CLAVES PARA ALCANZAR UN CRECIMIENTO ACELERADO EN LAS NOVILLAS

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CLAVES PARA ALCANZAR UN CRECIMIENTO ACELERADO EN LAS NOVILLAS

Fernando Soberón, que participó en la jornada técnica de Producción de Leche organizada por Africor Lugo, ofreció una serie de consejos sobre cómo adelantar con garantías el momento del primer parto de las terneras de recría.

Fernando Soberón

Está considerado uno de los máximos expertos en recría a nivel internacional y siempre que viene a Galicia es seguido con mucha atención. Son numerosos ya los ganaderos que están poniendo en práctica en sus explotaciones los consejos de Fernando Soberón para acelerar el crecimiento de las novillas, de forma que comiencen antes a dar leche y logren producciones vitalicias mayores. Con el auditorio de la Facultad de Veterinaria de Lugo atestado de asistentes a la Jornada Técnica sobre Producción de Leche, centrada en la recría en su decimoprimera edición, este doctor en Ciencia Animal por la Universidad de Cornell (EEUU) comenzó hablando de la importancia de la epigenética y de como los distintos condicionantes de la explotación, como por ejemplo los aspectos ambientales, las instalaciones, el manejo o la nutrición pueden afectar a la carga genética del animal tanto en sentido negativo como positivo, haciendo que esa ternera aproveche o no toda su capacidad reproductiva y desarrolle todo el potencial contenido en su ADN para producir leche.
“El calostro cambia el metabolismo de la ternera y hace que sea más receptiva a los nutrientes, por lo que crece más”
Después se centró en las etapas críticas de desarrollo, durante los primeros meses de vida de las becerras, cuando esos factores más condicionan la vida futura del animal como vaca productora de leche, por lo que poner el foco en estas primeras etapas favorece tanto el éxito de la recría como la propia rentabilidad futura de la vaca productora en la explotación.
Y detalló finalmente los siguientes pasos a dar para conseguir que esa ternera nacida en la explotación crezca lo más rápido posible para que se incorpore lo antes posible a producir leche, reduciendo de este modo el tiempo y el coste de recría. Defendió que este “crecimiento acelerado” multiplica además la capacidad productiva de la becerra en su etapa de vaca adulta.
Lo primero: marcarse objetivos
“Es necesario marcarse metas y objetivos en el crecimiento de las terneras y cada cosa que hacemos tiene que ser un paso de cara al objetivo final, si no es probable que lleguemos a un destino no deseado”. Esa fue la primera recomendación que Soberón le dio a los ganaderos para encarar con éxito el proceso de recría porque “lo primero que tenemos que saber es cuál es la meta final y cada uno de los pasos intermedios para
poder medir si estamos cumpliendo esos objetivos”, dijo.
“Cualquier vaca que se va de la explotación antes de concluir la segunda lactación no acabó de pagar los costes de criarla”
Por eso añadió que no es suficiente con “objetivos genéricos” del estilo “que no mueran las terneras, que luzcan más que las del vecino o que cueste lo menos posible criarlas”, sino que recomendó poner números medibles a esos objetivos en cada una de las etapas de crecimiento de la ternera: postparto, destete, momento de la inseminación y momento
del parto.
Dijo además que “tienen que ser metas adaptadas a la situación de cada explotación”, por lo que pidió “que cada ganadero ponga sus propios objetivos, realistas y cumplibles y cuando logre esos suba un escalón más el nivel de exigencia con nuevos objetivos para
que la mejora sea constante”.
A pesar de que insistió en que no sirve el mismo objetivo para todos, indicó que el reto para el ganadero debería ser lograr una novilla con una buena condición corporal, de más de 600 kilos de peso y 1,5 metros de altura, que esté parida y, por lo tanto, produciendo leche y comenzando a amortizar la inversión empleada en su crianza, antes de los dos años de vida. “La mayor parte de los ganaderos mide aún el éxito de su recría en que no le enfermen las becerras, pero ese no puede ser el objetivo final, la meta tiene que ser
que sean buenas vacas en producción”, concluyó.
“Todo comienza con el calostro”
Fernando Soberón se centró en el poder del calostro como favorecedor del crecimiento en las becerras. “Todo comienza con el calostro, pero no hay que usar el calostro para que no mueran las terneras, sino porque es el primer paso de todo su proceso de recría. El calostro cambia el metabolismo del animal y hace que sea más receptivo a los nutrientes, por lo que la ternera crece más”, aseguró.
“Cuanto mayor es el crecimiento de la becerra antes del destete, mayor será su producción de leche en su primer parto”
