SÍNDROME DE DEPRESIÓN DE GRASA EN LECHE – MFD

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SÍNDROME DE DEPRESIÓN DE GRASA EN LECHE – MFD

En estos momentos de incremento general en los costos de producción vale la pena revisar aspectos que pueden significar un aumento en el valor de la leche producida, o por el contrario, la reducción del valor de venta. Uno de ellos es la composición de la leche y en especial el contenido y composición de la grasa, que en nuestro mercado significa la obtención de premios o castigo para el establo.

Luis Ricardo Pérez García

La grasa es un componente de la leche formado por alrededor de 400 diferentes ácidos grasos que tienen diferente origen. El 50 – 55% del total de los ácidos grasos de la leche son de cadena larga preformados, de los cuales 40 – 45% provienen de la dieta y 10% de Ácidos Grasos No esterificados (NEFA) que provienen de grasa corporal movilizada y que son transportados a la ubre vía sanguínea, principalmente ácido esteárico (C18:0); la cantidad de NEFA ́s se incrementa durante periodos de balance energético negativo como en el inicio de la lactancia y durante los primeros 60 días en producción. El otro 45 – 50% de los ácidos grasos son sintetizados de novo por las células epiteliales en la glándula mamaria e incluye ácidos grasos de cadena corta (C4 – C8) y ácidos grasos de cadena media (C10 – C14). Un caso particular es el ácido palmítico (C16), un ácido graso de cadena larga que puede tener ambos orígenes; puede provenir de la dieta, pero también es sintetizado de novo en la glándula mamaria.

Factores nutricionales


  • Cantidad y tamaño de fibra de la dieta.
  • Cantidad, tipo y tasa de fermentación de carbohidratos en la dieta.
  • Tamaño de partículas de la dieta.
  • Contenido de energía de la dieta.
  1. Cantidad, tipo y disponibilidad de la grasa de la dieta.
  • Inclusión de buferizantes en la dieta.
  • Inclusión de ionóforos en la dieta.
  • Presencia de micotoxinas en el alimento.
  • Manejo de la alimentación (forma de la dieta, frecuencia, espacio de comedero).

    Factores no nutricionales

  • Genética / raza.
  • Etapa de la lactancia.
  • Temporada del año y clima: temperatura y humedad.
  • Densidad poblacional.
  • Presencia de mastitis. 


Concentraciones bajas de grasa en leche durante tres días consecutivos de pesaje pueden considerarse como indicativo de que existe un problema de depresión de grasa. Son diversas las causas de variación de la concentración, pero debemos considerar por separado la disminución ocasionada por una causa específica, generalmente transitoria, de la presentación del Síndrome de depresión de grasa en leche (MFD). MFD es un fenómeno más complejo que se presenta como el resultado de la interacción de la fermentación ruminal y el metabolismo de la glándula mamaria. Involucra cambios en el metabolismo de ácidos grasos insaturados a nivel ruminal y la producción de metabolitos intermedios que pasan del rumen hacia el intestino y al ser absorbidos llegan a la ubre vía sanguínea, reduciendo la síntesis de ácidos grasos de novo en la glándula mamaria. MFD puede ocasionar la disminución de hasta el 50% de la grasa y de la concentración de ácidos grasos de cadenas corta y media en leche.

Aunque la disminución de grasa en leche se asocia con frecuencia a vacas alimentadas con dietas con elevada tasa de fermentación, niveles elevados de carbohidratos, dietas con cantidades elevadas de grasas y con episodios de acidosis, para que se presente MFD debido a la alteración del proceso de biohidrogenación deben existir simultáneamente dos condiciones: a) La presencia de niveles elevados de ácidos grasos insaturados en el rumen, y b) La alteración del proceso de fermentación ruminal. Esto ocasiona la alteración tanto de la vía como de la tasa de biohidrogenación ruminal con la producción de ácidos grasos específicos como productos intermedios de la biohidrogenación incompleta que disminuyen la expresión de enzimas lipogénicas en la glándula mamaria, inhibiendo la síntesis grasa.

Metabolismo de grasas en el rumen: Hidrólisis y Biohidrogenación

Los ingredientes que forman parte de las dietas de los rumiantes contienen lípidos que presentan ácidos grasos insaturados en su estructura, principalmente ácido oléico (C18:1), ácido linoleico (C18:2) y ácido linolénico (C18:3) en granos, pastas oleaginosas y ensilajes de cereales; mientras que el ácido palmítico (C16:0) y ácido linolénico (C18:3) son los principales ácidos grasos de pastos y forrajes. Al entrar en el rumen los lípidos sufren dos procesos como parte del metabolismo de lípidos: hidrólisis y biohidrogenación.

La hidrólisis es el primer paso metabólico y consiste en la separación de los ácidos grasos que forman parte de triglicéridos, fosfolípidos y glicolípidos de sus enlaces, éstos por medio de hidrolasas microbianas. La tasa de hidrólisis en el rumen es elevada y más del 85% de los ácidos grasos que entran en el rumen son hidrolizados.

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