CONSIDERACIONES EN EL MANEJO Y ALIMENTACIÓN DEL HATO LECHERO DURANTE EL ESTRÉS POR CALOR

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MANEJO Y ALIMENTACIÓN DEL HATO LECHERO DURANTE EL ESTRÉS POR CALOR

El estrés por calor resulta en una reducida producción de leche, desempeño reproductivo, y función inmunológica, tanto en vacas en ordeñe como en vacas secas. La temperatura y humedad ambiental impactan el nivel de estrés que las vacas lecheras poseen. Investigaciones recientes han demostrado que las vacas lecheras en lactación comienzan a reducir su producción lechera cuando el índice de temperatura-humedad (ITH) excede 68 (ej. Temperatura de 72°F con 45% de humedad relativa, o 80°F sin humedad) y no 72 como se mostraba en investigaciones previas con vacas lecheras de menor producción. Los efectos perjudiciales en la expresión del celo, índices de concepción y supervivencia temprana del embrión ocurren antes que la disminución en la producción de leche sea observada, y pueden ocurrir a índices de temperatura-humedad tan bajos como 55 a 60. Generalmente la disminución máxima en la producción de leche como resultado del estrés calórico no se observa hasta 36 a 48 horas después del evento inicial de estrés calórico. Vacas lecheras de más edad parecen ser afectadas más severamente que las vacas jóvenes, y no todas las vacas responden al estrés por calor en forma similar.

Donna M. Amaral-Phillips

Las vacas secas también son afectadas negativamente por el estrés por calor. Vacas secas estresadas por calor producirán de 1,000 a 2,000 libras de leche menos durante la siguiente lactación. Además, el crecimiento fetal es reducido debido a la reducción del flujo sanguíneo en el útero, resultando en una disminución del abastecimiento de nutrientes para el feto que se está desarrollando rápidamente. Estos efectos resultan en terneras (becerras) más pequeñas cuando las vacas están sujetas a estrés calórico durante la preñez tardía. Entonces, prácticas de manejo apropiadas, instalaciones y, en menor medida, nutrición son necesarias para mitigar los efectos del estrés calórico, no solo en las vacas en lactación pero también es importante en las vacas secas.

Manejo Ambiental

Para mantener un metabolismo normal, la temperatura corporal interna de una vaca debe permanecer relativamente constante. Además, la temperatura corporal interna debe ser levemente más elevada que la temperatura ambiental para permitir la transferencia de calor al ambiente externo. El calor es generado por la digestión de alimentos y el metabolismo de los nutrientes. Cuando las vacas lecheras están expuestas a elevadas temperaturas y/o humedad ambiental, fuera de su zona termal neutral, el ambiente externo de la vaca debe enfriarse para permitir que ocurra este cambio calórico entre la vaca y su medioambiente y para prevenir, o al menos minimizar, aumentos en la temperatura corporal interna de la vaca. Al proveer a las vacas lecheras sombra, ventilación aumentada, y enfriamiento del aire alrededor a través de sólo ventiladores o ventiladores en combinación con aspersores, las vacas lecheras son más capaces de minimizar los efectos negativos del calor por estrés en la producción de leche, reproducción, y en su sistema inmunológico.

Algunos puntos importantes para recordar incluyen:

• Ventiladores sobre echaderos estabulados, en los establos, y sobre pasillos de alimentación deben programarse para encenderse automáticamente cuando la temperatura y humedad alcanza un ITH de 68 (ej. Temperatura de 72°F con 45% de humedad, o 80°F sin humedad).

• En climas más húmedos, los ventiladores deben utilizarse en combinación con aspersores (las boquillas deben emitir 0.5 galón/minuto de agua, de 20 a 40 libras/ pulgada cuadrada [PSI]) esto mojará la cobertura de pelo de las vacas. Generalmente los aspersores deben emitir por 1 a 3 minutos, luego apagarse por el tiempo restante de un ciclo de 15 minutos. La cantidad de tiempo que los aspersores emiten incrementa con el incremento en la temperatura. Los ventiladores deben funcionar continuamente (Janni, Ingeniero de la Universidad de Minnesota, Sistemas evaporativos para enfriamiento de vacas lecheras).

• Los ventiladores y los aspersores (en climas húmedos) deben utilizarse en el corral de espera pare enfriar a las vacas que esperan ser ordeñadas, y el tiempo en el corral de espera debe ser lo mínimo posible.

• Un número adecuado de ventiladores deben estar espaciados a unos 12 pies de altura a lo largo del corral de echaderos individuales. La distancia recomendada entre ventiladores es de 30 pies para ventiladores de 36 pulgadas de diámetro y 40 pies para los ventiladores de 48 pulgadas (Gay, Ingeniero de Extension de Virginia Tech, Pub 442- 763).

• Revise los ventiladores para asegurarse que tengan un ángulo correcto (ángulo de 20 grados) y que estén operando apropiadamente. Los ventiladores deben limpiarse regularmente.
• Minimice el movimiento de las vacas, y trabaje con las vacas lecheras y las becerras (terneras) durante la parte más fresca del día.

• Si las instalaciones que albergan vacas recién secas y vacas secas cercanas a la parición no permiten el enfriado, una hora en el corral de espera con los ventiladores y los aspersores operando, ayudará a mantener frescas a las vacas secas.

El Estrés por Calor Modifica el Comportamiento de las Vacas

Las vacas lecheras que sienten aun leve estrés por calor pasan más tiempo paradas comparadas con las vacas que no están sintiendo estrés calórico. Este cambio en el comportamiento de las vacas está relacionado probablemente con el intento de la vaca por incrementar la cantidad de área de superficie necesaria para disipar el calor y disminuir su temperatura corporal interna. Aunque no ha habido ensayos de investigación que busquen el impacto directo que el estrés por calor tiene en la incidencia de cojeras, sabemos que (1) cuando las vacas pasan menos tiempo acostadas y más tiempo paradas, la incidencia de cojeras aumenta, y (2) vacas con estrés calórico pasan más tiempo paradas. Entonces, uno puede asumir que las vacas estresadas por calor tendrán una incidencia mayor de cojeras, y cualquier práctica que reduzca el estrés por calor y los tiempos que estén paradas las vacas lecheras, seguramente disminuirá la proporción de vacas lecheras que tendrán cojera.

Estudios separados han demostrado un incremento de cojeras durante el verano. Además del estrés por calor, el tipo de cama utilizado en echaderos individuales (ej. Arena versus diversos tipos de colchones) y la humedad del área de alimentación en lo relativo al drenaje de agua de los aspersores, también pueden afectar la incidencia de cojera.

Las vacas lecheras buscan lugares que tengan una temperatura ambiente menor. Este comportamiento parecería muy intuitivo, pero puede que sirva para explicar porque ciertas áreas de una instalación de alojamiento de vacunos se utilizan mejor durante el verano o la parte más caliente del día. A veces la incorrecta instalación o operación del ventilador, falta de ventilación natural, u orientación norte-sur de un establo (permitiendo la entrada del sol) crea secciones en el establo que no son tan frescas como otras áreas, limitando entonces su uso.

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