FACTORES ASOCIADOS AL MEJORAMIENTO DE LAS TASAS DE PREÑEZ EN VACAS LECHERAS EN LACTANCIA

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FACTORES ASOCIADOS AL MEJORAMIENTO DE LAS TASAS DE PREÑEZ

EN VACAS LECHERAS EN LACTANCIA

INTRODUCCIÓN

La industria lechera estadounidense de este siglo continua cambiando hacia un actividad desarrollada por un menor número de tambos y con un incremento en la cantidad de vacas por establecimiento (19). El manejo de una mayor cantidad de vacas por persona es cada vez más frecuente, con un aumento en la exigencia puesta sobre las vacas a medida que son llevadas desde un sistema natural pastoril hacia el confinamiento.

Jeffrey S. Stevenson . 2009. Taurus, Bs. As., 11(42):4-19. Conferencia en el Curso de Postgrado de Manejo Reproductivo en Bovinos Lecheros, organizado por la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNCPBA, 25-27 de marzo de 2009, Tandil, Pcia. de Buenos Aires.1 – Ph D Dept. of Animal Sciences and Industry, Kansas State University, Manhattan 66506-0201 USA. jss@k-state.edu www.produccion-animal.com.ar

La detección de los celos en vacas en lactancia en confinamiento es un gran desafío, debido a la menor oportunidad de interacción vaca-vaca, por el espacio limitado y por el impacto negativo del tipo de superficie (piso de concreto) sobre la expresión del celo. El aumento de la frecuencia de ordeño eleva el tiempo de traslado de los animales desde los corrales hacia los patios de alimentación, lo que reduce el tiempo destinado al descanso y a la alimentación. Todos estos factores impactan sobre las tasas de concepción, que han declinado durante los últimos 20 años, no sólo en los EE.UU. (19). Incluso en el Reino Unido, donde las vacas producen menos leche, las tasas de concepción han bajado alrededor de un 1% por año desde 1983 (30). El objetivo de esta presentación es identificar y describir los factores interrelacionados que determinan las tasas de preñez de los rodeos.

FACTORES QUE AFECTAN LA TASA DE INSEMINACIÓN

La Tabla 1 enumera los factores que afectan las tasas de inseminación y de concepción. No es una lista ex- haustiva, pero identifica los mayores cuellos de botella que limitan la fertilidad. La meta es incrementar el número de hembras en servicio que son identificadas correctamente en celo en cada período elegible.

Tabla 1. Factores que determinan las tasas de preñez, modificando las tasas de IA o de concepción.

Detección de celo

La relación entre la secreción de estrógenos, inicio de celo y pico de LH, y ovulación son bien conocidas (9). A medida que el folículo madura, las células foliculares secretan más estrógeno, lo que produce un pico hormonal en sangre. Este aumento desencadena el pico preovulatorio de LH, que inicia la maduración final del folículo y su eventual ovulación. Este proceso, que se extiende desde el inicio del incremento de LH en sangre hasta la ruptura de la pared folicular y la expulsión del ovocito hacia el oviducto, requiere alrededor de 27 horas. El propósito de la elevación de los estrógenos es desencadenar la cascada hormonal de eventos, que incluye el pico de LH y varios cambios foliculares que facilitan la ovulación, además de iniciar el comportamiento sexual asociado con el apa- reamiento. El signo cardinal del celo es la pasividad a la monta. La cantidad de veces que la hembra acepta la monta está en función del número de vacas «receptivas» con las cuales pueda interactuar.

El número de aceptaciones a la monta aumenta a medida que la cantidad de hembras en celo es mayor (hasta 3 o 4 hembras interactúan en el mismo grupo (15). Más del 90% de las vacas que aceptan la monta están verdaderamente en celo.

