DESPACITO….AL RITMO DE LA VACA

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DESPACITO….AL RITMO DE LA VACA

Como perciben nuestras vacas el medio en el que desarrollan su vida? ¿Qué tipo de relación establecen con el ambiente que las rodea y con sus compañeras de rebaño? ¿Cómo entran en contacto con el personal de la granja y cómo interpretan sus movimientos y las órdenes que reciben? A estas preguntas vamos a intentar contestar a lo largo de esta presentación con un objetivo claro: conocer al máximo el comportamiento natural de las vacas e intentar aprovechar este conocimiento para sacar la máxima productividad de nuestros animales y que nuestra actuación sobre ellos no tenga una repercusión negativa en el proceso productivo.

Javier Liste Pose. Veterinario. Servicio de Alimentación de Seragro S

En la producción de leche se ha avanzado mucho en los últimos años y resulta indudable que las mejoras con- seguidas en los distintos aspectos implicados en la producción (ordeño, recría, alimentación, instalaciones, sanidad, genética…) llevaron al sector productor a unos rendimientos inimaginables hace veinte años.

No poseo derechos sobre esta imagen la comparto por propósitos educacionales o de referencia

Son estos factores, anteriormente citados, los que ocupan la mayoría de los estudios, de las publicaciones, de los trabajos y de las conferencias que se hacen sobre las vacas productoras de leche. Hay un apartado de la producción que prácticamente no ocupa espacio en estos foros de investigación y difusión y que, con todo, resulta de gran importancia en el trabajo diario de las explotaciones: el contacto diario y permanente del personal de la granja con las vacas y la necesidad de moverlas de un lado a otro de la granja para la realización de diferentes tareas (ordeño, amarrarlas en en comedero, meterlas en el potro…).
Es un trabajo que damos por sabido. Manejamos y movemos las vacas como siempre se hizo, sin pensar mucho por qué y si la forma de hacerlo puede molestar a los animales o estresarlos hasta el punto de reducir su productividad.
Además, cada vez con más frecuencia, llegan a la granja nuevos trabajadores a los que enseñaremos cómo se hace un buen ordeño, cómo se limpian las camas o cómo se da la leche a las terneras. Rara vez emplearemos tiempo en enseñarles a mover las vacas a la sala de espera o cómo deben amarrar a un animal. Lo harán como se lo vean hacer al resto del personal de la granja o como les parece que se debe hacer. Esta falta de atención a un aspecto tan básico del trabajo en las granjas pue- de deberse, por una parte, a la falta de concienciación por parte del ganadero de la repercusión negativa que esta práctica tiene y, por otro lado, a la falta de técnicos especializados en esta faceta, cosa que no pasa en otros países como Estados Unidos o Canadá. En estos países es muy habitual que tanto los ganaderos como los empleados asistan a cursos de manejo o contraten a un técnico para que les enseñe y les corrija los fallos en el manejo de los animales, de la misma forma que lo hace, por ejemplo, el técnico de calidad de leche en nuestras granjas.

EL ESTRÉS COMO PROBLEMA

Antes de continuar, debemos dejar cla- ro qué es el estrés y qué provoca en el organismo de las vacas.

El estrés es una respuesta que da el organismo de las vacas a varias situaciones que provocan en ellas la tensión suficiente como para considerarlas una amenaza. Por lo tanto, existe un elemento estresante que altera el equilibrio homeostático (equilibrio interno) de la vaca, frente al que el animal reacciona intentando restablecer el orden.

Esta respuesta a los agentes estresantes tiene un importante coste metabólico y produce alteraciones en el comportamiento, en el sistema nervioso autónomo, en el sistema inmune y en el sistema neuroendocrino. Dentro de este último, se produce la liberación de dos grupos de hormonas:

Adrenalina y noradrenalina (cateco- laminas). Estas hormonas preparan el organismo de la vaca para huir (o pelear si no puede escapar) poniendo al animal en alerta, aumentan su frecuencia cardiaca, provocan vaso- constricción periférica, incrementan el nivel de glucosa en sangre, dilatan las pupilas, suben la frecuencia respiratoria y aumentan el volumen sanguíneo. Cortisol (corticoesteroides). Aumenta la disponibilidad de energía y la con- centración de glucosa en la sangre porque estimula la proteólisis, la lipó- lisis y la gluconeogénesis e inhibe la liberación de insulina.

Todo este torrente hormonal compite o inhibe, por ejemplo, la liberación de oxitocina, hormona fundamental para la bajada de la leche en la sala de ordeño o durante el parto. Por lo tanto, debemos evitar todos los elementos estresantes para las vacas, ya que nos van a ocasionar un bajo rendimiento general de la explotación.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de manejar las vacas sin estrés? Básicamente se trata de conseguir que las vacas hagan lo que nosotros queremos que hagan sin que se sientan amenazadas. Esto es importante por varias razones:

Bienestar animal. Todos sabemos de la importancia y de la repercusión so- cial que tiene y que el manejo que ha- gamos de los animales es uno de los aspectos más determinantes.

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