CONSERVACIÓN DE FORRAJEES (V): FUNDAMENTOS DEL ENSILADO

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FUNDAMENTOS DEL ENSILADO

Como ya señalábamos en el no 219 de Frisona Española al hablar del interés de la conservación de forrajes, el objetivo fundamental de estas técnicas es conservar al máximo la calidad nutricional presente en el forraje en el momento de la recolección, asegurando además que el alimento sea bien consumido.

El ensilado facilita la recolección del forraje en condiciones extremas, en las que es difícil utilizar otra forma de conservación (por ejemplo, por condiciones climatológicas adversas), además de posibilitar la conservación de forrajes en los que no es posible el henificado, como el maíz, o de subproductos industriales de gran interés como alimento, pero que de no ensilarse1 se estropearían o perderían gran parte de su valor nutritivo. Mediante el ensilado se puede conseguir una conservación adecuada de los alimentos, aunque para ello es necesario respetar unas reglas definidas de recolección, realización, almacenamiento y distribución que serán objeto de éste trabajo y de los que aparezcan en próximos números de esta revista.

Antonio Callejo Ramos. Dr. Ingeniero Agrónomo. Dpto. Producción Agraria
E.T.S.I. Agronómica, A. y de B.-U.P.M. antonio.callejo@upm.es www.linkedin.com/in/antoniocallejoramos http://blogs.upm.es/acallejo/

Como ya señalábamos en el no 219 de Frisona Española al hablar del interés de la conservación de forrajes, el objetivo fundamental de estas técnicas es conservar al máximo la calidad nutricional presente en el forraje en el momento de la recolección, asegurando además que el alimento sea bien consumido.

El ensilado facilita la recolección del forraje en condiciones extremas, en las que es difícil utilizar otra forma de conservación (por ejemplo, por condiciones climatológicas adversas), además de posibilitar la conservación de forrajes en los que no es posible el henificado, como el maíz, o de subproductos industriales de gran interés como alimento, pero que de no ensilarse1 se estropearían o perderían gran parte de su valor nutritivo. Mediante el en- silado se puede conseguir una conservación adecuada de los alimentos, aunque para ello es necesario respetar unas reglas definidas de recolección, realización, almacenamiento y distribución que serán objeto de éste trabajo y de los que aparezcan en próximos números de esta revista.

El conocimiento de los procesos químico-biológicos que se producen en el forraje, así como de los factores que afectan al proceso tienen una importancia vital sobre los resultados finales y la eficacia de esta técnica de conservación.

También se explicarán los factores que afectan al proceso de ensilado, ya sea ligados al producto que se ensila (principalmente debidos a su composición química) o a la forma de realización del proceso, así como la posibilidad de empleo de determinados conservadores que facilitarán su realización y que variarán dependiendo de las características anteriores. Una vez estudiados estos factores se señalarán las operaciones más adecua- das para la realización de un correcto ensilado.
El proceso de ensilado, según se desarrolle, dará lugar a una serie de pérdidas de calidad que serán de mayor o menor importancia según el control que se haya realizado sobre los factores que influyen en dicho proceso. Dedicaremos otro trabajo a hablar de estas pérdidas.

Otro aspecto a comentar en alguno de los pró- ximos números será el de los tipos de silo en los que puede realizarse el ensilado, desde sencillos almia- res de bajo coste hasta silos costosos que presentan la ventaja de poder ser llenados de forma continua. También estudiaremos las técnicas de ensilado basadas en la utilización de grandes pacas y de grandes bolsas, o las consistentes en el recubrimiento con plástico de pacas redondas, junto con el dimensionamiento de los distintos silos y la forma de desensilado de los mismos.

El valor nutritivo de los ensilados medido a través de su valor energético y proteico, de su contenido en fibra, así como de su ingestión será también objeto de un próximo trabajo. Comentaremos los alimentos más comúnmente conservados mediante esta técnica (maíz, herbáceos y subproductos), señalándose las características que pueden afectar en mayor medida a su capacidad para ser ensilados, los problemas que pueden presentarse y dando recomendaciones para su utilización.

