BIENESTAR EN BECERRAS: TRANSICIONES DESDE EL PERIODO PERINATAL HASTA EL DESTETE

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Los Principios de Bienestar Animal en Bovinos de Leche ha Ido Incrementándose

INTRODUCCIÓN

El bienestar en ganado lechero es un tema que ha ido incrementando gradualmente en interés, estudio y monitoreo en la industria lechera. La globalización ha hecho que los sistemas de producción se homologuen, se ha incrementado la eficiencia en producción láctea en respuesta a las presiones económicas mundiales sobre el precio de la leche y sub- productos. Las nuevas generaciones de ganaderos están abarcando temáticas más allá de la administración, la bioseguridad, nutrición, genética, sustentabilidad y bienestar animal son áreas en las que tienen que involucrarse. El conocimiento y aplicación de los principios de bienestar animal en bovinos de leche ha ido incrementándose en la última década, donde no sólo se invierte en instalaciones, sino en aditamentos que generan un microambiente más amable para el ganado adulto. En la crianza de reemplazos, si bien ha habido un cambio de mentalidad en cuanto a los requerimientos de estas becerras, algunos ganaderos cuyo número va en aumento, apuestan por incrementar las condiciones de confort y bioseguridad.

No es sólo la conveniencia que a mejor salud y bienestar hay más producción, sino que deben responder a los consumidores y puntos finales de venta de sus productos, que exigen mejores condiciones en los cuidados de animales de producción. Si bien la percepción de algunos grupos de la sociedad, es que el ganado lechero es tratado como una fábrica de producción láctea y que no es del todo cierta, si hay áreas donde se requiere revisar a profundidad las condiciones de vida de estos animales.
Los estándares de 2017 por la Organización Mundial de Sanidad Animal (por sus siglas OIE), que están disponibles en línea para ser consultados y servir como guía para generar los estándares de bienestar animal en cada región y cada producción pecuaria (OIE, 2017). Las cinco libertades.

Autor/es: Sonia Vázquez-Flores. DBI-Tecnológico de Monterrey- Querétaro, Querétaro, México

BIENESTAR EN LA CRIANZA DE REEMPLAZOS

Los aspectos de mayor importancia en bienestar animal en becerras, son aquellas que atienden sus necesidades elementales, donde el animal no tenga miedo, hambre y no presente dolor, agregando lo que sugiere Grandin, que es mantener el estado de salud, permitirles mostrar sus comportamientos naturales, e incorporar elementos de la naturaleza en su micro-ambiente (Rushen et al., 2008; Grandin, 2015). Las cinco libertades que propone la Farm Animal Welfare Council en el Reino Unido (FAWC) desde1992, y que siguen vigentes son:

1. Libres de hambre, sed y desnutrición.
2. Libres de incomodidad física y térmica.
3. Libres de dolor, daño y enfermedades.
4. Libres para expresar su comportamiento natural.
5. Libres para expresar su miedo e incomodidad.
Los aspectos de bienestar más sutiles son aquellos que están siendo estudiados por diversos grupos alrededor del mundo. Entre ellos se encuentra la adecuada atención al parto; el asegurar una correcta ingesta de calostro en tiempo, cantidad y calidad; proveerles una alimentación que no sólo cubra con sus necesidades mínimas de nutrientes, sino que no genere problemas disbiosis (Vasseur et al., 2012; Romano, J. y Vázquez- Flores, 2018). En caso de las becerras, todavía hay una gran diversidad de criterios para su crianza, desde mantenerlos con su madre por días o semanas, hasta la separación inmediata y colocación de la cría en un espacio individual y aislado por razones de bioseguridad. El balance entre bioseguridad y comportamiento natural del binomio vaca-becerro debe alcanzarse sin vulnerar la viabilidad de la becerra que no puede estar en un ambiente contaminado. En 2017, la USDA indica que 40.5 % de las áreas de parto son múltiples y que las vacas permanecen con sus crías un promedio de 1 a 6 horas después del parto. En estos ambientes, la probabilidad de contaminación oral con patógenos que la becerra no puede contrarrestar con su sistema inmunológico inmaduro es mayor, lo que pone en riesgo su vida (USDA, 2017).

