CARACTERIZACIÓN DE LA MUERTE EMBRIONARIA TEMPRANA Y PREVENCIÓN DE LA PÉRDIDA DE GESTACIONES

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PREVENCIÓN DE LA PÉRDIDA DE GESTACIONES      

 

Introducción.

En vacas lecheras de alta producción, las tasas de preñez del hato se ven reducidas por la pobre expresión y/o detección de los celos, el anestro, bajas tasas de concepción y una mayor mortalidad embrionaria. Además, estos impedimentos para un desempeño reproductivo óptimo son exacerbados bajo condiciones ambientales estresantes tales como el estrés calórico, el cuál es aún más perjudicial en vacas de muy alta producción de leche. El desempeño reproductivo ha disminuido en Norteamérica, Europa, Israel y Australia. Las razones para ese decremento son multifactoriales y no enteramente asociadas con un incremento en la producción de leche (1). Los estudios epidemiológicos indican que otros factores, tales como las enfermedades reproductivas (es decir, retención de placenta, metritis y quistes ováricos) o la estación en que ha parido la vaca, eran relativamente más importantes que la producción de leche, en el desempeño reproductivo (1,2). De hecho, los hatos con producciones más altas quizá tengan mejor desempeño reproductivo debido a una mejor nutrición, mejor manejo reproductivo o a que tienen vacas más sanas. Sin embargo, el estado fisiológico de la lactación sí está asociado a tasas reproductivas más bajas si se compara con las novillas (3).

WW. Thatcher *, y J.E.P. Santos** * Departamento de Ciencia Animal, Universidad de Florida, Gainesville, FL 32611-0910 y ** Centro de Investigación y Enseñanza en Medicina Veterinaria, Universidad de California-Davis, Tulare, CA 93274, U.S.A. Traducción: MVZ. Fernando Cavazos García Veterinario de Servicio Técnico ABS MEXICO S.A. DE C.V.

El reto para caracterizar los factores que comprometen el desarrollo embrionario y desarrollar estrategias para mejorar la sobrevivencia del embrión, es complejo, ya que involucra la esteroidogenesis, la proliferación celular, el desarrollo folicular, la ovulación, la fertilización, el desarrollo y mantenimiento del cuerpo lúteo, las funciones del oviducto y del útero, el desarrollo y funcionamiento del embrión, la implantación y el subsiguiente crecimiento fetal. De hecho, nuestros actuales sistemas de manejo productivo y reproductivo impactan sobre todos estos eventos coordinados, que requieren ser optimizados si se desea incrementar la eficiencia reproductiva en las vacas lecheras lactantes. Los objetivos de este trabajo son, caracterizar el desarrollo y las pérdidas embrionarias, identificar las ventanas fisiológicas que estén siendo alteradas y estén asociadas con la pérdida embrionaria, así como identificar estrategias para mejorar las tasas de preñez.

Desarrollo y pérdidas embrionarias

Las estimaciones sobre la tasa de fertilización en novillas lecheras rondan en un rango de 97 a 100%. Las estimaciones en vacas lecheras son más variables, andan en un rango de 85 a 100%, pero esas estimaciones fueron hechas hace más de 25 años, y no siempre se aclaró si las vacas estaban en producción o no, y si lo estaban, cuál era su nivel de producción (4). Durante los primeros estadios de división celular, desde una célula hasta el blastocisto temprano, al día 8o, el embrión se encuentra encerrado en la zona pelúcida (4). Entre el 3o y 4o día después de la fertilización, el embrión migra del oviducto hacia el cuerno uterino, en la fase de 8 a 16 células. A los 5 o 6 días de vida (fase de 16 a 32 células), se lleva a cabo la compactación de las células del embrión formándose contactos célula-célula, de desarrollan uniones firmes entre ellas y comienza a funcionar como un organismo llamado mórula. A los 8 días de vida, el blastocisto desarrolla la cavidad llamada blastocele y las células (aprox. 120) asociadas con la masa celular interna (25%) y el trofectodermo (75%). Aproximadamente al 9o o 10o día de vida (aprox. 160 células) el blastocisto eclosiona de la zona pelúcida y comienza a expandirse hasta que inicia su alargamiento como a los 13 días de edad. Ese estiramiento representa una transición en su apariencia, desde esférica a ovoide y posteriormente a forma de filamento, incrementándose la longitud del embrión desde 5.25 mm en el día 13, hasta 52 mm en el día 16. Ya para el día 17 puede haber embriones que, junto con sus membranas, llegan a medir 30 a 40 cm de longitud y ocupan la mayor parte del cuerno ipsilateral al cuerpo lúteo. Sin embargo, hay considerable variación en el tamaño de los embriones. La adhesión temprana del producto ocurre para el día 19 con puntos visibles de adhesión entre carúnculas y cotiledones para el día 21. Para el día 42 de vida, termina el período embrionario al completarse la diferenciación. El producto es llamado entonces feto, en el cuál, la mayoría de los tejidos, sistemas y órganos se encuentran ya formados.

