EL DILEMA DE LAS VACAS…

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EL DILEMA DE LAS VACAS…

Así podría titularse tanto este artículo como también un cuento o novela de suspenso. En realidad no hay tal dilema.

Félix Fares

quiero hacer alusión a una frase que se suele escuchar bastante seguido entre los productores de leche. Un ejemplo podría ser el siguiente: “Estoy dando en el tambo una dieta para una producción diario promedio, por ejemplo, de 28 litros/vaca en ordeñe/día pero las vacas están, siguiendo el ejemplo, en 24 litros…” Aclaremos que la parte numérica de este ejemplo es solamente anecdótica. Puede haber muchos otros.Pero lo de fondo es que las vacas no están produciendo a la altura de la dieta que se les está ofreciendo. Al pronunciar esta frase, suele haber hasta cierto tono de resignación en quien la pronuncia. Será porque se piensa que hay factores misteriosos operando, que hacen que la vaca no exprese en producción, y contra los cuales no hay mucho que hacer porque, precisamente, son de carácter misterioso, casi desconocidos…Y si a eso se suma, en una reunión, el testimonio de otros que están pasando por lo mismo, ya está…Se ve que es una epidemia… Mal de muchos, consuelo de tontos.
Lo más llamativo, si se quiere, es que no que, por lo menos en mi caso, no he escuchado nunca por lo menos hasta ahora, un testimonio en el sentido contrario, es decir que, aplicando a este ejemplo: “les estaba dando de comer para que produjeran 24 litros pero producían 28! Llamativo, ¿no? No soy nutricionaista, pero habiendo escuchado tantas veces este testimonio de “litros teóricos versus litros reales”, me permito hacer algunos comentarios, a partir además de lo escuchado de varios nutricionistas al respecto
Hay entonces varios puntos para aclarar cuando se suelen escuchar estos testimonios:

• Primero, eso de que se les está dando una dieta para producir 28 litros, ¿dónde tiene su sustento o argumento que la respalde? Porque aún cuando la haya confeccionado un especialista en la materia, basándose en rigurosas tablas, en realidad la producción individual va a depender además de otros factores que exceden la parte de alimentación: para comenzar, y no es menor, el momento de la lactancia en que se encuentra, la categoría de hacienda (si es vaca o vaquillona), el potencial de producción de esa vaca, si el ascenso de producción en el inicio de la lactancia fue el adecuado o no, entre otros factores. Es decir que es muy relativo poder afirmar que le estoy dando tal dieta, y con ella debería conseguir tal producción.

  • Lo otro es que en realidad, no es la dieta a la que se hace referencia no es la que está consumiendo la vaca sino que, en el mejor de los casos, si toda la cadena de alimentación funciona debidamente (lo que muchas veces no sucede), es la que se le está ofreciendo. En este aspecto suele haber sorpresas muy grandes cuando se comienza a hacer un seguimiento detallado de lo que sucede con la alimentación, desde las proporciones que contiene la dieta teórica hasta lo que termina llegando a los comederos (y sobrando luego).
  • Además, puede haber múltiples factores que afecten la llegada de esa dieta hasta el rumen del animal. Entre ellos podemos mencionar: el mezclado apropiado de los ingredientes, para evitar la selección por parte del animal, el tamaño de picado de varios componentes (silo rollo), de molido en el caso de los granos; la calidad de los componentes (que no haya silo de mala calidad por ejemplo). Y por último pero no menos importante, la forma en que se les suministra dicha dieta: desde sobre el terreno hasta en comederos, con todos los bemoles que ello supone. Y en el caso de los comederos, si van quedando restos de comidas anteriores en los mismos, eso conspira contra el normal consumo en adelante.
  • Recordemos que la vaca es un organismo biológico, es decir que no rigen en su caso los principios matemáticos de que dando tantos kilos de esto + tantos de lo otro, automáticamente ese individuo debería producir tantos litros de leche, ni uno más ni uno menos. Pero en biología, no siempre 1 + 1 es igual a 2….
  • Pero por un instante, supongamos, en un caso teórico ideal, que se está dando una dieta que aseguraría determinada producción, pero las vacas están produciendo menos. Es evidente entonces que por la llamada ley del mínimo, habrá que buscar en otros factores, extra alimentarios la causa por la cual no se obtiene la producción deseada. Allí entran a jugar entonces factores que se traducen en preguntas tales como: a) ¿Será que hay problemas de patas, de pietín, que también están afectando la producción? b) ¿habrá problemas de preñez, que alargan las lactancias con lo cual se afecta la producción individual?, c) ¿problemas en la rutina de ordeñe?, d) ¿falta de confort, especialmente con las altas temperaturas de verano?, e) ¿problemas en las instalaciones de ordeñe? ¿f) vacas con falta de estado, que utilizan entonces parte importante de la alimentación para mejorar su estado corporal antes que para producir leche?, g) restricciones o problemas de calidad en la parte de la dieta que ofrece el pasto? Y la lista no termina allí, quedan más todavía, que cada uno podrá ir agregando, a partir de su experiencia. Porque todo factor que esté limitando la producción, aún cuando el resto de los factores esté en sus niveles adecuados, termina condicionando el resultado final: de eso se trata la llamada Ley del mínimo.   

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