CONCENTRADOS Y SUBPRODUCTOS PARA LA ALIMENTACION DE RUMIANTES

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LA ALIMENTACION DE RUMIANTES

1. EL GRANO DE MAÍZ Y SUS POSIBLES REEMPLAZOS

El grano de maíz es el concentrado energético por excelencia para la producción animal. La avicultura, la producción de cerdos y la de ganado bovino de carne y leche se sostienen en gran medida con este cereal.

Ing. Miriam GALLARDO INTA Rafaela mgallardo@rafaela.inta.gov.ar

Sin embargo, cada vez más los mercados internacionales exigen que se profundice el destino del maíz para el consumo humano y últimamente se busca diversificar su industrialización para otros usos, básicamente para biocombustible (etanol a partir del almidón).

En este contexto, para la producción ganadera en general y para la lechera en particular, se vuelve perentoria la necesidad de encontrar alternativas para reemplazarlo, al menos en parte, por otras fuentes de energía con características nutricionales semejantes.

Aquí, un repaso del valor de cada una de estas alternativas, desde las más típicas hasta las novedades, recordando que cualquier reemplazo afecta el equilibrio de las dietas y por lo tanto resulta indispensable el asesoramiento profesional para decidirlos.

EL TÍPICO SORGO.

En muchas regiones el sorgo es el típico grano con el que se reemplaza al maíz, aunque no siempre con un criterio nutricional. Las características alimenticias del sorgo son en extremo variables y en muy pocas ocasiones productivas este cultivo puede sustituir al maíz en una relación directa (1 a 1). De acuerdo a la bibliografía internacional, para vacas lecheras de alta producción el grano de sorgo molido como principal suplemento energético (suministrado a niveles mayores de 5-6 kg MS/animal/día) es aproximadamente un 25% inferior al maíz.

En condiciones de pastoreo, los experimentos realizados en la década del ́90 en el INTA Rafaela, indicaron que por cada kilogramo de materia seca (MS) de grano de maíz que recibieron las vacas pastoreando alfalfa, la respuesta fue en promedio de 0.900 litros de leche, mientras que con sorgo, en iguales condiciones, la respuesta en leche no alcanzó a 0.700 litros de leche/kg MS de grano suministrada.

Si para comparar se toma, por ejemplo, la relación entre los litros de leche obtenidos por cada unidad de energía aportada por estos cereales (litros leche /Mcal de EM ) el sorgo tendría un respuesta equivalente al 65% de la del maíz. La producción media de las vacas de estos ensayos fue superior a 25 litros/vaca/día.

Son varios los aspectos nutricionales que diferencian al grano de sorgo del grano de maíz: la calidad del almidón (de menor digestibilidad ruminal y duodenal, debido a la presencia de una matriz proteica que actúa como una barrera a los microbios del rumen), la concentración de taninos condensados en su cubierta externa (factor que interfiere en la digestión de la proteínas) y su baja concentración de aceites esenciales.

Para la alimentación de terneros estas diferencias son importantes, razón por la cual se recomienda incluir el sorgo molido en pequeñas dosis.

Diferente es el caso del ganado de carne, donde en novillos con tasas intermedias de ganancia de peso vivo (0.5 a 0.7 kg/animal/día) se han reportado menores diferencias en las eficiencias de conversión respecto a maíz (10 a 15%). No obstante, las respuestas para engorde son muy variables dependiendo del genotipo de sorgo que se utilice.

El procesamiento de los granos es también un aspecto relacionado al valor nutritivo. Para vacas lecheras es necesario siempre moler estos granos para un mejor aprovechamiento. En el caso del sorgo, el grado de molienda debe ser aún mayor, por las características del grano antes mencionadas.

Sin embargo, los modernos procesamientos industriales (por ejemplo el “extrusado” ) pueden mejorar significativamente su valor nutricional y en este caso las diferencias en calidad con respecto al maíz pueden disminuir significativamente.

CEREALES DE INVIERNO

Los granos de cebada, trigo y avena también se utilizan como potenciales concentrados energéticos para reemplazar al maíz. El grado de uso de estos cereales para la alimentación animal depende en gran medida de los precios comparativos y/o de las disponibilidades coyunturales en el mercado. Para el caso de trigo y cebada, los valores energéticos son tan altos como los del maíz, incluso con mejores niveles de proteínas (12-14 % versus 8 a 9 % ) pero deben utilizarse con mucha precaución, evitando cantidades muy elevadas en un mismo suministro debido a las características fermentativas de sus almidones (muy degradables en rumen), que pueden provocar acidosis ruminal clínica o sub-clínica. Para vacas lecheras, si los niveles de suplementación energética requeridos son elevados (entre 6 a 8 kg de MS/vaca/día) se recomienda que estos granos se combinen con una proporción (20-25%) de maíz o sorgo (almidones más “duros”), que además se suministren procesados convenientemente (aplastados o quebrados en lugar de molidos) y que se practique siempre acostumbramiento previo (incremento gradual en las cantidades).

Como alternativa, los granos de “barrido” o descartes de los molinos o de las cervecerías pueden ser recursos muy interesantes. Se recomienda siempre en estos casos verificar su calidad mediante análisis previos de las partidas. Estos “descartes” suelen ser muy variables en valor nutritivo, además del grado potencial de contaminación que tienen con materiales extraños: tierra, semilla de malezas, hongos, etc.

La avena es otro recurso que puede ser utilizado convenientemente. Tiene un valor energético inferior a los cereales clásicos, en virtud de la presencia de las glumas que recubren la semilla. Estas estructuras son ricas en fibra lignificada que “diluyen” el valor energético del grano. Como ventaja, la avena puede suministrase sin procesamiento previo (entera) ya que los animales la mastican y rumian muy bien.

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