COMPETENCIA INMUNOLÓGICA EN LA PRIMERA SEMANA DE VIDA EN TERNEROS MANTENIDOS BAJO DOS SISTEMAS DE PRODUCCIÓN DE LECHE

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TERNEROS MANTENIDOS BAJO DOS SISTEMAS DE PRODUCCIÓN DE LECHE

Resumen

Para determinar la competencia inmunológica en la primera semana de vida en terneros en dos sistemas de producción de leche, se tomaron muestras de sangre en 14 vacas de dos hatos clasificados como lechería especializada (LE) y lechería tradicional (LT), ubicados en Caldas y Quindío, Colombia. Dos semanas antes del parto, de cada vaca se tomaron 10 mL de sangre sin anticoagulante mediante venopunción yugular, a los terneros se les tomó igual cantidad de sangre los días 1, 3 y 5 postnacimiento. Se determinó en las vacas la concentración de proteínas totales, albúmina, globulinas y glucosa, y en los terneros se determinaron las inmunoglobulinas mediante un test de turbidez, y la actividad sérica de gamma glutamil transferasa (GGT). Los resultados se presentan mediante estadística descriptiva y las comparaciones entre grupos se realizaron mediante una prueba «t» y un análisis de varianza factorial. La concentración promedio de proteínas totales fue 67±5 g/L y 70±8 y la de globulinas 33±7 g/L y 34±11 g/L para las vacas en LE y LT, respectivamente (p>0.05). En los terneros no se observaron diferencias para las variables analizadas según el sistema productivo (p>0.05). Los terneros mantenidos en LT presentaron una mayor concentración de globulinas y un aumento en la actividad de GGT al tercer día postnacimiento (p<0.05), pudiendo relacionarse con un mayor consumo de calostro. Los terneros mantenidos en el sistema LE presentaron un aumento en las unidades de turbidez (UT) (p=0.08), lo que refleja un aumento en la concentración de inmunoglobulinas G (IgG). Lo anterior indica una mejor competencia inmunológica de los terneros mantenidos en LE.

Héctor J Aricada1 , MVZ, Esp Micr; Ricardo Bedoya2 , MVZ; Adriana del Pilar García2 , MVZ; Carolina Heredia2 , MVZ; Adriana M Maldonado2 , MVZ; Catalina Peláez2 , MVZ; Alejandro Ceballos2 , MVZ, MSc 1 Laboratorio de Microbiología, Departamento de Salud Animal; 2 Laboratorio de Patología Clínica Veterinaria, Departamento de Salud Animal, Universidad de Caldas.

Los anticuerpos (Acs) o inmunoglobulinas (Igs) son proteínas que se encuentran en el torrente sanguíneo, son componentes del sistema inmunológico cuya función es neutralizar, opsonizar y ayudar a destruir bacterias, así como otras partículas extrañas que hayan invadido el cuerpo (1). Los neonatos requieren asistencia inmune pasiva transferida por la madre a través del calostro, reflejándose el fracaso de la transferencia pasiva en una baja concentración de inmunoglobulinas en los terneros (20). Este mecanismo de defensa representa para los neonatos una garantía de viabilidad en el medio, por lo tanto la falla en la transferencia pasiva de Acs se refleja directamente en la generación de pérdidas económicas por muerte y enfermedades de los terneros (6).
El suministro de calostro, por lo tanto, es esencial en las primeras horas de vida, pues el nivel de Igs séricas en el neonato es un factor que determina la resistencia del mismo a enfermedades infecciosas durante el primer mes de vida, evitando así el impacto económico que tiene para la ganadería la falla en la transferencia de inmunidad pasiva (3, 12, 18); esto se debe a que en diferentes especies, incluyendo los bovinos, los neonatos tienen un déficit en su respuesta inmune, por el tipo de placentación que no permite el paso de Acs de la madre al feto (8, 11, 18), lo que trae como consecuencia que los terneros recién nacidos se encuentren bajo una condición de hipoinmunocompetencia (5, 19, 22), y que sólo puede corregirse con la transferencia de inmunidad natural pasiva a través del calostro. Hay tres causas por las cuales fracasa la transferencia adecuada del calostro; en primera instancia, éste puede ser insuficiente o de mala calidad; también puede existir suficiente calostro, pero la ingestión por el recién nacido es inadecuada, y la tercera causa, independiente de las anteriores, es la falla en la absorción intestinal (24); adicionalmente la permeabilidad del intestino para las Igs se pierde después de las primeras 24 a 36 horas de vida y la concentración de Igs de la leche va disminuyendo con el avance de la lactancia (9, 11, 25). La cantidad, composición y características físico-químicas del calostro pueden variar por diversos factores, entre otros se cuentan variaciones individuales, duración de la gestación y el período seco, intervalo entre partos, número de lactancias, raza del ganado, alimentación en el periodo preparto y edad de la vaca, ya que las vacas después de su tercera lactancia tienden a tener una mayor concentración de Igs calostrales que vacas más jóvenes (4, 6, 21).
Un calostro de buena calidad se produce por vacas con un estado nutricional adecuado, siendo la energía y los aminoácidos algunos de los nutrientes más importantes en el desarrollo de los componentes del sistema inmune (5, 20, 24). Una suplementación o nutrición inadecuada durante el período seco, generaría una disminución de Igs en el calostro, lo que influye sobre la absorción de las mismas en el ternero (15).
Existen varias pruebas para cuantificar los niveles de inmunoglobulinas que tiene un individuo; así, se han descrito la determinación de proteínas totales (12, 19, 22), albúmina, globulinas (22), turbidimetría con sulfato de zinc (12, 19), y para determinar la cantidad de calostro consumido, se puede medir la actividad sérica de la enzima gamma glutamil transferasa (GGT, EC 2.3.2.2) (1, 16, 25), que es directamente proporcional a la concentración de Igs séricas absorbidas después de la ingestión del calostro (12, 16, 19).

