IMPORTANCIA DE LA GLUCOSA: METABOLISMO EN LA TRANSICIÓN

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METABOLISMO  EN LA TRANSICIÓN

Autor (es): M.V. Ricardo Lizarzaburu Castagnino. Asesor tecnico Rumiantes Phartec / rlizarzaburu@phartecperu.com

Palabras como transición, productividad, prevención han cobrado gran importancia en la ganadería actual a nivel mundial y el Perú no es la excepción; los retos productivos, sanitarios, nutricionales y reproductivos a los que están expuestas las vacas lecheras muchas veces generan complicaciones de diferente índole, sin muchas veces tomar los factores causales o las soluciones más sencillas. Es por tal motivo que se trabajan con conceptos que brindan soluciones prácticas a los empresarios ganaderos, buscando siempre la eficacia. Uno de ellos es el metabolismo hepático en la vaca de transición, etapa más importante de la vaca lechera intrínsecamente ligada al correcto funcionamiento de este órgano y a su capacidad de poder realizar de manera correcta sus funciones metabólicas.

Período de transición

Considerado como aquel período que transcurre desde tres semanas antes del parto hasta tres o cuatro semanas luego del parto (Stalling 1999). Por su parte, el National Research Council (2001) menciona que es un período caracterizado por modificaciones dramáticas en el estado endocrino de las vacas que las prepara para el parto y la lactogénesis (Correa 2001).

La importancia de una transición exitosa desde el preparto hasta la lactación temprana es inequívoca. Los problemas de salud durante el período periparturiento pueden eliminar fácilmente todo el potencial lechero de una vaca individual en la lactación (Drackley, 1999). Menos documentado pero no por eso menos importante, las pérdidas potenciales en el pico productivo y la persistencia de lactación, se creen, son el resultado de períodos de transición deficientes.

El hígado marca los caminos metabólicos y juega un papel crucial en la coordinación de los flujos nutricionales en el soporte de la preñez y lactación. En efecto, el hígado ha sido adscrito con la habilidad de sentir las necesidades energéticas de los otros tejidos del cuerpo para responder ajustando el metabolismo de manera coordinada (Seifter and Englard, 1994). La rápida adaptación de las vías claves metabólicas en el hígado para soportar la lactación es central en la habilidad de las vacas para hacer una transición sin acontecimientos notables. A pesar de que los cambios cualitativos en el metabolismo que ocurren durante la transición de la preñez a la lactación son bien conocidas y representan el concepto de homeorhesis (Bauman and Currie, 1980),es menos conocido la naturaleza celular y molecular de esas adaptaciones.

Cambios en la transición

• partir del parto se estima que se incrementa dos veces en la demanda de aminoácidos, cinco veces los ácidos grasos y 2.5 veces la glucosa, (aproximadamente 1000 g/día a 2500 g/día desde los últimos días de gestación al día 21 postparto). (Bell, 1995; Overton, 1998).
• La carga metabólica del hígado aumenta muy rápidamente después del parto, de 4.4 m Moles de O2/g de tejido hepático al día 11 preparto a 8.6 mMoles/g al día 11 post-parto (Reynolds et al., 2000).
• Reynolds et al., (2000a) determinaron que el flujo sanguíneo aumento 84% desde el preparto (1140 L/h) al postparto (2100 L/h). Durante el período de transición a la lactancia la contribución que hace el propionato a la síntesis de glucosa oscila entre 50 y 60%; el lactato oscila entre el 15 y 20%, mientras que el glicerol sólo aporta un 4%. Por diferencia, se estima que los aminoácidos aportan entre 20 y 30% de la glucosa sintetizada vía gluconeogénesis (Overton y Waldron, 2004).
• La salida de glucosa del hígado en el período de transición fue cuantificada en un experimento. A los 11 días postparto cuando la producción fue de 26.3 kg/día, la salida de glucosa hepática fue 2760 g/ día; mientras que la demanda corporal total calculada descrita por Overton (1998) sería de 2729 g/día. A los 22 días postparto, la producción de leche fue de 41.9 kg/día y la salida de glucosa hepática se vio incrementada en 3283 g/día; el estimado del requerimiento de glucosa sería de 3121 g/día.
• Bell (1995) reportó que el rango de síntesis proteica fraccional en el hígado estuvo incrementada en vacas a los 6 días postparto en comparación con los 9 días preparto, sugiriendo hipertrofia hepática durante el período periparturiento.

Attachment.jpegEn contraste. Reynolds et al., (2000b) cuantificó la masa de tejido visceral de 36 vacas Holstein sacrificadas en lactación tardía y temprana. La masa hepática fue 9.0, 8.8, 8.8 y 9.6 kg a los días 21, 7 preparto y 10 y 22 postparto respectivamente. El consumo de materia seca por los tiempos correspondientes fue de 11.5, 12.3, 11.6 y 16 kg/día. Así, un 38% en el incremento de consumo de materia seca resultó en sólo un 9% del incremento de la masa hepática. Estos datos sugieren que los cambios en la masa hepática sobre el período de transición son relativamente modestos y pueden contar para sólo una fracción del metabolismo incrementado.

Como se puede observar, los estudios aquí presentados reafirman lo que se conoce; la vaca sufre diversos cambios metabólicos hepáticos entre el preparto y el postparto, y si las exigencias fisiológicas y metabólicas no son cubiertas por medio de la alimentación o de una correcta prevención clínica, se dará paso a la oxidación agresiva de diversos compuestos en la búsqueda por parte del hígado de proporcionar energía, con más fuerza si el potencial genético de la vaca lechera le confiere la capacidad a esta de producir grandes cantidades de leche.

Adaptaciones en el periparto en el metabolismo hepático de la glucosa

Estimados del aporte de la glucosa relativa en la demanda para glucosa pueden ser calculadas en base a los estudios de Bell (1995) y modificadas por Overton
(1998).

Los resultados de esos cálculos muestran que la demanda para glucosa incrementa bruscamente después de la parición. Cálculos para la demanda de glucosa esplénica total prevista del consumo de energía digestible excede la demanda en la preñez tardía pero es menor que la demanda calculada en 500 gr/ día después del parto.

Síndrome de Movilización de Grasa

Debido a la selección genética, la vaca es capaz de producir gran cantidad de leche en el inicio de la lactancia. Sin embargo, en ese momento su apetito se encuentra disminuido por efecto de los cambios hormonales que han desencadenado el parto y el inicio de la lactancia (Roberts et al., 1981). Esto determina que la ingestión de alimentos no siempre logre satisfacer los requerimientos y la producción de leche, en este período es más una expresión de la capacidad genética productiva, que de la alimentación. Por esto, es frecuente observar balance energético negativo marcado aún en hatos con niveles productivos no muy altos y comprometiendo vacas de distintos genotipos lecheros (Contreras et al., 1991). Esta situación los animales la intentan compensar movilizando grasa de los tejidos para obtener energía que se requiere para producir leche. En la mayoría de los rebaños existe una moderada movilización de grasas que se considera normal, pero en otros, cuando el déficit de energía es mayor, la grasa excede la capacidad que el hígado tiene para metabolizarla y se produce el SMG (Síndrome de Movilización de Grasa).

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