METABOLISMO DEL CALCIO EN EL POSPARTO

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METABOLISMO DEL CALCIO EN EL POSPARTO

El Calcio interviene en numerosos procesos fisiológicos en el organismo, particularmente en la generación de los impulsos nerviosos y en la contracción muscular; es un componente fundamental en la formación y desarrollo óseo y el principal componente de la leche. Cuando hay una brusca disminución del calcio sanguíneo, en vacas lecheras al inicio de la lactancia o en el periparto forma parte de un trastorno metabólico agudo.

Dr. Manuel Castells Dra. Fabia Fernández

mismo se presenta con mayor frecuencia en vacas de más de 3 partos, y sobretodo en aquellas de alta producción.
Su incidencia es baja, pero puede llegar a comprometer a más del 50% de las vacas después de su cuarta lactancia. Los síntomas de la hipocalcemia aguda varían durante su evolución, pero la principal característica es la permanencia del animal en decúbito. La etiología está basada en que los mecanismos homeostáticos que regulan la concentración del calcio en la sangre son sobrepasados por las altas demandas al momento de iniciarse el proceso de parto. Los factores más estrechamente relacionados a este trastorno, son los siguientes:
1) elevada demanda de calcio requerida para las contracciones de la musculatura uterina y de la prensa abdominal;
2) elevada y rápida excreción en el calostro y la leche;
3) disminución de la capacidad de absorción a nivel intestinal;
4) su lenta movilización desde la matriz ósea, insuficiente para contrarrestar rápidamente la disminución brusca del Calcio sanguíneo.
Los valores sanguíneos normales de calcio en vacas lecheras Holstein Friesian fluctúan entre 8,60 y 9,63 mg/dl en las primeras semanas postparto, de acuerdo a investigaciones realizadas en el Departamento de Ciencias Animales de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
En vacas con hipocalcemia clínica estos niveles pueden disminuir a valores cercanos a 4 mg/dl.
Un gran número de vacas, independiente del número de partos, presentaron niveles de calcio sanguíneo bajo 8,6 mg/dl, sin síntomas visibles de hipocalcemia.
Hay trabajos que señalan que un valor de 8,77 mg/dl (2,15 mmol/l) de calcio sanguíneo es el umbral bajo el cual este trastorno debe considerarse como una Hipocalcemia Subclínica.
Al disminuir el calcio en la sangre, los mecanismos de homeostasis se activan, restituyéndolo por tres vías:
– Absorción intestinal de calcio.
– Liberación de calcio desde los huesos a la sangre.
– Reabsorción de calcio a nivel renal.
La concentración sanguínea de calcio es controlada por las hormonas calcicotróficas, Paratohormona (PTH) y 1,25(OH)2 D3 (vitamina D3), que interactúan aumentando la entrada de calcio a la sangre, junto con la Calcitonina que ejerce una función antagónica a las primeras.
Un descenso del calcio sanguíneo estimula a la glándula paratiroides para aumentar la síntesis y liberación de la hormona PTH, la que actúa sobre las células de la matriz no intercambiable del hueso, liberando calcio a la sangre y a la vez induce la activación de la vitamina D3, proceso que ocurre en el riñón.
Cuando la concentración de calcio aumenta, disminuye la producción de PTH y de vitamina D3. Esta última, si bien actúa sinérgicamente con la PTH, tiene como principal función estimular la absorción del calcio a nivel del epitelio intestinal.
Patologías vinculadas a la hipocalcemia subclínica
La hipocalcemia subclínica se relaciona estrechamente con otras patologías (Figura 2), de ahí que las implicancias económicas vayan más allá de los costos de su tratamiento.
La disminución de los niveles del calcio sanguíneo produce una hipomotilidad ruminal que afecta significativamente el consumo de alimento, lo que derivará en la presentación de trastornos digestivos y metabólicos (agudización del balance energético negativo, cetosis e hígado graso).
Por otra parte, la menor contracción de la musculatura lisa del esfínter del pezón se reflejará en un aumento de las mastitis, al facilitarse la entrada de microorganismos patógenos a la ubre. Los problemas de distocia e infecciones uterinas son otra manifestación común de este problema.

Además, en los casos de hipocalcemia se produce un aumento de los glucocorticoides y una disminución de la secreción de insulina, lo que se refleja en una inhibición del sistema inmune y una menor capacidad de las células para captar glucosa.

Esto último aumenta la movilización de grasa corporal en el periparto para su utilización como energía, incrementando el riesgo de hígado graso y cetosis. Esto es particularmente grave en la en este estado la vaca puede permanecer por un tiempo prolongado, afectándose en forma significativa la eficiencia reproductiva del rebaño y la producción de leche.

Diagnóstico de la hipocalcemia

En los sistemas intensivos de producción de leche no tiene una incidencia alta, pero es importante tener en cuenta que es tan sólo uno de los aspectos del problema.

Hay elementos tales como: el aumento de partos distócicos, aumento de retención de placenta y metritis, aumento de mastitis al comienzo de la lactancia, bajo consumo de alimento y disminución de la condición corporal que permiten una detección y un control efectivo.

La detección de los mismos indicaría que el rebaño podría estar afectado por una hipocalcemia subclínica; para confirmar este diagnóstico se analiza la concentración del calcio sanguíneo a vacas entre los 7 y 21 días postparto, si los valores están por debajo de los 8,77 mg/dl (2,15 mmol/l), se confirmaría el diagnóstico de hipocalcemia subclínica.

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