CONSERVACIÓN DE FORRAJES (XII): PÉRDIDAS EN EL ENSILADO

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PRINCIPALES PÉRDIDAS QUE SE PRODUCEN EN EL ENSILADO

 

Introducción

En el transcurso del proceso del ensilado de forrajes, desde el momento en que la planta se siega hasta la distribución del forraje ensilado a los animales, es inevitable que se produzcan pérdidas, tanto de material forrajero como de nutrientes y calidad nutritiva.

El objetivo es manejar todo este largo proceso de forma que estas pérdidas sean las mínimas posibles, aunque algunas de ellas, sobre todo las debidas a una climatología adversa, sean más difíciles de evitar.

En esta nueva entrega explicaremos cuáles son las principales pérdidas que se producen en el ensilado, dónde tienen lugar y cómo se pueden evitar o, al menos, reducir su incidencia.

Los factores más importantes que influyen sobre las pérdidas que se producen a lo largo del proceso de conservación y uso del forraje en forma de ensilado son las pérdidas mecánicas en el campo, las pérdidas visibles e invisibles en el silo (almacenamiento) y al abrir éste para su consumo.

La composición y calidad del material al final del proceso de ensilado puede ser muy diferente que la del forraje que se segó. La mayor parte del material perdido es el de mayor digestibilidad de la planta: el contenido celular. Y el material que queda es el más resistente, las paredes celulares, pero también el de menor calidad nutritiva. El contenido celular está normalmente en disolución o en suspensión, y se perderá en el efluente del silo si antes no ha podido ser metabolizado por la planta o por la actividad enzimática microbiana. Cuanto mayores sean las pérdidas, menor será la digestibilidad y el valor energético del producto resultante del ensilado. Del mismo modo, cuanto mayor sea la pérdida de MS mayor será la degradación de la fracción proteica del forraje y, con ello, menor será su valor nutritivo.

Antonio Callejo Ramos. Dr. Ingeniero Agrónomo. Dpto. Producción Agraria E.T.S.I. Agronómica, A. y de B.-U.P.M. antonio.callejo@upm.es – www.linkedin.com/in/antoniocallejoramos – http://blogs.upm.es/acallejo/

Por tanto, la preservación del contenido celular de la planta de su pérdida por respiración, fermentación, lavado o descomposición aeróbica es la esencia de la técnica eficiente de ensilado.

Un modelo de las pérdidas de MS en sistemas de ensilado bien manejados se representa en la figura 1. Las pérdidas pueden ser muy reducidas si el forraje se corta y recoge directamente (como es el caso del maíz) y con un contenido en MS entre el 30 y 35%, evitando las pérdidas derivadas tanto de la permanencia del forraje en el campo para su prehenificación como de la no producción de efluentes.

Pérdidas durante la siega y la recogida del forraje Pérdidas en el campo

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Las pérdidas en el campo tienen dos orígenes principales,
• El proceso de respiración de las plantas, y su cuantía depende de la temperatura ambiente y del contenido en MS del forraje (figura 2). Son las más importantes en sistemas bien manejados.

La combinación de altas temperaturas con forrajes de alto contenido en humedad puede dar lugar a pérdidas de MS de hasta un 5% diarias, aunque los valores normales se sitúan alrededor de un 2%.

Durante el proceso de recogida y transporte del forraje a ensilar las pérdidas de MS son de escasa importancia, siempre que el ensilado se realice el mismo día de la recogida. Cuando hay una desecación previa al ensilado, y aquélla no es muy prolongada (menos de 48 horas), las pérdidas de MS no superan, en general, el 2% por día, si bien pueden variar con las condiciones ambientales y con la forma de manipulación. Estas pérdidas pueden ser inferiores cuando se utilizan segadoras-acondicionadoras.

• Las pérdidas mecánicas. Se producen cada vez que el forraje es esparcido, volteado o hilerado, ya que los tejidos vegetales se rompen y el contenido celular se expone a su lavado si llueve durante el proceso o a ser oxidado por respiración. Esto implica que el forraje debe ser movido lo menos posible, lo que se logra con tiempo soleado, seco y ventoso. Las pérdidas mecánicas incluyen también el material que es cortado por la segadora, pero no es recogido por el auto-cargador, la cargadora o la empacadora, así como el material que se pierde en los remolques y camiones que transportan el forraje desde el campo al lugar de ensilado, así como el que se cae durante la carga, transporte y llenado del silo. Las pérdidas mecánicas no suelen ser superiores al 1% en gramíneas, tanto en forraje picado como en forraje entero. Sí pueden ser mayores en leguminosas, en especial si la valiosa fracción hojosa se ha sobresecado y se ha vuelto más frágil y quebradiza, lo que no sucede si el período de prehenificado en campo es corto. Las pérdidas en leguminosas pueden aumentar durante las operaciones de volteo, hilerado, carga y transporte descubierto, cifrándose entre 1 y 3%. Por ello, las operaciones de movimiento del forraje deben ser las mínimas posibles. Estas pérdidas aumentan (hasta el 5%) cuando el contenido en MS pasa de un 25 a un 50% y aún más conforme aumenta la velocidad del viento. En estas circunstancias es recomendable no llenar excesivamente los remolques o camiones de transporte o cubrir el forraje con una lona.

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Si el forraje segado permanece en el campo durante varios días en condiciones de elevada humedad del aire o con lluvia, cielos nubosos, temperaturas bajas, ausencia de viento, fuerte rocío, etc., son características indeseables para la prehenificación, que conducen a incrementos significativos de pérdidas en el campo y al crecimiento indeseable de mohos, bacterias y levaduras en el forraje antes de su recogida.

Además de ralentizar el proceso de secado, la lluvia causa pérdidas directas de MS y de nutrientes debido al lavado de estos, rotura de hojas y mayores pérdidas mecánicas si se requieren más operaciones de volteo e hilerado. En este caso de lluvia, las pérdidas por lavado de nutrientes son aún mayores si el forraje ha sido cortado con una segadora-acondicionadora. Las pérdidas pueden ser muy elevadas, debido al efecto combinado de lixiviación, respiración celular y pérdidas mecánicas.

En la Figura 3 se representan las pérdidas de MS del forraje en diferentes condiciones atmosféricas.

Contaminación del silo

Debe evitarse la contaminación del forraje a ensilar con tierra, con animales muertos o con paja o forraje viejos durante la recogida del forraje. De esta forma pueden introducirse bacterias indeseables que afectarán negativamente a la fermentación del ensilado, a la estabilidad aeróbica al abrir el silo y a la salud de los animales alimentados con este forraje.

Suelo. Las bacterias presentes en la tierra (por ejemplo, clostridios) pueden provocar fermentaciones no deseadas o enfermedades en el ganado (listeriosis, causada por listeria). Barro y suciedad pueden ser introducidas en la masa de forraje por la recogedora en el momento de su recogida o proceder de las ruedas de los remolques al descargar el forraje en el silo, o de los tractores que compactan el forraje.

En zonas lluviosas es recomendable disponer de una zona pavimentada delante de los silos para descargar en ella el forraje y que los tractores que llenan y compactan el silo no salgan de ella.

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