EMPLEO DE ÁCIDOS GRASOS EN VACAS DE LECHE, UN NUEVO PASO HACIA

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LA ALIMENTACIÓN DE PRECISIÓN

En este artículo pongo el foco en la importancia de la grasa como un nutriente esencial en la alimentación de las vacas, con especial atención al ácido palmítico, y describo los diferentes tipos existentes para poder incorporarla con mayor precisión a la ración de nuestros animales.

Adrián González Garrido Especialista en nutrición de vacuno lechero

INTRODUCCIÓN

La investigación en nutrición bovina nos guía por la alimen- tación de precisión para ser más eficientes gracias al conocimiento cada vez más profundo de los nutrientes y por el desarrollo de laboratorios y herramientas informáticas que facilitan su aplicación práctica.

En los últimos cuarenta años hemos aprendido a dividir cada gru- po de nutrientes en sus partes más pequeñas y comprender cuál es su comportamiento en las vacas y cuáles son las necesidades de estas en función de su edad, tamaño, actividad, condiciones medioambientales y estado productivo.

En alimentación proteica ya no trabajamos con proteína bruta sino con proteína metabolizable, buscando su equilibrio en aminoácidos y enriqueciendo la ración con determinados aminoácidos si la fase productiva lo requiere.

Respecto a la energía, analizamos las necesidades específicas tanto de carbohidratos fibrosos como no fibrosos, determinando el tipo de carbohidratos en cada grupo y su digestibilidad y ya no hablamos de fibra bruta sino de FND digestible, y no valoramos los CNF sino sus com- ponentes como el almidón y los azúcares, y los diferenciamos además según sus características de fermentación ruminal.

Sin embargo, el nutriente más energético, la grasa, no ha recibido tanta atención y lo seguimos viendo solo como un aporte extra de energía necesario para que las va- cas pierdan menos peso posparto o para evitar la penalización por calidades que sufre el ganadero cuando el contenido graso de la leche está por debajo de 3,7 %.

Si queremos ser igual de precisos con la alimentación grasa que con la proteica o de carbohidratos, de- bemos conocer en profundidad el comportamiento de cada tipo que incorporamos a las raciones, porque no todas son iguales ni funcionan o se aprovechan de la misma forma.

GRASAS

Químicamente las grasas son los compuestos orgánicos que se extraen con éter. Las más abundantes, los triglicéridos, están formadas por un esqueleto de glicerol con tres áto- mos de carbono y tres ácidos grasos, unidos cada uno a un carbono. Los ácidos grasos se diferencian por el número de carbonos y por el número de dobles enlaces o insaturacio- nes que hay en su estructura, siendo saturados los que no tienen dobles enlaces e insaturados los que tienen, al menos, un doble enlace.

Hidrólisis y biohidrogenación ruminal

Cuando los triglicéridos llegan al rumen, las bacterias y los protozoos rompen su estructura (hidrólisis) y separan los ácidos grasos del glicerol. Así, el rumen es el primer si- tio de hidrólisis de las grasas, al contrario de lo que ocurre con los monogástricos que están en el intes- tino delgado.

Elglicerol liberado en el rumenes rápidamente fermentado a ácidos grasos volátiles (Drackley, 2000). Los ácidos grasos, sin embargo, no son fermentados en el rumen, al no ser una fuente de energía para el ecosistema microbiano ruminal, pero los ácidos grasos insaturados son tóxicos para los microorganismos del rumen y como mecanismo de defensa los convierten a saturados (no tóxicos) a través de la biohidrogenación (saturación).

Como consecuencia de la acción de la hidrólisis y la biohidrogenación de los microorganismos ruminales, alrededor del 85 % de la grasa ingerida por los rumiantes llega al intestino delgado como ácidos grasos adheridos a la superficie de las partículas de alimento, la gran mayoría saturados.

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