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La oferta de materia seca de las pasturas

La oferta de materia seca de las pasturas es cada vez más incierta, las tasas de elongación de los pastos aumentan con la temperatura, pero su fotosíntesis puede alterarse con fenómenos de intenso calor como los actuales. ¿Cómo asegurar el consumo de la materia seca de las vacas lecheras frente a la variabilidad climática?

Fernando Morales Vallecilla. Zootecnista especialista en administración deempresas Candidato a doctor de la Universidad Nacional de Colombia

La variabilidad climática presente en los últimos años hace repensar a productores y técnicos sobre las estrategias a seguir para mantener la sostenibilidad de los sistemas ganaderos, hoy no sólo son recursos como el agua los que nos afectan; sino que el entorno ambiental, social y económico viene mostrando grandes cambios que afectan negativamente el desarrollo de la ganadería regional y, por supuesto, su rentabilidad.
Los impactos del cambio climático en América Latina son múltiples y heterogéneos y existe gran vulnerabilidad por parte de nuestros sistemas productivos como se evidencia en el incremento de la ocurrencia de eventos que como los fenómenos del niño y la niña golpean toda la región (Cepal, 2010). Estas condiciones han afectado la distribución de las zonas agroecológicas, la dinámica de los hábitats, la estructura y biomasa de los ecosistemas, la persistencia de arvenses (malezas) y han realizado cambios en los patrones de incidencias de plagas y enfermedades, lo cual podría traer impactos negativos en la agricultura y la producción de alimentos para el hombre y los animales (Mabrouk A., 2011).

Según un grupo de expertos reunidos en el panel de Montpellier (2013), ven como una de las alternativas en el desarrollo de modelos ganaderos puede ser que se establezca el concepto de intensificación sostenible y proponen tres caminos: (1) intensificación ecológica basándose en modelos de agricultura ecológica que incluya no sólo conceptos establecidos como la rotación de potreros o los silvopastoriles; sino las inter siembras de especies de mayor adaptación a cada zona, el manejo integrado de plagas y enfermedades y la conservación de recursos fundamentales como el agua y el suelo; (2) intensificación genética, que incluye incrementar el rendimiento productivo por medio de plantas mejoradas, el mejoramiento genético de los hatos y el valor nutritivo de los alimentos; además de mejorar la resistencia de los individuos a la presencia de enfermedades o a lograr una mayor adaptación a las variaciones climáticas; (3) intensificación socioeconómica se toma como la creación de ambientes propicios para el desarrollo de las actividades agropecuarias como el desarrollo de nuevos mercados con valor agregado, la construcción del tejido social y el desarrollo del capital humano en las regiones, muy conducente a los nuevos horizontes que debe construir el país.

Pasturas para mejorar el consumo de materia seca y la producción de leche
Nuestro trópico nos invita a producir pasturas durante los 365 días del año y, es por ello, que estudios en Nueva Zelanda y el sur del continente concluyen en que hay una relación

directa entre el mayor consumo de pastura y su eficiencia económica (Hodgson, 1990;

Bargo 2010); sin embargo, la oferta de materia seca de las pasturas es cada vez más incierta, las tasas de elongación de los pastos aumentan con la temperatura, pero su fotosíntesis puede alterarse con fenómenos de intenso calor como los actuales. Cuando los valores de radiación superan los requeridos por la planta, ésta hace un cierre estomático y no crece, a pesar de que tenga agua y nutrientes.

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