DISEÑO DE CUBÍCULOS EN GRANJAS DE VACAS LECHERAS EN ESTABULACIÓN LIBRE.

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GRANJAS DE VACAS LECHERAS EN ESTABULACIÓN LIBRE

Resumen

Descansar es un comportamiento importante en vacuno lechero y tiene una alta importancia comparable al comer y beber. Las vacas pasan más del 50% del día acostadas lo que tiene un gran impacto sobre su nivel de producción y bienestar.

El diseño de los cubículos de descanso, y especialmente las propiedades de la cama (p.e., la suavidad), influye en el tiempo que las vacas pasan tumbadas, así como en los patrones de movimientos al acostarse y levantarse. Es de gran importancia que exista suficiente espacio en el cubículo (especialmente en la parte anterior), lo que permite a las vacas mover su cuerpo hacia adelante (o en segundo lugar hacia los lados) durante los movimientos de acostarse y levantarse. El diseño de los cubículos de descanso, de acceso libre, deberían permitir a las vacas utilizarlos mediante movimientos normales, y permanecer acostadas en posiciones lo más naturales posible. Las vacas deben descansar en una cama limpia, seca y suave; ser capaces de estirar las extremidades anteriores hacia delante; yacer de costado con espacio libre para el cuello y la cabeza; descansar de costado sin obstáculos por parte de las barras separadoras; al tiempo que las extremidades posteriores, la ubre y la cola no sobresalgan de la superficie de la cama, y permanecer de pie o acostadas sin sufrir ningún dolor ni temor hacia las barras del cuello, las divisiones o los soportes. Además, el número de vacas de la granja no debe exceder la cantidad de cubículos disponibles. Los suelos deben proporcionar suficiente agarre, estar limpios y secos,

lisos y en buenas condiciones, el caucho mejora notablemente la confortabilidad, debido a que las vacas caminan con facilidad y al acostarse están cómodas, lo que favorece el bienestar y la producción lechera, el confort en la granja proporciona vacas más sanas, con una vida productiva más larga y reduce el porcentaje de desecho anual.

 F.J.C.M. van Eerdenburg1, J.C. Dominguez2 and L.E. Ruud3 1Dept Farm Animal Health, Fac Veterinary Medicine, Utrecht University, Yalelaan 7, 3584 CL Utrecht, the Netherlands. 2 Dept. Animal Reproduction. Fac. Veterinary Medicine, León University. Campus Vegazana, 24071 León (Spain). 3Department of Agricultural sciences, Inland Norway University of Applied Sciences, Høyvangvegen 40 Blæstad, 2322 Ridabu, Norway.
INTRODUCCIÓN

En condiciones naturales, el ganado vacuno es un animal gregario que busca alimentos, agua, seguridad y lugares de descanso cómodos (Albright y Arave, 1997, Jensen et al., 2005). Debido a la domesticación, el hombre ha asumido la responsabilidad de cuidar de los animales y suministrarles un alojamiento adecuado. Las necesidades básicas del ganado vacuno lechero son: alimentación, agua, protección de la intemperie, etc., como se describe en los cinco derechos o libertades de los animales definidos por el Comité Brambell (Brambell, 1965), incluida la necesidad de un lugar de descanso adecuado. Descansar acostadas es un comportamiento importante del ganado vacuno lechero. Por lo tanto, el diseño de cubículos a tal fin es de gran importancia para el bienestar y el comportamiento de los animales. En un ambiente confortable, las vacas descansan de 12 a 17 h y se levantan de 9 a 14 veces al día, aunque hay variaciones individuales, variaciones estacionales, etc. (Nicks, 1998, Tucker et al., 2003b, Tucker et al., 2004b, Jensen et al., 2005, Bewley et al., 2010, Ruud y Bøe, 2011b). No es un objetivo “per se” maximizar el tiempo de descanso por encima de 12-17 h, toda vez que el permanecer durante mucho tiempo acostadas puede ser un síntoma de enfermedad. El descansar es importante también para el bienestar de las vacas y tiene una gran importancia comparable incluso con comer y beber (Jensen et al., 2005, Munksgaard et al., 2005, Von Keyserlingk et al., 2009). Se puede utilizar como indicador del bienestar del ganado vacuno lechero en diferentes tipos de alojamientos y establos (Fregonesi y Leaver, 2001, Phillips, 2002). Teniendo en cuenta que los aumentos de cortisol se asocian comúnmente con el estrés y a un menor nivel de bienestar, fue interesante comprobar como en vacas privadas de un lugar adecuado para acostarse y descansar, tenían unos niveles de cortisol más elevados, en comparación con las vacas control con posibilidad ilimitada para acostarse a descansar confortablemente (Munksgaard y Simonsen, 1996).