Existe una gran variación en el número de montas aceptadas por vaca (1 a 179 por celo). La duración de la pasividad a la monta promedio es 2,5 segundos (35). Las vacas que producen más leche muestran celos de menor duración e intensidad que las de menor producción (18). La actitud de montar es dependiente de la fase del ciclo (14). En otras palabras, las hembras que están preñadas o en fase luteal del ciclo (bajo dominio de la progesterona) están menos predispuestas a montar a otras vacas en celo. Aproximadamente el 86% de las vacas que montan están en proestro o estro (bajo dominio de los estrógenos). Por lo tanto, es esencial que las vacas abiertas estén alojadas junto a otras vacas vacías para maximizar el comportamiento de interacción sexual. El tipo de alojamien- to y piso juegan un rol clave en el «deseo» de montar y ser montada (45). Cuando es posible elegir el tipo de suelo, las vacas en celo pasan el 73% de su tiempo en el pasto en lugar del piso de material. La actividad de monta au- menta 3 a 15 veces y la duración del reflejo de pasividad también es mayor sobre pasto que sobre piso de concre- to.

Varias ayudas a la detección de celo fueron comparadas con la observación visual La exactitud y eficiencia de varios métodos de ayuda con relación al trabajo necesario para utilizarlos es variable (11).

La exactitud representa el diagnóstico correcto de celo por parte de la ayuda utilizada. La eficiencia mide la proporción de todos los celos que son detectados por el método de ayuda. La pintura y la tiza en la cola son menos costosos comparados con los parches detectores de pasividad a la monta, pero todos requieren un monitoreo dia- rio. La interpretación de las marcas de tiza o de los parches que se pegan en la grupa es la clave para que estos métodos sean una parte importante del programa de detección de celo.

La pérdida de la tiza o pintura desde el último control del celo indica que la vaca fue montada varias veces. La mayoría de los inseminadores experimentados examinan otros signos de celo y palpan el útero para determinar el tono y la presencia de moco para confirmar la probabilidad de celo. Las tecnologías más costosas y permanen- tes incluyen el podómetro o las caravanas que miden actividad y los detectores electrónicos de presión de monta (HeatWatch) (35). Estas últimas tecnologías son más eficientes para detectar actividad que frecuentemente pasa desapercibida por los métodos menos costosos descriptos más arriba. Los podómetros han sido utilizados para medir la actividad o movimiento de las vacas por un chip microprocesador miniaturizado colocado en un disposi- tivo ubicado en una pata o collar. Las investigaciones demostraron que una vaca en celo camina cuatro veces más que una que no lo está. Algunos de estos dispositivos están disponibles y pueden generar información en forma automática o manual cuando la vaca es llevada al tambo o por una antena receptora colocada en el corral. La in- formación es integrada a una computadora y comparada con la actividad basal individual de la misma vaca duran- te un intervalo similar los 2 o 3 días previos. Si la actividad de la vaca se ha incrementado significativamente, es identificada por luces que parpadean en el dispositivo colocado en la pata o es marcado en un reporte generado por la PC para alertar al operario para considerar otros posibles signos de celo. Las investigaciones realizadas con este tipo de dispositivos indican que la fertilidad lograda al utilizar los podómetros es comparable con la obtenida en vacas detectadas en celo por observación visual. Al ser montada la vaca, los dispositivos sensores de presión HeatWatch envían una señal radiotelemétrica a una antena colocada fuera del corral que es integrada a un softwa- re de computadora. Esta señal incluye la identificación de la vaca, hora, fecha y duración de la pasividad a la mon- ta. Utilizando estos dispositivos en vaquillonas, encontramos que el método es muy seguro para identificar hem- bras con un celo corto y poco expresivo. De hecho, al comparar la exactitud en la detección de los celos en 49 vaquillonas sincronizadas, la persona detectora tuvo una exactitud similar a la del dispositivo (100%), pero con la observación visual se perdieron 13 celos de 49 (26%), mientras que con el dispositivo se detectó la totalidad de los mismos (40). Este tipo de dispositivos tiene el potencial de aumentar la eficiencia (identificar todos los celos posi- bles) comparado con la simple observación.

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