APLICACIÓN PRÁCTICA DE LA TEORÍA DE OXIDACIÓN HEPÁTICA

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APLICACIÓN PRÁCTICA DE LA TEORÍA DE OXIDACIÓN HEPÁTICA

La ingesta de alimentos se ve afectada por la interacción de las características de la dieta, el estado fisiológico de los animales, y de factores estresantes del entorno.

MIKE ALLEN
Department of Animal Science, Michigan State University Ponencia presentada en:XXIII CONGRESO INTERNACIONAL ANEMBE DE MEDICINA BOVINA

RESUMEN

• Las señales dominantes que controlan la ingesta de alimento pueden cambiar durante la lactancia. El control de la ingesta de alimentos está dominado probablemente por la oxidación hepática de ácidos grasos no esterificados durante la transición y por el propionato al final del periodo de lactancia, mientras que la distensión ruminal probablemente controla el consumo de alimento de las vacas en el punto máximo de la lactancia. Por lo tanto, la optimación del consumo de alimento requiere dietas diferentes durante el periodo de la lactancia (es decir, la agrupación de las vacas).

• El controlar la movilización de los depósitos de grasa corporal durante la transición y el limitar los alimentos con almidón que se fermenta rápidamente son claves para maximizar el consumo de alimento durante la transición.
• La producción máxima de leche se consigue con dietas de baja saciedad que son altamente fermentables. La saciabilidad de las dietas se ve afectado mayormente por la concentración, la digestibilidad, y la fragilidad del forraje FDN.

• Las dietas deben ser formulados para limitar la fermentabilidad del almidón para proporcionar un suministro de combustible más constante según se va disminuyendo la producción de leche después de la producción máxima y según aumentan la concentración de la insulina plasmática y la sensibilidad a la insulina de los tejidos.

INTRODUCCIÓN

El consumo de alimento viene determinado por muchos factores que interactúan y la predicción de la ingesta de energía y de la partición es el “talón de Aquiles” de la formulación de la dieta. Muchas características de la dieta interactúan con el entorno y el estado fisiológico de las vacas, lo que hace difícil predecir con exactitud el consumo de alimento. Sin embargo, la comprensión de los factores que controlan la alimentación nos permite manipular la dieta para optimizar la ingesta de alimento. El comer está controlado por la integración de las señales periféricas en los centros de alimentación del cerebro. Las dietas de las vacas lecheras deben contener una concentración de forraje duro (fibra) de baja energía relativa para el funcionamiento correcto del rumen y las señales de distensión ruminal pueden controlar el consumo de alimento cuando el deseo de comer es alto y el control metabólico de la ingestión de alimentos está disminuida (por ejemplo, vacas en el momento de máxima lactación).

Las señales que derivan del metabolismo de los combustibles dominan el control de la ingesta de alimento cuando se reducen las señales de la distensión (por ejemplo, vacas en un momento tardío de lactancia). Por lo tanto, los efectos de la dieta en el consumo de alimento varían con el estado fisiológico del animal. Además, interactúan con los estresores ambientales, tales como el estrés social (p.ej. hacinamiento) y térmico. El objetivo de este trabajo es analizar los factores que controlan el consumo de alimento en las vacas lactantes y cómo pueden manipularse para optimizar el consumo de alimento. La ingesta “óptima” de alimento puede referirse a lo máximo requerido para lograr un mayor rendimiento de leche en el caso de vacas de alta producción o inferior al máximo para aumentar la eficiencia de de la transformación del alimento en el caso de vacas de menor producción.

TEORÍA DE OXIDACIÓN HEPÁTICA (HOT)

Hay mucha evidencia (la mayoría de especies no rumiantes) de que la ingesta de alimentos está controlada por la oxidación de los combustibles en el hígado. Esto se ha estudiado anteriormente (Allen et al., 2009; Allen, 2014) y sólo será discutido brevemente aquí. El hígado esta “conectado” a los centros de alimentación del cerebro a través del nervio vago hepático. El comportamiento alimenticio está controlado por la velocidad de disparo del nervio, que viene determinada por la oxidación de los combustibles en el hígado; un aumento de la velocidad de disparo está asociado con el hambre, y una velocidad menor está asociada con la saciedad. Se ha vinculado el comportamiento alimenticio a la concentración de ATP (una forma energía dentro de las células) en el hígado y la saciedad ocurre según los combustibles se oxidan y se produce ATP, y el hambre se produce cuando la oxidación disminuye y se agota el ATP. Los combustibles oxidados en el hígado incluyen los ácidos grasos (de la dieta o movilizados de las reservas corporales), el propionato (producido por la fermentación microbiana en el intestino), el lactato (producido por los músculos y el tejido intestinal a partir de la glucosa), y los aminoácidos (de la degradación de proteínas).

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