Un descanso adecuado es esencial para mantener la salud, el bienestar y la productividad de las vacas lecheras (Tucker et al., 2004b). Este comportamiento se utiliza como un indicador del confort animal, y los comportamientos de acostarse y permanecer en pie se utilizan a menudo como signo de bienestar en el ganado, así como para evaluar la calidad de la estabulación (Jensen et al., 2005, Mattachini et al., 2011). El hecho de que las vacas en pastoreo tengan un tiempo de estabulación más corto podría asociarse con el tiempo que necesitan para pastar, ya que gastan más tiempo en comer que cuando disponen de un puesto de alimentación (Phillips, 2002). Las vacas de mayor rendimiento también tienen menores tiempos de estabulación (Fregonesi y Leaver, 2001). Por lo tanto, no debemos comparar los tiempos de descanso estrictamente para definir un mejor bienestar, sólo cuando se compara dentro de un determinado tipo de explotación, el tiempo de descanso es un buen indicador del bienestar.

En un entorno seminatural, como en Uruguay, donde son comunes los sistemas de pastoreo, muchas vacas tienen vidas productivas de más de 15 años (Van Eerdenburg, datos no publicados). En sistemas basados en estabulación, sin embargo, esta es una excepción. Aunque las razones son diferentes y existen variaciones (Burnside et al., 1984, Barberg et al., 2007, Ruud et al., 2010a, Husfeldt y Endres, 2012), aparentemente las condiciones de estabulación confinada pueden no ser las ideales para todas las vacas lecheras. Por un lado, los ganaderos quieren asegurarse de que sus vacas estén bien cuidadas, pero por otro, se enfrentan a importantes desafíos económicos. El ganadero moderno, sin embargo, se da cuenta de que un aumento en la edad promedio de las vacas en producción también es económicamente beneficioso, toda vez que las novillas de reemplazo cuestan una cantidad sustancial de dinero y mano de obra, y las vacas más viejas producen más leche por año (Clark, 1924).

Sin embargo, si las vacas tienen problemas de salud, como mastitis o cojeras, o no quedan preñadas a tiempo, no hay otra opción que eliminar animales a una edad más temprana. Por lo tanto, las condiciones adecuadas de la estabulación son cruciales para un buen resultado económico de las explotaciones.

El sistema de estabulación libre al parecer fue diseñado a finales de la década de 1950 por el Comandante Bramley (Bramley, 1962). Su idea era hacer uso de colchones de espuma plástica como cama en lugar de paja, principalmente con objeto de reducir la necesidad de paja para las camas. Sin embargo, pronto se dio Fregonesi et al. (2009) constatan que las vacas prefieren una zona de descanso abierta en comparación con los cubículos relativamente cómodos, sin embargo, las diferencias eran mínimas. En comparación con el alojamiento a campo abierto, la principal diferencia es que el área de descanso en los sistemas de estabulación libre se distribuye en lugares individualmente protegidos para tumbarse, lo que también implica una posición determinada cuando descansan. Las restricciones de espacio en los cubículos se usan principalmente para controlar el comportamiento de defecación (Tucker et al., 2005), y además para ahorrar espacio, mano de obra y material de cama. Las implicaciones de utilizar cubículos es que su construcción conlleva fijar algunas restricciones, por ello el comportamiento normal durante el descanso, acostarse y levantarse, pueden verse influidas o restringidas (Bernardi et al., 2009). Al trabajar en la optimización del diseño de los cubículos, debemos tener en cuenta que los parámetros de diseño y utilización también pueden tener otros efectos, o incluso efectos negativos en otros muchos aspectos (Tucker y Weary, 2001). Un ejemplo puede ser que los cubículos más grandes son positivos para el tiempo de descanso de los animales, pero están asociados a tener mayor suciedad (Tucker et al., 2005). Las consecuencias en los errores de diseño pueden afectar a la salud, la producción, al comportamiento o la higiene. Para evitar problemas, el cubículo debe diseñarse para proporcionar a los animales un lugar de descanso adecuado, seguro e higiénico, que permita un comportamiento normal a la hora de los movimientos de acostarse y levantarse. Los establos y las vacas sucias se asocian con una mayor incidencia de infecciones de la ubre, mayor prevalencia de cojeras y una menor calidad de la leche (Rendos et al., 1975, Dodd et al., 1984, Zehner et al., 1986, Grommers, 1987, Hogan et al., 1987, Hogan et al., 1989, Matos et al., 1991, Schukken et al., 1991, Roberson et al., 1994, Hogan y Smith, 1997, Zdanowicz et al., 2004, Kristula et al., 2005, Van Gastelen et al., 2011, Husfeldt y Endres, 2012). Hay que tener en cuenta también algunas circunstancias relacionadas con condiciones generales, como es el número de vacas por estabulación, el diseño general del establo, la experiencia previa de las vacas con los cubículos (adaptación precoz al sistema), y las interacciones entre los animales y el ganadero.

SOBRE UTILIZACIÓN.

