EL CORRECTO DISEÑO DE LAS INSTALACIONES DE ORDEÑO

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INSTALACIONES DE ORDEÑO

Las instalaciones de las granjas lecheras deben proporcionar al ganado un entorno amable y saludable donde desarrollar su vida productiva, sin comprometer la rentabilidad de la explotación.

Antonio Callejo Ramos   Dr. Ingeniero Agrónomo
Dpto. Producción Agraria
E.T.S.I. Agronómica (UPM) Imágenes cedidas por el autor.

El bienestar de los animales de granja es, desde hace algunos años, un factor más de la producción. El sector lácteo no es ajeno a ello y, por tanto, las instalaciones de las granjas lecheras deben cumplir el objetivo de proporcionar al ganado un entorno amable y saludable donde desarrollar su vida productiva, sin comprometer la rentabilidad de la explotación. Recordemos que la producción ganadera debe ser sostenible, ambiental, social y éticamente, pero también lo debe ser económicamente.

La sala de ordeño debe ser elegida, dimensionada y diseñada con el objetivo de que todos los elementos del sistema (vacas, ordeñadores e instalación) trabajen conjuntamente para ordeñar de forma eficaz y eficiente.
Una sala de ordeño debería diseñarse de forma que la posible ampliación pueda ser fácil y económica.

El dimensionamiento y diseño del centro de ordeño tiene que contemplar que las vacas no esperen más de una hora a ser ordeñadas, desde que abandonan el establo (45 minutos si se ordeñan tres veces al día).

El centro de ordeño tiene una gran influencia en el comportamiento y bienestar de las vacas. Caminos de acceso al área de ordeño, corral de espera, andenes de ordeño, salida de la sala de ordeño y pasillos  de retorno son elementos que precisan de un cuidadoso diseño y planificación.

Corral de espera

El tamaño del corral de espera debe permitir agrupar el número de vacas que pueden ser ordeñadas en una hora más un 25 %, previendo la posibilidad de introducir el siguiente lote de ordeño cuando queda la última tanda de vacas del lote precedente. A ser posible, este número debe ser múltiplo del número de plazas de cada lado de la sala para su rendimiento. La superficie necesaria de corral de espera en vacas Holstein se cifra en 1,2-1,3 m 2 /vaca.

Su forma debe ser rectangular, guardando una proporción largo:ancho de 2,5U1. Debe tener pendiente hacia la sala de ordeño (<5 %), lo que obliga a las vacas a encarar la dirección adecuada y la entrada a la plataforma de ordeño, que se facilita con la colocación de tubos que guían al animal a esta plataforma; la pendiente también favorece el drenaje de orines y del agua de limpieza.

Desde el establo hasta el centro de ordeño

El recorrido de las vacas desde el establo hasta el centro de ordeño (y viceversa) debe tener la menor cantidad de giros o cambios de dirección. Deberá estar bien drenado. Su superficie no será abrasiva ni resbaladiza en ninguna época del año, con lo que las vacas se moverán con más confianza y rapidez (figura 1). Las pendientes no deberían ser superiores al 6 %. La anchura de estos caminos ha de ser de 3,0-3,5 m para grupos de menos de 150 vacas y de 6 m para grupos más grandes.

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Figura 1. Caminos rectos y cómodos. En granjas muy grandes es difícil que puedan ser cortos.

Para evitar ralentizar la marcha del ganado se debe evitar que estos caminos presenten obstáculos como rejillas, canales o escalones, o cualquier elemento que distraiga a los animales en su marcha; por ejemplo, la cercanía de la zona de terneros. También resulta útil colocar pasos de hombre en las vallas que delimitan el camino, para una mayor comodidad y seguridad de los operarios.

Los animales deben poder llegar y entrar en él fácilmente y debe asegurarse una fácil entrada de los animales a la sala de ordeño, por lo que es importante disponer de una buena iluminación para atraer hacia ella a los animales y que estos no tengan la impresión de entrar en un recinto oscuro.

La entrada al corral de espera debe situarse en el lado opuesto a la sala de ordeño, lo que favorece que el movimiento de los animales se realice lentamente, sin atropellos, avanzando siempre en el mismo sentido y manteniendo el orden, evitando los giros cerrados y los estrechamientos que signifiquen un entorpecimiento a las vacas en movimiento, buscando siempre la máxima fluidez. Se puede emplear una barrera de empuje o puerta de apriete que conduzca a los animales hacia la entrada de la sala de ordeño, sin necesidad de que el ordeñador salga del foso, al activar este apretador desde su posición de trabajo.

Las vacas pasan muchas horas al cabo del año en este corral, realizan giros más cerrados (y, por ello, las pezuñas están sujetas a mayor desgaste) y no resulta conveniente que, a las “puertas del ordeño”, el animal reciba estímulos negativos por la incomodidad que pueda experimentar. En este corral, por tanto, resulta de especial interés colocar alfombras de goma para dar mayor confort a las vacas (figura 2)

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Figura 2. Corral de espera con suelo de goma sobre el hormigón.

Se recomienda que la sala de ordeño y la sala de espera formen un conjunto sin más separación que la necesaria protección del foso. Por tanto, la cubierta de este corral puede ser una prolongación de la de la sala de ordeño u otra más económica. En zonas muy calurosas, se recomienda cubrir esta zona de espera, pues son las altas temperaturas las que más negativamente afectan a las vacas. Incluso se debe prever la instalación de ventilación y refrigeración (figura 3).

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Figura 3. Corral de espera y sala de ordeño formando un solo conjunto. Corral con ventilación y refrigeración.

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EL CORRECTO DISENO DE LAS INSTALACIONES DE ORDENO