal:
• Retraso en levantar la cabeza o incapacidad para alcanzar la posición esternal
• Respiración irregular, superficial o con jadeos
• Membranas mucosas azuladas o pálidas
• Presencia de meconio
• Cabeza o lengua hinchadas
“Si los terneros no intentan levantarse o no logran mantenerse en decúbito esternal después de 15 minutos, el pronóstico es muy pobre”, señala Breuer. Estos terneros requieren atención veterinaria inmediata y, con frecuencia, están cursando con una combinación de hipoxia y acidosis metabólica.
“El ácido es tóxico para el cerebro y puede causar cicatrización y muerte neurológica del tejido cerebral”, añade Breuer, mencionando la ceguera como un signo neurológico a tener en cuenta. “Estos animales no pueden ver, o comienzan a mirar fijamente al cielo, levantando el hocico hacia arriba”.
Distrés respiratorio: la emergencia primaria
El compromiso respiratorio es el componente más inmediato y potencialmente mortal del distrés neonatal. Los pulmones del recién nacido nunca se han expandido, y aun una alteración leve puede impedir un intercambio adecuado de oxígeno.
“Boca abierta y dilatación de las fosas nasales son signos de distrés respiratorio”, explica Breuer, añadiendo que las membranas mucosas con tonalidad azulada o cianóticas también indican que el ternero no está recibiendo suficiente oxígeno.
“Si la frecuencia cardíaca es inferior a 50 latidos por minuto y continúa disminuyendo, será necesaria una intervención para salvarlo”. Los terneros con distrés respiratorio deben colocarse en decúbito esternal para maximizar la expansión pulmonar. La estimulación física, que incluye frotamiento vigoroso, estimulación del tabique nasal o presión sobre el filtrum (surco) nasal, puede activar reflejos inspiratorios y ayudar a iniciar una respiración más eficaz.
Otros indicadores de distrés en terneros
La presencia de meconio es un indicador visible de que el ternero experimentó distrés antes del parto. La expulsión del meconio hacia el útero generalmente refleja un tiempo prolongado en el canal del parto o un retraso en la asistencia al nacimiento
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