INMUNIDAD Y MASTITIS: ¿ES POSIBLE VACUNAR?

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MASTITIS: ¿ES POSIBLE VACUNAR?

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La mastitis es una reacción inflamatoria de los tejidos secretores o conductores de la leche en la glándula mamaria, como respuesta a una infección bacteriana.

1. Introducción

La mastitis es una reacción inflamatoria de los tejidos secretores o conductores de la leche en la glándula mamaria, como respuesta a una infección bacteriana, que afecta principalmente la producción lechera en cantidad y calidad.

Los agentes causantes de la mastitis bovina son microorganismos que habitan en la ubre de la vaca y sus alrededores.

DVM PhD Marcelo Chaffer – Colegio Veterinario del Atlántico – Universidad de la Isla Príncipe Eduardo – Canadá

De acuerdo con su epidemiología, pueden dividirse en tres grupos:

1) Contagiosos, con bacterias como Staphylococcus aureus y Streptococcus agalactiae,

2) ambientales, donde se destacan Streptococcus no agalactiae y Gram negativas, como por ejemplo E. coli y

3) oportunistas, donde tenemos a los Staphylococcis coagulasa negativos.

El control de la mastitis se ha basado en distintas medidas:

1) rutina de ordeño adecuada e higiénica,

2) mantenimiento y uso adecuados del equipo de ordeño;

3) terapia de secado apropiada,

4) tratamiento de casos clínicos durante la lactación,

5) tratamiento de problemas de piel de la ubre y los pezones,

6) descarte de vacas con mastitis crónica,

7) examen de vacas que se deseen introducir a la explotación como reposición,

8) registro de datos,

9) mantener un ambiente limpio

2. Vacunación

Junto a todas estas medidas clásicas de control anteriormente citadas, se ha agregado otra medida complementaria: la vacunación. Tomando en cuenta la dificultad de que nos encontramos con agentes como el S. aureus o el E. coli, por su pobre respuesta a los tratamientos antibióticos, la prevención con una adecuada vacunación (sumada a las medidas ya mencionadas) sería de gran importancia. Para el caso de las mastitis por Staphylococcus aureus, las vacas lecheras son los reservorios de la bacteria. La terapia antibiótica es pobre cuando estas bacterias se encuentran en la profundidad del tejido mamario (Ma y col., 2004). Autores como Blowey y col (1995), realizando una revisión bibliográfica de tratamientos con cloxacilina, muestran tasas de curación de la mastitis por S. aureus del 24 % para casos clínicos y del 40% para los subclínicos, siendo la tasa más elevada la de la terapia de secado (60%) que, por esta razón, se considera el tratamiento de elección para esta bacteria.

La baja tasa de curación podría ser atribuida a la habilidad de la bacteria para sobrevivir al tratamiento cuando se encuentra intracelularmente en las células epiteliales o en los macrófagos (Hensen y col., 2000; Herbet y col 2000).

En lo que respecta a E. coli, según lo estudiado por Sandholm y col (1995), la terapia antibiótica tendría poco efecto en mejorar los síntomas provocados por la bacteria, debido a que estos síntomas son debidos principalmente a la endotoxina. La vacunación tiene como fin mejorar y potenciar el sistema inmune contra un antígeno específico.

En el caso de las vacunas contra la mastitis lo que se busca es una adecuada llegada de neutrófilos al lugar donde se encuentra el agente patógeno; lo que junto con una adecuada cantidad de inmunoglobulinas, favorecerá su opsonificación y posterior fagocitosis. Sumado a esto, los anticuerpos generados por la vacunación pueden

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