En el lado de los inconvenientes o desventajas del ensilado está el hecho de que su mercado es geográficamente muy limitado. La elevada cantidad de agua del forraje o del producto de partida hace que su transporte sea muy costoso, por lo que  1 Podrían conservarse deshidratados, pero el proceso de deshidratación es costoso y es necesario rehidratarlos antes de su uso. debe ser obtenido cerca del lugar de su ensilado y posterior consumo. Mayores posibilidades ofrece el transporte de pacas de forraje ensilado, envueltas en plástico en la propia elaboración, pero teniendo presente que la rotura del plástico durante la manipulación y transporte causará un deterioro más o menos rápido del “silo-paca”.

Desde el punto de vista ambiental, hay que considerar el elevado potencial contaminante de los efluentes2 que se generan en mayor o en menor medida en un silo, por lo que el silo debe estar bien sellado y estar prevista la recogida de estos efluentes para evitar que lleguen a cursos de agua o se filtren en el terreno. Tampoco debe olvidarse el olor del ensilado, que puede resultar molesto en el vecindario cercano . Finalmente, la eliminación de los plásticos residuales también puede convertirse en un serio problema de gestión de residuos.

Concepto de ensilado

El ensilado, en pocas palabras, consiste en la conservación de forrajes frescos, o de otros alimentos, con elevado contenido en humedad, en unos reservorios o almacenes especiales denominados silos, protegidos del aire, la luz y la humedad exteriores.

El objetivo esencial del ensilado es conservar los forrajes (o los subproductos agroindustriales) con un mínimo de pérdidas de materia seca (en adelante, MS) y de nutrientes, manteniendo una adecuada apetecibilidad por el ganado y sin que se produzcan durante el proceso sustancias que puedan ser tóxicas para el animal. El interés primordial de la conservación en forma de ensilado es la posibilidad de recolectar los forrajes en un estado vegetativo óptimo de forma rápida y mecanizada, sin depender de las condiciones climatológicas, así como conservar aquellos otros que por su naturaleza no pueden ser henificados o desecados de forma económica, como el maíz, los cereales forrajeros, hojas y pulpa de remolacha, cítricos y otros subproductos de la industria alimentaria.

Como cualquier otro método de conservación, permite aprovechar el superávit de forraje producido en primavera, y a veces en el otoño, y suministrarlo durante las épocas de escasez del invierno. También facilita la mecanización de las explotaciones, ya que todo el proceso de recolección, realización del ensilado y distribución del mismo puede ser mecanizado.

Recordará el lector que cuando abordábamos los fundamentos de la henificación (Frisona Espa- ñola no 220), comentamos que la planta continua “respirando” mientras el contenido en MS fuera in- ferior al 70-80%, ocasionando pérdidas de MS y de nutrientes. Por ello, en el ensilado es necesario interrumpir rápidamente este proceso, lo que se logrará eliminado el oxígeno presente en la masa de forraje que se quiere ensilar.

Estas condiciones de anaerobiosis estimulan el crecimiento de bacterias ácido-lácticas y previenen el crecimiento de levaduras y mohos, que son microorganismos aerobios. El crecimiento bacteriano sin oxígeno es lo que queremos que se produzca en un silo. Las bacterias usan los azúcares de la planta para producir ácidos orgánicos (ácidos láctico, acético y propiónico, fundamentalmente), reduciendo el pH. En su momento veremos que también pueden producirse fermentaciones indeseables.

Fases del proceso de ensilado

El proceso de conservación de forraje mediante ensilado tiene 4 fases: aeróbica, fermentación, estabilización y utilización (Figura 1).

1. Fase aeróbica

Esta fase comienza cuando el forraje es segado, y se prolonga mientras no se alcancen las condicio- nes de anaerobiosis en el silo. Los cambios en la composición del forraje se deben principalmente a las enzimas de la planta. Al inicio de esta fase aeróbica, la enzimas desdoblan los carbohidratos de estructura más compleja (fructanas, almidón y hemicelulosa) en azúcares simples (solubles en agua, en adelante CSAs4). Las enzimas continuarán degradando estos CSAs durante el proceso de respiración hasta que no pueda continuar por falta de sustrato (CSAs) o por falta de oxígeno. Las enzimas, entonces, continuarán degradando las proteínas a diversos compuestos de nitrógeno no proteico (en adelante, NNP) como péptidos, aminoácidos, amidas y amonio, en un proceso conocido como proteolisis.

Respiración. La respiración no es deseable porque conlleva pérdida de MS, de energía y de CSAs requeridos por las bacterias ácido lácticas para la fermentación. Aunque es inevitable, un buen pro- ceso de ensilado debe minimizar estas pérdidas.

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