Sreenan y col., (4) sumariaron los resultados de la literatura de hace más de 21 años, referente a las estimaciones de pérdidas embrionarias en las diversas fases. Se estimó que las tasas de fertilización eran de 90% y que había tasas de parición promedio de 55%. Esto sugiere una tasa de muerte embrionaria y fetal como de 39%. Se pierden muy pocos embriones inmediatamente después de la fertilización y hasta el día 8 de gestación. Ocurrió un incremento significativo en las pérdidas totales (27 – 31%) entre los días 8 y 16 post- inseminación, 3.8% del total ocurrió entre los días 16 a 42 y otro 1.9 a 3.1% adicional se presentó entre el día 42 y la parición. Una pregunta relevante es si los patrones temporales de pérdida embrionaria y fetal han cambiado en las poblaciones actuales de vacas Holstein de alta producción de leche.

Varios reportes recientes han evaluado las tasas de fertilización en vacas modernas de alta producción, cuya fertilidad global en más bien baja. En estudios en los que se utilizó como biomonitor al embrión bovino de 6 días (o sea, la mórula), se demostró que en vacas no lactantes, las tasas de fertilización eran 66, 74 y 82%, cuando las inseminaciones se practicaban a las 0, 12 y 24 horas después del inicio del celo, respectivamente (5). Los porcentajes de embriones de calidad excelente a buena, eran 77, 52 y 47% para los mismos períodos de 0, 12 y 24 horas respectivamente. En consecuencia, el tiempo recomendado para la inseminación es 12 horas después del inicio del celo, lo cuál representa un compromiso entre una tasa de fertilización potencialmente más baja al inseminar a las 0 horas y una calidad embrionaria inferior al inseminar a las 24 horas. Un reporte reciente (6) demuestra claramente el impacto negativo de la lactación sobre el desarrollo embrionario temprano, comparado con el de vacas lecheras no lactantes. En un ambiente templado, las tasas de fertilización, estimadas al día 5o día post-ovulación, fueron 87.8 y 89.5 % para vacas lactantes y no lactantes, respectivamente. Sin embargo, la calidad de los embriones en las vacas lactantes era notoriamente inferior (una puntuación más baja en la calificación de calidad embrionaria y un porcentaje más bajo de embriones excelentes-buenos-regulares [52.8%] comparados con los embriones de las vacas no lactantes [82.3%]).

Las pérdidas embrionarias, más allá del período de eclosión de la zona pelúcida, son mucho más difíciles de determinar, en relación al porcentaje de embriones recuperados y en la determinación del bienestar del embrión. Desde una perspectiva práctica, podemos clasificar las muertes embrionarias (ME) como Muertes Embrionarias Tempranas (METe.) y Muertes Embrionarias Tardías (METa.), que pueden ser monitoreadas con técnicas tales como Progesterona en Leche (P4), Proteína B Específica de la Preñez (PBEP, que es una proteína secretada por las células binucleadas del trofectodermo), el Ultrasonido (US) y la palpación rectal. La remoción del embrión en el día 17 ocasiona una extensión del cuerpo lúteo y la infusión intrauterina de Interferón tau bovino recombinante (IFN-t) en vacas que se encuentran ciclando, extiende la vida del cuerpo lúteo hasta el día 28 y el intervalo entre estro y estro hasta el día 31 (7), (el interferón tau es una proteína secretada por el trofectodermo que inhibe la secreción luteolítica de Prostaglandina F2 alfa.). Humbolt (8) propuso que la luteolisis en los primeros 24 días post inseminación puede ser asociada, ya sea con una falta de fertilización o bien con una muerte embrionaria temprana que no permitió que se mantuviera el cuerpo lúteo.

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