Las instalaciones y manejo en buena medida, se diseñan para hacer eficiente el cuidado animal, donde no se atiende la necesidad de conservar su comportamiento natural. El sistema de monitoreo tradicional para identificar el bienestar ha sido por excelencia cuantificar la mortalidad, cuyo impacto es mayormente económico. La pérdida del recién nacido, representa un costo por mortinato entre 400 y 600 dólares dependiendo de su genética, con la pérdida de la siguiente generación y posibles consecuencias ginecológicas en la madre (De Vries, 2009). El costo por la pérdida de la cría lactante, depende de la inversión que se ha hecho, siendo alimentación, manejo, instalaciones, cama, fármacos y genética los rubros más elementales. Mientras más grande la muerte del reemplazo,mayor impacto económico de la pérdida. Estas inversiones generan un retorno de capital poco evidente para el productor, un ciclo de productividad láctea puede tardar desde 14 a 18 meses de producción láctea en cubrir los gastos de alimentación, labores, fármacos, cama y amortización de mejoras en instalaciones (Van Amburgh, 2017).

EL PERIODO PERINATAL EN BECERROS

El periodo de periparto nos permite identificar de forma indirecta el bienestar animal en hembras al parto y crías recién nacidas (Whay, 2007). Los protocolos o carencia de ellos, y desde luego su implementación cotidiana permite aumentar la sobrevivencia de la becerra o se convierte en un factor de riesgo primario que detona en la mortalidad perinatal y neonatal. La mortalidad perinatal es considerada aquella muerte entre las primeras 24 a 48 horas de vida de la becerra, con niveles que han aumentado en las últimas dos décadas (Meijering, 1984). En los reportes realiza la USDA (United States Department of Agriculture), la mortalidad al parto en 1996 fue del 6.6%, en 2002 del 12.2%, en 2007 del 14% y en 2014 del 5.6% (reporte preliminar en 300 establos lecheros) (USDA, 2016). El Reino Unido realizó un estudio en 19 establos donde determinó que el porcentaje de mortalidad de crías nacidas de vaquillas de primer parto fue del 12.1%, disminuyendo a 5.5% a partir del segundo parto en adelante (Brickell et al., 2009). Dicha mortalidad esta intrínsecamente relacionada con distocia en un tercio de los casos, que en casos complejos aumenta la oportunidad relativa (OR) de morir en 20.7 veces (Johanson, 2003; Barrier, 2014). El monitoreo permite también determinar metas razonables en los establos, una meta de mortalidad perinatal que sugiere Mee en 2004 sea del 7% (8% en vaquillas y 6% en vacas a partir del segundo parto). En EUA, se ha identificado que las pérdidas por muerte perinatal son de 125 millones de dólares anuales (Mee, 2004).

PARTO: FACTORES DE RIESGO PARA MORTALIDADPERINATAL

La historia de la cría debe comenzar por el tipo de parto que presenta y si este es atendido adecuadamente al nacimiento o durante el proceso. Los factores de riesgo generales como causa de distocia son: a) Incompatibilidad feto-pélvica; b) Mala posición fetal; c) Dilatación incompleta en cérvix o vulva; d) Gestación gemelar; e) Inercia uterina; f) Torsión uterina (Mee, 2004). Una lista más específica está en la Figura 1.

El comportamiento de la vaca al parto es hacer, lo que se conoce como nido, es decir busca un área seca, con sombra. En un experimento donde se les dio la opción de parir en un corral o bajo techo, el 78% decidió parir bajo techo. La vitalidad de una becerra al parto está relacionada con sus características fisiológicas y su adaptación al ambiente externo al uterino en las primeras horas post-parto. La muerte perinatal está relacionada con problemas cardiovasculares, respiratorios, termoregulatorios y metabólicos, por lo que un becerro adecuadamente asistido conforme a la signología que presenta tiene mejor probabilidad de supervivencia (House, 2015).

Los cambios al parto, una vez que se rompe el cordón umbilical son rápidos, simultáneos y se concatenan. La condición de normoxia (21 % O2) es consecuencia del cierre del ducto arterioso y el forámen oval. Este proceo sucede mientras los alveolos pulmonares absorben o eliminan el fluido en el área traqueo-bronquial por acción de la adrenalina, y comienza el intercambio gaseoso (Tyler y Ramsey, 1991; Kasari, 1994).

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