ESTRATEGIAS PARA MANTENER LOS NIVELES ADECUADOS DE GLUCOSA EN LAS VACAS LECHERAS

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ESTRATEGIAS PARA MANTENER LOS NIVELES ADECUADOS

DE GLUCOSA EN LAS VACAS LECHERAS

La glucosa es fundamental para la producción de leche. De hecho, su ausencia puede llevar a la vaca a sufrir una serie de trastornos metabólicos como cetosis, hígado graso y otros cuadros asociados. Por lo mismo, mantener niveles adecuados de esta molécula resulta imprescindible.

A continuación, Dr. Pedro Meléndez, analiza a fondo las ventajas y desventajas de las diversas estrategias que existen para lograr este objetivo.

La glucosa es un azúcar simple de 6 carbonos que es la base energética para muchos procesos funcionales en todas las especies animales, incluido el ser humano. Es la molécula base para la síntesis de la lactosa, el azúcar de la leche y, por lo tanto, sin glucosa no hay producción. Esto se debe a que el

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porcentaje de lactosa en la leche es un valor constante de 4,8%. A modo de ejemplo, una vaca con un peak de producción de 70 kg de leche, similar a algunas vacas de la zona central de Chile, requiere de 5 kg de glucosa al día. Sin embargo, a diferencia de los mono-gástricos (cerdos, perros, humanos), los rumiantes no obtienen su glucosa directamente desde el alimento, ya que la glucosa dietaria es fermentada por los microrganismos del rumen y convertida en subproductos secundarios llamados ácidos grasos volátiles. Dentro de éstos, 3 son los principales: el acético, propionico y butírico. El acético y el butírico son la base para la síntesis de grasa de la leche, mientras que el propionico se dirige al hígado y es convertido en glucosa, la que finalmente es utilizada por el animal. Por lo tanto, los rumiantes permanecen en un constante estado de gluconeogénesis (conversión de diferentes compuestos químicos a glucosa) a nivel hepático. No obstante, el ácido propionico sólo aporta el 85% de la glucosa requerida, mientras que el resto debe provenir de otros compuestos como los aminoácidos (base estructural de las proteínas), acido láctico y glicerol, que es la base estructural de los triglicéridos y está disponible cuando las grasas (NEFA) son liberadas a circulación. Además, la vaca cuenta con otros mecanismos como un estado temporal de insulino- resistencia, permitiendo sólo a los tejidos independientes de la insulina utilizar la glucosa, como ocurre con la glándula mamaria durante los primeros días de lactancia.

Debido a que la falta de glucosa, producto de elevados niveles de producción de leche, puede llevar al animal a sufrir una serie de trastornos metabólicos, como cetosis, hígado graso y otros cuadros asociados, es importante mantener niveles aceptables. Por lo mismo, se deben implementar estrategias. Algunas de ellas están basadas en suplementar ciertos aditivos que ayudan a incrementar la producción de ácido propionico a nivel ruminal, como los antibióticos ionoforos (monensina sódica) u otros productos que puedan ser absorbidos como tal, dirigirse al hígado y ser convertidos de forma eficiente en glucosa a nivel hepático. Dentro de estos encontramos principalmente el propilen glicol, el glicerol y el propionato de calcio. Estos productos se pueden obtener a partir de productos comerciales, los cuales se ofrecen de forma individual y también en combinación, en diferentes proporciones.

A continuación analizaremos los pro y contras de cada uno de estos insumos utilizados como aditivos en la nutrición de rumiantes.

Propilenglicol (PG)

Su nombre químico es 1,2 propanediol, ya que es un compuesto de 3 carbonos con 2 grupos OH. Se ha reconocido durante décadas que el PG tiene un efecto gluconeogénico en rumiantes. Hoy se administra habitualmente en vacas lecheras, en la lactancia temprana para disminuir las concentraciones de ácidos grasos no esterificados (AGNE o NEFA) y BHB (el principal cuerpo cetónico que se encuentra en sangre). El PG se absorbe intacto principalmente en el rumen para ser metabolizado en el hígado y, en menor medida, es fermentado en propionato antes de su absorción.

Se recomienda dar el PG en dosis variables, incluyéndolo en la ración de preparto y posparto. Su administración por vía oral puede reducir los niveles sanguíneos de AGNE y la severidad del Hígado Graso al parto, o reducir el nivel de cuerpos cetónicos después del parto. Se ha demostrado que administrando PG en la ración total mezclada (TMR), en vacas lecheras, puede tratar de manera efectiva y preventiva la aparición de cetosis,

debido a su propiedad gluconeogénica. La suplementación con PG en vacas lecheras provoca un aumento de las concentraciones de insulina y glucosa en sangre. Los resultados experimentales han demostrado que la suplementación con 200-400 g/d de PG, ya sea espolvoreado sobre la dieta o como parte de la ración completa, redujo las concentraciones plasmáticas de BHB sin cambiar las concentraciones plasmáticas de insulina ni de glucosa en el suero. Sin embargo, el aporte en forma espolvoreada ha demostrado tener mejores resultados que incluirlo en el proceso de mezclado en una ración completa.

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