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CARACTERIZACIÓN DE LA TRANSFERENCIA DE INMUNIDAD PASIVA EN TERNERAS DE LECHERÍA

OEA Por OEA Nov1,2016

 

 

 

 

CARACTERIZACIÓN DE LA TRANSFERENCIA DE INMUNIDAD PASIVA

EN TERNERAS DE LECHERÍA

INTRODUCCIÓN

Las terneras de lechería nacen sin anticuerpos y, para su protección, dependen de la trasferencia de las inmunoglobulinas (Igs) de la madre presentes en el calostro; este proceso es conocido como transferencia de inmunidad pasiva. Una adecuada transferencia de inmunidad pasiva permite al neonato protegerse contra enfermedades infecciosas mientras que su sistema inmune llega a ser funcional (Sasaki et al., 1983; Nocek et al., 1984; Robison et al., 1988).

Existen cuatro factores que contribuyen a una exitosa transferencia de inmunidad pasiva: suministrar calostro con una alta concentración de Igs (>50 g/l), ofrecer un adecuado volumen de calostro, brindarlo en las primeras dos horas de vida, y minimizar la contaminación bacterial del mismo (Stott et al., 1979a; Elizondo-Salazar y Heinrichs, 2009).

Jorge Alberto Elizondo-Salazar2

Una adquisición de inmunidad pasiva inadecuada puede ocurrir cuando el recién nacido se ve imposibilitado de absorber una cantidad satisfactoria de Igs. Esta condición, conocida como falla en la transferencia de inmunidad pasiva (FTIP), ha sido relacionada con una serie de consecuencias negativas en los parámetros productivos del animal. En terneras con una transferencia inadecuada de inmunidad pasiva, hubo ganancias de peso reducidas en los primeros meses de vida (Robison et al., 1988). También es un factor de riesgo para el desarrollo de neumonías y se ha asociado con altos índices de mortalidad (Wells et al., 1996; Virtala et al., 1999). Además, la FTIP en terneras afecta la productividad a largo plazo, ya que una baja concentración de Igs se asoció con una disminución en la producción de leche durante la primera y segunda lactancia, y con un incremento en el descarte de vacas durante la primera lactancia (DeNise et al., 1989; Faber et al., 2005).

Determinar la concentración de proteína sérica total (PST) por medio de refractometría, es una de las formas más prácticas a nivel de campo paradeterminar aquellos animales con una FTIP, ya que los mayores constituyentes de las proteínas séricas totales en los primeros días de vida del animal son las Igs provenientes del calostro (Wallace et al., 2006; Trotz- Williams et al., 2008).

En Costa Rica existen pocos estudios científicos concernientes con la transferencia de inmunidad pasiva en terneras de lechería y tal como se mencionó anteriormente, una FTIP repercute negativamente sobre la tasa de crecimiento de los animales y afecta el desempeño productivo y reproductivo futuro. Por esta razón, el objetivo del presente estudio fue caracterizar la transferencia de inmunidad pasiva en terneras de lechería en Costa Rica.

MATERIALES Y MÉTODOS

Toma de muestras y evaluación de la transferencia de inmunidad pasiva

Los datos presentados en este trabajo corresponden a medidas de proteína sérica total obtenidas entre los años 2010 y 2013, durante los meses de agosto a noviembre en 50 fincas lecheras ubicadas en las provincias de San José, Alajuela, Heredia y Cartago. En dicho periodo, las fincas se visitaron semanalmente y se tomaron muestras de sangre por venopunción yugular con el sistema de tubos al vacío sin anticoagulante (tapa roja) en 2500 terneras con edades entre uno y siete días (Trotz-Williams et al., 2008). De todos los animales muestreados en el estudio, 1170 consumieron calostro por amamantamiento y 1330 por biberón. Estas últimas fueron separadas de sus madres antes de que consumieran calostro directamente de ellas. No existió una metodología para la selección de las fincas y se muestreó cualquier lechería que estuviera dispuesta a permitir el sangrado de los animales. En todas las lecherías, el ordeño se hacía de forma mecánica en salas de ordeño. Las razas de las vacas se clasificaron en Holstein, Jersey, cruce HolsteinxJersey y otras (para cualquier otra raza o cruce) y también se agruparon por número de parto (1 hasta ≥5). El tamaño de los hatos varió entre 10 y 300 vacas en ordeño. Los animales se encontraban bajo sistemas de pastoreo o bajo sistemas de semiestabulación.

Las muestras de sangre se manipularon de acuerdo al procedimiento descrito por Johnson et al. (2007), donde las muestras fueron refrigeradas durante la noche a 4 °C, posteriormente se centrifugaron a 3000 rpm durante quince minutos para separar la fracción sérica. En seguida, la concentración de PST se determinó utilizando un refractómetro de mano (Atago Master-Sur/Nα, Bellevue, WA). Donovan et al. (1998) han establecido que las terneras presentan una FTIP cuando la concentración de PST es menor a 5,2 g/dl.

Sin embargo, Davis y Drackley (1998) consideran que las terneras deben presentar concentraciones mayores a 6,0 g/dl. Por lo tanto, para fines del presente estudio, se consideró una FTIP cuando la concentración de PST fue menor a 5,5 g/dl.

Análisis estadístico

Los datos se analizaron por medio del procedimiento MIXED de SAS (SAS Institute, 2004) para determinar la significancia de los efectos de la raza y el número de parto de la madre, y el método de suministro del calostro, donde el animal se consideró como la variable aleatoria. La comparación entre medias se realizó mediante la prueba de Waller-Duncan (P<0,05). También se generó estadística descriptiva para determinar la proporción de animales con FTIP según el número de parto y la raza de la madre, y el método de suministro de calostro.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Concentración de proteína sérica total y falla en la transferencia de inmunidad pasiva

La concentración de PST varió entre 2,0 y 10,0 g/dl, con un promedio general de 5,9 g/dl. Un 38,8% (970/2500) de los animales evaluados presentaron una inadecuada transferencia de inmunidad pasiva (Figura 1). Estos valores son muy cercanos a la media de 6,3 g/dl de PST y al 37,1% de terneras con FTIP determinados por Trotz-Williams et al. (2008), en fincas lecheras canadienses. Sin embargo, dicha proporción puede considerarse elevada con respecto al 19,2% reportado por Beam et al. (2009) en fincas lecheras en los Estados Unidos. En ese mismo país, también se ha reportado que alrededor de un 35% de las terneras sufren de FTIP, convirtiéndose en un factor económico importante para los productores de leche (Morein et al., 2007), ya que tienen que invertir importantes cantidades de dinero en el tratamiento de enfermedades causadas por agentes patógenos. Asimismo en otro estudio se reportó una mortalidad en terneras en la etapa de pre-destete promedio de 7,9% y una gran proporción de estas muertes se le atribuyen a una FTIP (NAHMS, 2007).

 

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