EL AGUA, EL ALIMENTO DEL QUE NUNCA PENSAMOS COMO ALIMENTO

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EL ALIMENTO DEL QUE NUNCA PENSAMOS COMO ALIMENTO EL AGUA

Si nos preguntan por alimentos para las vacas, rápidamente pensamos en alfalfa, pienso, cebadilla o cualquier otro, pero raramente pensamos en el agua. Sin embargo es uno de los nutrientes indispensables para la vida, justo después del oxígeno. De hecho, si se pierde un 20% del agua, la vida es- taría seriamente comprometida.

María Martín Richard. ASPROLAC maria@asprolac.com

El cuerpo de las vacas contiene entre un 55 y 65% de agua. Pero además, los animales en lactación tienen mayor necesidad de agua puesto que necesitan una gran cantidad para “fabricar” la leche. No hay que olvidar que más del 87% de la leche es agua.
Y además debemos pensar, aunque como ya estamos en otoño se nos olvida fácilmente, que con el clima que tenemos, las vacas se encuentran gran parte del año sometidas a estrés por calor y sus ne- cesidades de agua son aún mayores.
La falta de consumo pone en riesgo la producción de nuestra ganadería pero también la ausencia de calidad o problemas en las instalaciones pueden provocar pérdida de litros.

Cantidades de agua

El agua sirve para múltiples funciones como mantener los fluidos del cuerpo y el balance iónico; permitir la digestión, absorción, utilización y transporte de los nutrientes hasta los órganos; eliminar las sustancias de desecho y el exceso de calor del cuerpo; proveer de un ambiente líquido al feto. Y de dónde se saca el agua? Obviamente, la primera fuente es el agua de bebida pero no es la única puesto que en menor medida también se aporta a través de la comida, en más o menos cantidad en función de la humedad de la ración.
Y por dónde se elimina? Por leche (25 al 35% del agua), orina (15 al 21%) y heces (30 al 35%); pero también por el sudor, evaporación desde la superficie corporal y por el tracto respiratorio.
En general, los requerimientos en agua van a depender de la producción de leche, consumo de alimentos, peso corporal, estado fisiológico (gestación, lactación), composición de la dieta, temperatura ambiente y otras características como humedad, velocidad del viento o precipitaciones. Existen otros factores como temperatura del agua, número de bebederos, interacciones sociales y calidad del agua (pH, concentración de sustancias tó- xicas…) que también pueden influir.
En resumen, las necesidades serían de unos 3,5 a 4 litros de agua por kg de leche producida.

¿Agua fría o tibia?

Hasta hace unos años, se decía que el agua fría podía ser utilizada como herramienta frente al calor: si a nosotros nos gusta más el agua fría cuando hace calor, a las vacas también les debería pasar lo mismo. Pues no. Se ha comprobado que ante la posibilidad de poder elegir entre agua fría y tibia, las vacas optaban por el bebedero con la temperatura menos fría. Así que, si finalmente ele- gimos dar el agua de bebida a temperatura baja, todos los bebederos deberían tener la misma temperatura para evitar que elijan donde beber. La temperatura recomendable del agua es de 15 a 25oC. Pero no es una herramienta económicamente rentable para luchar contra el estrés por calor

¿Cómo les gusta beber?

Otro dato a tener en cuenta es que las vacas consumen entre el 30 y 50% de sus necesidades en agua en la hora siguiente al ordeño. Esto ya nos tiene hacer pensar sobre la colocación de los bebederos.

El tiempo que consumen es de aproximadamente una hora al día pero se acercan a beber unas 30 a 40 veces. Se asocia al consumo de comida o con el ordeño. Beben entre 2 y 8 minutos a un ritmo de 4 a 15 litros por minuto.

De forma natural a muchas vacas les gusta “entretenerse” jugando con el agua y pegando lametazos. Sin embargo, en algunas ganaderías esto puede ser indicativo de stray voltaje o voltaje errático. Es decir, electricidad que se “escapa” del sistema y que se siente frecuentemente en los bebederos. Nosotros no lo sentimos entre otras cosas porque solemos llevar botas o calzado aislante. Para evitar los calambrazos, las vacas optan por beber de la forma más “suave” posible. Voltajes de 3 o 4 voltios van a provocar que las vacas dejen de consumir aunque ya se ve afectada la producción a partir de 0.5 voltios. En general, no representa un problema frecuente pero sí se debe pensar en ello cuando el consumo de agua no sea el adecuado y cuando los animales mantengan una actitud de cautela a la hora de acercarse a los bebederos (por ejemplo, beben ando lametazos como los perros).

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