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CADA UNO RECOGE LO QUE SIEMBRA: SALUD DE UBRE DEL PREPARTO AL POSPARTO

OEA Por OEA May20,2024

 

 

 

 

 

CADA UNO RECOGE LO QUE SIEMBRA: SALUD DE UBRE DEL PREPARTO AL POSPARTO

En este cuarto y penúltimo capítulo de la serie, sobre la salud de ubre y el manejo integral del secado, reflexionamos sobre el periodo de transición. La siembra y el cuidado de las vacas por parte del ganadero en este periodo le permitirá recoger los frutos a lo largo de la siguiente lactación.

Carlos Carbonell, Laura Elvira Servicio Técnico de Rumiantes MSD Animal Health

La ganadería de leche y la agricultura generan riqueza mediante una maravillosa economía circular entre el forraje y la leche. Y en la agricultura, como en las vacas, no se puede recoger si no se atiende la siembra y el cultivo con el cuidado necesario.

El periodo de transición comprende desde las tres semanas preparto hasta las tres semanas posparto. Durante esta fase se producen cambios nutricionales, físicos, metabólicos e inmunológicos en las vacas. En la medida en la que el ganadero facilite la adaptación de sus animales a estos cambios, mediante distintas estrategias de manejo (ver esquema 1, pág. sig.), determinará la incidencia de patologías, fertilidad, producción y la supervivencia de sus vacas en la siguiente lactación.

A nivel de ubre se inicia la calostrogénesis, etapa en la que se produce el calostro. Y como explicamos en capítulos anteriores, se trata de una de las fases de más riesgo para la entrada de nuevas infecciones por bacterias ambientales. Principalmente, porque a los riesgos físicos por el acortamiento y dilatación del canal del pezón, las pérdidas de leche y el edema mamario, se suman los cambios metabólicos e inmunológicos fundamentales para la protección frente a enfermedades infecciosas.

Por otro lado, en las granjas existen diferentes manejos de lotes o grupos en este corto periodo de tiempo, desde aquellas que alojan todo el periodo seco en un corral único, hasta las que prefieren un grupo de preparto o las que separan las multíparas de las primíparas (esquema 2, pág. sig.).

Visto así, la primera pregunta que nos surge es: ¿Qué sistema hemos de elegir? Pues la verdad es que cualquiera de los sistemas puede ser válido siempre que se cumplan los requisitos del esquema 1. La elección de uno u otro dependerá del tamaño del rebaño, la disponibilidad de instalaciones o la posibilidad de elaborar diferentes raciones. Aunque, en nuestra opinión, la razón más importante debería ser la practicidad de manejo por parte de los ganaderos.

Y en el caso en disponer de un corral preparto ¿tiene importancia el momento de cambiar la vaca de corral? Sin ninguna duda, debería evitarse el movimiento de animales en los últimos 10 días antes de la fecha prevista del parto, debido a los cambios de comportamiento, tanto de descanso como alimentarios, para adaptarse a una nueva jerarquía social. Las vacas que se introducen en el grupo reducen el tiempo en el

visita al pesebre, disminuyen su consumo total diario de materia seca. Probablemente, el confort de la instalación y la facilidad de acceso al comedero, puedan reducir en parte este impacto debido a la competencia.

“A LOS RIESGOS FÍSICOS POR EL ACORTAMIENTO Y DILATACIÓN DEL CANAL DEL PEZÓN, LAS PÉRDIDAS DE LECHE Y EL EDEMA MAMARIO, SE SUMAN LOS CAMBIOS METABÓLICOS E INMUNOLÓGICOS FUNDAMENTALES PARA LA PROTECCIÓN FRENTE A ENFERMEDADES INFECCIOSAS”

Además, las raciones de preparto suelen ser más energéticas y proteicas, debido al incremento de las necesidades asociadas al mayor crecimiento fetal y la calostrogénesis, como al menor consumo de MS durante esta fase. Por lo tanto, periodos prolongados en el corral preparto pueden incrementar la condición corporal y, con ello, el riesgo de problemas metabólicos.

En un estudio reciente en dos ganaderías, se relacionó la duración de la estancia en el corral de preparto con la producción de leche proyectada a 305 días y las enfermedades posparto. Las dos granjas tenían una ración específica de preparto con sales aniónicas. Los resultados indicaron, como se observa en la gráfica 1 (pág. sig.), que la duración más recomendada estaría entre los 21 y 28 días de estancia, asociándose este intervalo con mayor producción en la siguiente lactación y menor porcentaje de mamitis y de otras enfermedades posparto, como metritis, cetosis o hipocalcemia. Por otro lado, también demostró la repercusión de los cambios de jerarquía, en estancias cortas (de 7 días), y del riesgo de incremento de la condición corporal, en permanencias largas (> 35 días), tanto en producción de leche como en patologías.

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