En consideración a lo anterior, el objetivo de este estudio fue evaluar el consumo de calostro y la competencia inmunológica de terneros recién nacidos en dos sistemas de producción de leche mediante la determinación de la concentración plasmática de proteínas totales y fraccionadas, y la actividad de GGT.

Materiales y métodos Ubicación y explotaciones

Se seleccionaron dos explotaciones lecheras según su sistema productivo, una ubicada en el área rural del municipio de Armenia, Quindío (4°32′ LN y 75°40′ LO), a una altitud de 1370 msnm, con una temperatura promedio de 24°C y una pluviosidad de 2300 mm por año, donde las razas predominantes eran Holstein y cruzamientos con Cebú, con una producción promedio de 15 litros/vaca/día.
La alimentación de las vacas estaba basada en especies forrajeras tipo gramíneas, principalmente Estrella (Cynodon sp), se empleaba el sistema rotacional de potreros y los animales se suplementaban con concentrado comercial según la producción (1 kg por 3.5 litros de leche). La clasificación de este sistema productivo se encontraba dentro de lechería especializada en pastoreo intensivo más suplementación (LE) (17).
La otra explotación estaba ubicada en Salamina, Caldas (5°24′ LN y 75°29′ LO) a una altitud de 2825 msnm, con una temperatura promedio de 10°C y una pluviosidad de 1000 mm por año. No había una raza predominante, encontrándose un mestizaje con diferentes razas, la producción promedio era 10 litros/ vaca/día, y la alimentación estaba basada en especies forrajeras tipo gramíneas, encontrando principalmente Kikuyo (Pennisetum clandestinum), Rye grass (Lolium sp) y Falsapoa (Holcus lanatus), sistema productivo clasificado como lechería tradicional sin suplementación (LT) (17). En ambas explotaciones el número de ordeños era dos y se utilizaba sal mineralizada y agua a voluntad. Animales.
En cada una de las explotaciones se seleccionó al azar un grupo de animales conformado por siete vacas preparto y sus respectivas crías, considerando el preparto desde la cuarta semana antes del parto.

Muestras
Se tomaron 10 mL de sangre sin anticoagulante mediante venopunción yugular empleando el sistema de tubos al vacío (Vacutainer® B–D, Franklin Lakes, NJ, USA). A las vacas se les extrajo una muestra única 15 días antes del parto y a cada una de las crías se les tomó una muestra en tres oportunidades después del nacimiento (días: 1, 3 y 5). Las muestras se remitieron en las siguientes 12 horas al Laboratorio de Patología Clínica Veterinaria de la Universidad de Caldas, manteniéndolas refrigeradas hasta su recepción. Las muestras se centrifugaron a 3000 rpm con el fin de separar el suero, el que se envasó en tubos de reacción debidamente rotulados y se conservaron a –20°C hasta su posterior análisis.

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