ADMINISTRE EL PERIODO DE TRANSICIÓN PARA OPTIMIZAR LA EFICIENCIA REPRODUCTIVA

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 EL PERIODO DE TRANSICION PARA  OPTIMIZAR LA EFICIENCIA REPRODUCTIVA

El período de transición establece las bases para el nivel de producción de leche posterior de una vaca, el riesgo de enfermedad metabólica y la eficiencia reproductiva. Puesto que la producción de leche y la reproducción son impulsores clave de la rentabilidad de la lechería, una administración de calidad de la transición es esencial para reducir las pérdidas económicas y de desempeño.

Dr. Pedro Melendez

A medida que una vaca preñada se acerca al parto, experimenta tremendos ajustes fisiológicos. El sistema mamario se prepara para la producción de leche y el feto sigue creciendo, mientras que la vaca trabaja para mantener el balance energético, la regulación de calcio, la adaptación del rumen y un sistema inmune fuerte. Con todos estos retos, no es de sorprender que las vacas en transición tengan un alto riesgo de enfermedad metabólica.

La fiebre láctea, la cetosis, las membranas fetales retenidas y la metritis son ejemplos de condiciones metabólicas e infecciosas que afectan principalmente a las vacas dentro de las primeras tres semanas de lactancia. Estas enfermedades ocasionan importantes pérdidas económicas al reducir el rendimiento de leche, generar costos reproductivos, costos de tratamiento y costos asociados con un mayor desecho (Tabla 1). La pérdida económica potencial combinada con heredabilidades genéticas bajas de la enfermedad (h2=0-0.05) requiere un manejo del período de transición consistente y con calidad.

Muchas de estas condiciones metabólicas están relacionadas y no es raro ver que las lecherías padezcan de múltiples problemas cuando programa de transición tiene dificultades. La Figura 1 ilustra las complejas relaciones que existen entre la enfermedad metabólica y una reducción en la eficiencia reproductiva.

Poner atención a la buena nutrición, el manejo del comedero y la comodidad de las vacas es vital para prevenir las enfermedades posparto. Las pautas que aparecen a continuación se recomiendan para manejar un periodo de transición efectivo:

Ofrezca raciones adecuadamente balanceadas. Trabajé con un nutriólogo profesional que entienda los retos de alimentar vacas secas, cerradas y post frescas, puesto que todas ellas requieren de raciones y niveles de minerales y vitaminas ligeramente diferentes. El probar distintos alimentos de manera regular ayudar a mejorar la precisión del perfil de nutrientes en el que se basan las raciones y su balanceo.

Implemente un manejo de calidad del comedero. Las vacas en transición necesitan alimento de buena calidad, fácil de comer y fresco en todo momento. Éste no es el momento para ahorrarse unos cuantos centavos dándoles a las vacas secas forraje pobre que no sea aceptable para vacas lactantes. Un manejo inadecuado del comedero puede ocasionar un mayor riesgo de desplazamiento del abomaso. Es importante limpiar los comederos diariamente y balancear el nivel de concentrados y de fibra efectiva de los forrajes (al menos 10% de la ración mixta total debe tener un tamaño de partícula mayor que 19 mm) para reducir la selección, alentar el masticado del bolo alimenticio, llenado ruminal, movimientos del estómago, y formación del tapete fibroso. No mezcle en exceso los ingredientes en el TMR, puesto que esto puede moler las partículas gruesas y ocasionar una falta de forma física de la fibra.

Monitoree la ingesta de materia seca. Durante las últimas tres semanas de la gestación, las vacas pueden reducir la ingesta de materia seca hasta un 30%. La densidad energética de la dieta necesita ajustarse de acuerdo estas condiciones. Investigaciones recientes indican que la salud uterina se ve influenciada en gran medida por la ingesta de materia seca y al evitar el balance energético negativo al final del período seco. Alentar la ingesta de materia seca también puede ayudar a evitar hígado graso y cetosis. Las vacas con cetosis pueden tener un intervalo significativamente mayor del parto a la concepción y una mayor tasa de desecho que las vacas sin cetosis.

Ofrezca un ambiente limpio y cómodo. Los corrales de maternidad y de post frescas deben estar limpios y ofrecer espacio amplio, tranquilidad y alivio del estrés calórico. Las vacas que paren en un ambiente no contaminado con sanidad estricta durante la asistencia ayudarán a reducir el riesgo de infecciones uterinas. Evite el hacinamiento a toda costa para reducir la competencia por espacio en el comedero y ofrezca agua limpia en abundancia.

Ofrezca un período de cierre de tres semanas. Una ración de cierre ofrece suficiente tiempo para la adaptación y el desarrollo del rúmen, incluyendo la elongación de las papilas ruminales. Una longitud inadecuada de las papilas ruminales con una abundancia de ácido orgánico en el rúmen puede ocasionar múltiples episodios de acidosis o de acidosis ruminal subaguda, lo cual podría originar laminitis. Esto a su vez podría ocasionar una menor expresión de celos y eficiencia reproductiva.

Separe a las vacas y a las vaquillas. Las vacas y las vaquillas deben mantenerse separadas durante toda la primera lactancia, pero si esto no es posible, manténgalas separadas durante tres semanas antes y hasta el momento pico de ingesta de materia seca (más o menos 10 semanas) después del parto. Esto permite raciones personalizadas y balanceadas para las vaquillas, que aún están en crecimiento.

Considera las sales aniónicas. Las sales aniónicas actúan como una eficiente herramienta para prevenir la fiebre láctea; sin embargo, sida a sales aniónicas, sea consistente y monitoree el pH en la orina. El pH de ser aproximadamente 6. 5 para Holstein y 6. 0 para Jersey.

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