¿EN QUÉ PIENSAN LAS VACAS?

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¿EN QUÉ PIENSAN LAS VACAS

En este artículo abordo la importancia del avance en la digitalización de sistemas que nos permitan tomar decisiones cada vez más objetivas en nuestra granja, con el fin de obtener un mayor conocimiento sobre el comportamiento y el bienestar de nuestros animales; con ello lograremos que estos sean cada día más eficientes y, en definitiva, garantizar el futuro del sector.

Marta Isabel Vicente Martínez Sales manager en Allflex Livestock Intelligence

En los últimos años el vacuno de leche se ha visto sometido a numerosos cambios; entre ellos, una reducción del número de explotaciones. Sin embargo, el tamaño de las granjas ha ido aumentando, así como las cantidades de leche entregadas por vaca presente. Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en 2021 se entregó un 1 % más que en 2020 y en 2022 esta tendencia se mantiene. Por tanto, tenemos animales más productores gracias, entre otras cosas, a la aparición de la genómica, a las mejoras en la crianza de las novillas o al mayor bienestar las vacas en las explotaciones.

A todos estos cambios hay que sumarles las dificultades propias del sector (como son los bajos precios de la leche y el incremento en el coste de las materias primas), los nuevos retos que se presentan (como la reducción de antibióticos o la nueva normativa de ordenación del vacuno de leche) o las dificultades asociadas al paso de estructura familiar a empresarial (con las dificultades asociadas a la obtención y gestión de la mano de obra). Todo ello ha llevado a que el sector del vacuno de leche tenga que ser más eficiente cada día. En esta mejora de la eficiencia, los procesos de digitalización de las explotaciones nos van a permitir hacer una mejor gestión. La toma de decisiones en base a datos objetivos y no a las sensaciones es fundamental a la hora de lograr buenos resultados. Por tanto, todos aquellos sistemas que nos ayuden en este aspecto serán cada día más imprescindibles para garantizarnos un futuro en este sector. Así mismo, el mayor conocimiento sobre el comportamiento y el bienestar de los animales hace que estos sean cada día más eficientes.

«LA TOMA DE DECISIONES EN BASE A DATOS OBJETIVOS Y NO A LAS SENSACIONES ES FUNDAMENTAL A LA HORA DE LOGRAR BUENOS RESULTADOS»

SISTEMAS DE MONITORIZACIÓN

Hasta hace pocos años la detección de celos o la identificación de los animales enfermos requería una gran inversión de tiempo y atención, al basarse en la observación visual por parte de los trabajadores de la explotación del comportamiento y/o producción del animal.

Los sistemas de monitorización nos permiten medir de forma automática distintos parámetros fisiológicos (rumia, jadeo…) o de comportamiento (tiempo comiendo, actividad…) bien en un animal individual o en el rebaño. Gracias a la inteligencia artificial, estos sistemas son capaces de combinar las distintas fuentes de información, generando distintos tipos de alerta que nos facilitarán la tarea diaria.

Entre estas alertas podemos destacar las relacionadas con la reproducción, como la detección del celo. Esta alerta nos avisará del animal que está en celo, indicándonos, además, su intensidad y el momento óptimo para la inseminación. Otras alertas especialmente interesantes son las relacionadas con la salud, como la que nos indica los animales que se deben revisar por sospecha de enfermedad. Por otro lado, otras nos informan sobre el comportamiento en lo que respecta al grupo, como podría ser una bajada generalizada de rumia ante un cambio en la ración.

LA GRAN CANTIDAD DE INFORMACIÓN QUE NOS PROPORCIONA LA MONITORIZACIÓN HACE QUE SEA UNA HERRAMIENTA MÁS COMPLETA Y OBJETIVA A LA HORA DE ANALIZAR LOS PROBLEMAS CON LOS QUE NOS ENCONTRAMOS EN LA EXPLOTACIÓN

Con este tipo de sistemas, bien sea mediante un collar o un crotal, se monitoriza el comportamiento del animal 24 h al día durante los 365 días del año. Por tanto, cualquier alteración que se produzca la vamos a detectar mucho antes de lo que lo haríamos mediante observación. Existen estudios que de- terminan que podemos ser capaces de adelantarnos hasta 5 días en la detección de una enfermedad al detectar las alteraciones en la rumia o en la actividad (Stangaferro y col., 2016).

Yendo un paso más allá, sistemas de monitorización como los de Allflex Livestock Intelligence nos permiten medir el jadeo de los animales y con ello conocer si están o no padeciendo estrés por calor. Esta información nos va a permitir hacer una mejor gestión del bienestar de nuestros animales. El estrés por calor es una de las causas de pérdidas de producción en las vacas, asociado a una bajada de la ingesta y disminución de la rumia. Y no solo eso, sino que padecer estrés por calor durante la gestación se asocia al nacimiento de terneros con un menor peso y una peor absorción de los anticuerpos calostrales, lo que repercutirá en la producción de la futura vaca.

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