En primer lugar, es necesario tener presente que las vacas deben tener acceso a un lugar de descanso limpio y cómodo en todo momento. Esto implica que debe haber al menos un número igual de cubículos y de vacas (Bach et al., 2008), recomendación de sentido común (Anonimus, 2010, Ruud et al., 2015). Sin embargo, también es importante tener en cuenta el tiempo de descanso y la estancia de las vacas en los cubículos. Las vacas sincronizan su comportamiento y, comen, rumian y descansan a la vez. Esto se enfatiza en las granjas con salas de ordeño convencionales, donde las vacas por grupos, esperan, se ordeñan y se alimentan después (Phillips, 2002). El ordeño robotizado puede alterar ligeramente el comportamiento sincronizado.

Un exceso de vacas con respecto al número de cubículos, conduce a tiempos de descanso mas cortos y mayor tiempo en los pasillos (Huzzey et al., 2006, Fregonesi et al., 2007a, Hill et al., 2009, Winckler et al., 2015). Además, el exceso de vacas produce una mayor competencia entre ellas por encontrar un lugar de descanso ( Fregonesi et al., 2007a, Winckler et al., 2015). Un exceso a niveles de 115-120% también puede ocasionar lesiones en las pezuñas, reducir la producción de leche y el bienestar de las vacas (Leonard et al., 1996, Cook et al., 2004, Fulwider et al., 2007, Von Keyserlingk et al., 2009, Von Keyserlingk et al., 2012). Existe poca información en la bibliografía científica acerca del comportamiento conjunto del rebaño cuando los tiempos de descanso aumentan o disminuyen.

COMPONENTES DEL CUBÍCULO (DESCRITOS SEGÚN SU FUNCIÓN)

Los principales componentes del cubículo son la superficie para acostarse (suelo), los componentes que definen el espacio accesible lateralmente (separadores –elipse divisoria o bandera-) y los carriles o barras destinados a limitar el espacio longitudinal (barras de cabeza y cuello, y limitador pectoral -tabla de antepecho-).

Las dimensiones de los cubículos son importantes para los animales, el tiempo de descanso se incrementa cuando aumenta su amplitud (Tucker et al., 2004a, Tucker et al., 2006a).

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Por lo tanto, el tamaño debe coincidir con el tamaño de las vacas, a fin de proporcionarlas un lugar cómodo para acostarse (figura 1). Basar el diseño en el tamaño medio de las vacas, significa que el espacio será demasiado pequeño para las vacas más grandes. Por lo tanto, el tamaño del cubículo debe seleccionarse p.e. de acuerdo con el 20% de las vacas más grandes del conjunto del rebaño. Por
lo tanto, está claro que el tamaño también debe depender de la raza. Es obvio que el mismo tamaño de cubículo no funcionará igual para la raza Jersey que para la Frisona Holandesa. Para determinar si las dimensiones de los cubículos son correctas debemos fijarnos en las vacas (comportamiento, postura, limpieza, aspecto general, magulladuras, manchas y lesiones), y la limpieza y el brillo de los separadores y las barras del cuello, ya que la pareciación de todos estos aspectos pueden confirmar que las dimensiones elegidas son las correctas (Ruud et al., 2010b, Ruud et al., 2011, Hulsen, 2014). Un tamaño uniforme del rebaño será positivo para diseñar un tamaño correcto de los cubículos para todas las vacas. También es conveniente que los cubículos menos atractivos (generalmente en los extremos de las filas), sean un 10% más amplios que el resto, por lo que aquellas vacas “grandes” podrían pueden preferir estos (Anonimus, 2010). La primera parte con la que se encuentra una vaca para entrar en el cubículo son los separadores laterales. Estas elipses en voladera (banderas), están destinadas a definir y separar los cubículos entre sí, y funcionan como una herramienta visual para guiar a las vacas hacia el puesto de descanso. Estos separadores también ayudan a ubicar correctamente al animal cuando está acostado (evitando que se acuesten en diagonal), ofrece un grado de protección con las vacas adyacentes dado que representa una separación física que permite la cercanía de otras vacas sin que exista interacción agresiva (Ruud y Bøe, 2011a), y también evitan que las vacas se den la vuelta en el cubículo (Irish y Merrill, 1986). Esta es, probablemente, la razón de la eficacia del espacio del cubículo, y por lo tanto lo más valorado por los ganaderos. No existe mucha información científica sobre los efectos de los separadores laterales de los cubículos en muchos aspectos, como p.e. su efecto sobre el comportamiento en el descanso, la limpieza, etc. Por ello parece más bien que el diseño de los separadores está impulsado sobre todo por las industrias que lo fabrican. De ninguna manera los separadores laterales deben significar un estorbo o dificultad para las vacas, deben ser firmes, de superficie lisa, sin tornillos ni tuercas que sobresalgan, y su disposición debe ser tal que las vacas no puedan colarse por debajo del voladizo del separador y atascarse, a la vez que deben tener suficiente espacio entre los laterales que permita el movimiento de balanceo adecuado para entrar y salir. La elección de materiales con cierta flexibilidad probablemente es positiva debido a que las presiones de contacto con el cuerpo son menores, y por tanto disminuye la posibilidad de lesiones (Blom et al., 1984).

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