Es “un cambio de enfoque”, dijo, que hay que hacer con respecto a pensar que su única función es la transmisión de inmunidad de la madre a la hija. “En el calostro hay 100 veces más insulina y 155 veces más hormona del crecimiento (IGF) que en la leche, así que el calostro lo queremos para producción, crecimiento y reproducción, también ayuda en enfermedad, pero no lo queremos por eso, no lo queremos simplemente por salud”,
remarcó.
Esta mayor “eficiencia alimenticia” de las becerras que toman calostro hace que con la misma ingesta de leche que una ternera que no tomó calostro logren hasta 6 kilos más de peso al destete, una progresión que se nota también a los 80 días y que se arrastra
durante toda la etapa de crecimiento del animal hasta su edad adulta.
Insistió en las recomendaciones habituales a la hora de suministrar el calostro a la ternera recién nacida: “lo más posible, de la mayor calidad posible y lo antes posible”. “Es importante meter el calostro antes de que se cierre el intestino para aumentar su eficacia”, dijo, por lo que recomendó cuatro litros en las dos primeras horas de vida. “La diferencia de que la becerra tome 2 o 4 litros en las primeras horas son 1.000 litros de leche más de producción en 2 partos”, aseguró.
En cuanto a la cantidad de calostro ingerido afirmó también que “no influye tanto en la salud del animal como en el crecimiento y la longevidad de la vaca”. “Para eso también sirve el calostro”, sentenció, antes de asegurarle a todos los ganaderos presentes que “cualquier vaca que se va de sus explotaciones antes de acabar la segunda lactancia no concluyó de pagar los costes de criarla y les dio pérdidas”.
“Las terneras que enferman y hay que tratar producen 500 kilos menos en la primera lactación”
Finalmente, remarcó la importancia de la ingesta de nutrientes en estas primeras horas de vida, asegurando que “si no cumplimos esta primera etapa del calostro todo lo demás no funciona”. “Conseguir una buena ingesta del calostro es el primer objetivo que tenemos que cumplir para mejorar la recría, pero una vez logrado esto podemos enfocar el resto de los pasos”, continuó.
Más leche en los 30 días después del nacimiento
En el primer mes y medio de vida de la ternera es cuando se produce su formación esquelética, algo que tendrá vital importancia en su condición corporal y longevidad. Fernando Soberón afirmó que cuanto mayor es el crecimiento de la becerra antes del destete, mayor será su producción de leche en la primera lactancia porque “al aumentar el crecimiento en los primeros 30 días estamos mejorando el desarrollo de su intestino y estamos aumentando por lo tanto, al igual que con el calostro, su capacidad de absorción
de alimentos”, aseguró.
Por eso, se mostró partidario de aumentar las dosis diarias de leche en las becerras, algo que está facilitando la introducción de amamantadoras automáticas en las explotaciones. “En las terneras alimentadas de este modo podemos subir la cantidad diaria de leche hasta los 12 litros, mientras que en caso de que mamen sólo 2 veces al día el límite estaría en 9 litros, con un máximo de 4,5 litros por toma”, comparó. Desaconsejó asimismo alimentar la recría con la leche de descarte, por su menor calidad, y en caso de emplear leche en polvo o sustituto, aconsejó los hechos con derivados lácteos por su mayor contenido en proteína.
También quiso desligar mayor ingesta con más riesgo de enfermedad. “Diarrea no significa enfermedad, hay que empezar a separar esos dos conceptos”, remarcó. En este sentido, argumentó que “si las terneras están mamando y, por lo tanto, tienen una dieta líquida a base de leche, es normal que sus deposiciones sean líquidas”, pero aclaró que “si no tiene fiebre, no está decaída y no rechaza el alimento, no está enferma aunque
tenga diarrea, pasa lo mismo que con los bebés humanos lactantes”, comparó.
“El coste final de recría de una novilla está íntimamente ligado al momento de su inseminación”
Vigilar la calidad del aire para evitar las infecciones subclínicas
Soberón puso el énfasis en la necesidad de evitar enfermedades e infecciones respiratorias de las becerras durante la recria, ya que explicó que diversos estudios realizados constataron que las terneras que enferman y hay que tratar producen 500 kilos de leche menos en la primera lactancia, tanto porque dejan de crecer mientras están enfermas y, por lo tanto, alcanzan un menor desarrollo al parto, como también por las
lesiones crónicas que quedan en los pulmones y que afectan a la longevidad de la vaca.
En este sentido, advirtió de que “la calidad del aire es muy importante para reducir las infecciones subclínicas” y dijo que “es necesario evaluar esa calidad del aire a 40-50 centímetros del suelo, que es donde respira la becerra, y no a la altura a la que respira el ganadero”.
Gran asistencia de público a las jornadas.

