MINIMICEMOS EL EDEMA DE LA UBRE EN BOVINOS PARA OBTENER UNA MEJOR PRODUCCIÓN Y CALIDAD DE LECHE

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MINIMICEMOS EL EDEMA DE LA UBRE

Los bovinos lecheros frecuentemente desarrollan edema fisiológico de la ubre durante el período periparto (Ruegg et al., 2015), caracterizado por una excesiva acumulación de fluidos en el espacio del tejido intercelular de la ubre y el tejido subcutáneo alrededor de la ubre (Morwal, 2016). El edema de la ubre puede ser una incomodidad principal para los bovinos y causa problemas de manejo tales como dificultad al ordeño, creciente riesgo para lesiones de pezones y ubre, mastitis, y también puede reducir la producción de leche (Ghodasara et al., 2012).

MV. Lucía Villareal

El edema de la ubre no es considerado un problema principal, sino un inconveniente para el productor de leche. La meta para el productor es controlar la seriedad del edema, porque en los casos severos la hinchazón puede conducir a un acortamiento de la longitud de los pezones, haciendo difícil la adaptación de la máquina de ordeño.

Además, la acumulación de fluido intersticial reduce el espacio disponible para el almacenamiento de leche en la ubre. También se piensa que el peso extra del fluido acumulado puede sobrecargar el sistema suspensorio de la ubre, conduciendo a una pérdida de flexibilidad y un creciente riesgo de ruptura de los ligamentos de la ubre (Comin et al., 2004). El edema de la ubre puede ser fisiológico o patológico. El edema fisiológico de la ubre comienza varias semanas antes del parto y es más prominente en vaquillas que se preparan para su primer parto. El edema patológico puede acompañar a la mastitis y enfermedades de otros sistemas corporales (George et al., 2008; Ruegg et al., 2015). Cuando muchas vacas en un hato tienen ya sea edema fisiológico o patológico de la ubre, deben ser consideradas las causas en base al hato. Aunque la alimentación de las vacas secas y las vacas en lactación temprana con exceso de granos ha sido considerada ampliamente como una causa de problemas endémicos de edema de la ubre, los ensayos de alimentación no apoyan esta teoría. Similarmente, las dietas con mucha proteína no parecen estar directamente involucradas. Actualmente, el exceso de potasio y sodio en la dieta total son considerados los posibles culpables de los problemas de edema de la ubre a nivel del hato (Saborío, 2013).

La ingesta total de potasio puede ser excesiva en algunos casos cuando el heno de alfalfa de alta calidad constituye una porción principal de la ración. Los forrajes cosechados de la tierra que es fertilizada repetidamente con abono están llegando a ser un creciente problema debido a su alto contenido de potasio. Se recomienda no más de 227 g/día/cabeza de potasio en las vaquillas. Igualmente, los niveles de sodio pueden ser excesivos cuando se considera el sodio total disponible en la ración básica, agua y aditivos minerales incluyendo la sal que se coloca en los comederos (George et al., 2008).

Kojouri et al. (2015) hallaron indicios que sugieren una disfunción hepática transitoria debido a una disminución de proteína total y lipoproteínas de baja densidad, y que estaría involucrada en la etiología del edema de la ubre en vacas de primer parto, ya que hallaron que la proteína total, calcio y fósforo, así como las concentraciones de marcadores lipídicos y lipoproteínas de alta y baja densidad estuvieron significativamente disminuidas en las vacas de primer parto con edema de la ubre en comparación a aquellas sin edema y estas alteraciones bioquímicas estuvieron correlacionadas con un reducido contenido de materia seca y un desequilibrio electrolítico involucrando principalmente Na+ y Cl- en las raciones de alimento distribuidas a estas vacas con edema de la ubre. “El edema fisiológico de la ubre comienza varias semanas antes del parto y afecta a vaquillas que se preparan para su primer parto. El edema patológico puede acompañar a la mastitis.”

Prevalencia y factores de riesgo

Suplementar la ración de las vacas lecheras preparto con altas concentraciones de sales de sodio y potasio incrementa significativamente la incidencia y severidad del edema. Sin embargo, los valores séricos bioquímicos y de electrolitos son similares en las vacas afectadas y no afectadas. Podría estar involucrada una incrementada presión hidrostática capilar que resulta de los cambios en el flujo sanguíneo mamario y presión intramamaria que ocurren alrededor del parto. Las vacas con edema de la ubre tienen una presión sanguínea más alta en las venas epigástricas superficiales craneales que en las vacas no afectadas, y la presión sanguínea está inversamente relacionada al flujo sanguíneo mamario. La pobre suspensión de la ubre también puede predisponer a edema fisiológico de la ubre (Ruegg et al., 2015).

Las vaquillas de primer parto y las vacas de alta producción están en mayor riesgo de desarrollar edema de la ubre. En un estudio caso- control con vaquillas en Florida, el riesgo de edema de la ubre se incrementó según el peso de la vaquilla aumentaba, fue mayor si el parto ocurrió en invierno que en verano y fue mayor si el feto era macho en lugar de hembra. También, fue más probable que las vaquillas con edema de la ubre en la primera lactación desarrollaran edema en las consiguientes lactaciones que las vaquillas no afectadas (Melendez y Donovan, 2003).

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