Volvió a insistir en separar los conceptos calostro y salud porque “el calostro ayuda a la salud, pero la salud es independiente del calostro porque es necesario vigilar la salud durante toda la vida del animal, no solo en las primeras horas, por eso hay que desligar estas dos fases”, argumentó. “El calostro es para el crecimiento. Para la salud, limpieza y desinfección”, dijo.

Comenzar el destete a los 2 meses Este experto fijó el momento de iniciar el destete en los 60 días de vida de la ternera, aunque recomendó mantener la leche entre dos y cuatro semanas más mientras la becerra no desarrolla por completo el rumen. Del mismo modo, afirmó que “nutricionalmente no necesitamos ponerle forraje a las terneras lactantes, pero si no les ponemos  algo ellas buscarán que llevar a la boca, como animales rumiantes que son, y acabarán comiendo la cama”, así que se mostró partidario de facilitarles algún tipo de forraje. “Es más para entretenerlas que como alimento, así que la calidad no importa, es más, es incluso mejor que sea de baja calidad para que no interfiera con el pienso, que es lo que está desarrollando el rumen”, defendió. Otro factor determinante en esta etapa de crecimiento es la disponibilidad de agua. “Tiene que estar limpia y disponible para que la ternera pueda estimular el consumo de materiaseca porque agua y materia seca están íntimamente relacionados”, dijo.
Desarrollo corporal

Partidario del crecimiento acelerado en las novillas, Fernando Soberón aclaró que consiste “en que las terneras crezcan más rápido, no estamos hablando de engordarlas, porque los efectos de la gordura en las novillas es el mismo que en las vacas adultas”. Por eso, consideró un desarrollo corporal adecuado “que las terneras crezcan
proporcionadas, con un crecimiento a través de músculo y no de grasa”.
Del mismo modo, indicó que tras el destete es preciso mantener en la dieta un mínimo de proteína porque, de lo contrario, “el efecto del crecimiento se pierde” y aseguró que esto tiene beneficios también a nivel de producción, ya que “al garantizar la capacidad de generar proteína durante la etapa de crecimiento estamos estimulando el mismo
mecanismo biológico que más tarde produce la leche en el ubre”.
Por eso dijo que hoy por hoy el concentrado juega un papel muy importante como principal aporte de proteína y lo recomendó granulado, por la mayor facilidad para la ingesta, y con un contenido mínimo de proteína por encima del 20%.
Escoger el momento idóneo para la inseminación
ambién consideró fundamental para concluir con éxito una buena recría “inseminar las terneras en el momento correcto”. “Tenemos que inseminar cuando la novilla alcance el 55% de su peso adulto para que en el momento de parir esté al 82% de su peso maduro”, recomendó. “Si retrasamos la inseminación, la ternera engorda porque a medida que avanza en su edad deja de generar proteína, que produce mientras está creciendo, y comienza a generar grasa”, explicó.
Argumentó asimismo que “el coste final de recría de una becerra está íntimamente ligado a la fecha de su primer parto.

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