LA AMONIFICACIÓN COMO OPCIÓN PARA LA CONSERVACIÓN,AUMENTO DE LA CALIDAD NUTRITIVA

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BENEFICIO AMBIENTAL DE LOS FORRAJES UTILIZADOS EN LA SUPLEMENTACIÓN DE RUMIANTES

Raúl Botero Botero MVZ; MSc.

INTRODUCCIÓN

En los países de América tropical los forrajes de corte y para conservación que cosechan los ganaderos son generalmente de baja calidad, debido a las especies tropicales utilizadas, a su maduración excesiva, causada por los cambios climáticos impredecibles y a la baja y mediana fertilidad de los suelos sobre los que se cultivan.

Su conservación, para las épocas de escases (estación seca y exceso de lluvias), se realiza mediante los métodos tradicionales de henificación, henolaje, ensilaje y hornos forrajeros, sistemas estos difíciles de realizar (producción, corte y secado de forrajes durante la estación de lluvias, o estación seca y de lluvias no previstas), y de alto costo, debido a su alta demanda de mano de obra calificada, además de maquinaria e infraestructura sofisticadas, y a que estos métodos tradicionales no mejoran la baja calidad nutritiva original de los forrajes conservados en el trópico, sin la utilización de aditivos (Botero, 1997).

La amonificación, es uno de los métodos de conservación disponibles para utilizarlo con todo tipo de forrajes y remanentes vegetales frescos y secos, y es el único que permite: Conservar intactos sus azúcares, impidiendo su fermentación a alcohol, lograr un aumento significativo en la digestibilidad de la materia seca del forraje (aumenta hasta en un 50% con relación a la digestibilidad del forraje no tratado, es decir, que la digestibilidad puede subir desde el 40% hasta el 60%).

El amoníaco actúa sobre la fibra que contienen los vegetales, liberando a la celulosa y a la hemicelulosa (carbohidratos estructurales con alta y rápida fermentación y digestibilidad) de estar ligadas a la lignina (lignocelulosa, estructura que es indigerible), aumentando así significativamente la digestibilidad del forraje amonificado.

Parte del amoníaco aplicado y circulando entre la masa del forraje tratado, se adhiere a la humedad del forraje, que al ser consumido por los rumiantes triplica la población bacteriana del rumen. Esta población aumentada, no solo digiere una mayor cantidad de la fibra del forraje consumido, sino que permite que se haga un mayor recambio natural de bacterias cada día, las que se convierten en proteína sobre- pasante de alta calidad (Preston y Leng, 1989).

Este aumento en la proteína disponible de alta calidad permite lograr una mayor ganancia de peso en machos y en hembras, una mejor condición corporal, que se refleja en una mayor eficiencia reproductiva y en un mayor volumen de producción de leche en hembras lactantes.

Aunque la investigación mundial sobre este tema recién se está iniciando, este aumento en el valor nutritivo del forraje amonificado, permite reducir la eficiencia en la producción de Metano, dentro del tracto digestivo de los rumiantes que consumen el forraje amonificado y al aumentar la digestibilidad del forraje, se reduce el volumen de heces eliminadas, y por ello se produce y emite menor cantidad de Metano (CH4) y de Óxido Nitroso (N2O) a la atmósfera.1

Sí se ofrecen forrajes complementarios, en corte o pastoreo, sean leguminosas herbáceas, arbustivas, arbóreas u otros forrajes de hoja ancha no amonificados, estos tienen en forma natural, no solo un mayor contenido de proteína cruda, sino también una mayor digestibilidad, comparados con las gramíneas, y su consumo reducirá la eficiencia ruminal en la producción de metano entérico y también reducirá la producción y la eliminación de excretas, las que, a su vez, eliminarán menor cantidad de Metano, e igualmente menor cantidad de Óxido Nitroso a la atmósfera.

MATERIALES FORRAJEROS DISPONIBLES PARA AMONIFICAR

Tipos de forrajes y su tratamiento antes de amonificarlos:

En el caso de la amonificación del heno suelto (fardos sin amarres con piola o mecate), se deberá aumentar su humedad, desde el 15% que contiene el heno seco, humedeciéndolo hasta lograr entre 70% a 80% de humedad final, al aplicarle abundante agua limpia, asperjándola, por encima, sobre toda la pila del heno suelto, con una manguera de jardín.

En el caso de materiales vegetales frescos o secos se pueden amonificar: Cáscaras y/o desechos frescos de naranja o mandarina, guayaba, cacao, café, champiñón, zanahoria, papa, ayote y chayote; plantas, penacho o corona, cáscaras, corazón y pulpa exprimida de piña; cáscara, vástago, tallo, hojas y residuos de banano y plátano; frutos picados y pulpa exprimida de mango, manzana y pera; uvas de desecho o mosto de vino y de licores fresco y afrecho de cervecería escurrido; frutos picados, cáscara, pulpa y semillas de papaya, melón o sandía; hojas, pecíolos y tallos tiernos oreados y raíces de yuca fresca, molida y asoleada, o de la que se extrajo almidón; plantas y/o raíces picadas de camote, tiquizque, ñame, ñanpí, arracacha, ramio, bore, etc.; cascarillas humedecidas de soya, algodón, maní, ajonjolí, girasol, etc.; hojas y tallos tiernos de gramíneas, leguminosas u otras hierbas forrajeras nativas y/o introducidas, para pastoreo o para corte, herbáceas y arbustivas perennes, o arbóreas (pangolas, guineas, estrellas, braquiarias, faragua, jaragua o puntero, alemán, janeiro, pará o admirable, ángleton, canarana, honduras, micay, imperial, maralfalfa, king grass, elefante, kikuyo, raigrás, poa, azul orchoro, alfalfa, trébol, kudzú, maní forrajero, calopogonio, desmodium, centrosemas, soya perenne, vigna, frijol terciopelo, botón de oro, cratilia, amapolas, nacedero, morera, hojas y semillas de guácimo, orejero o guanacaste, algarrobo, samán, leucaena, moringa o morango y tamarindo, follaje de madero negro o matarratón y de poró o erytrinas, etc.); planta integral (tallos con hojas) o tallos exprimidos de caña de azúcar; planta entera, tierna o seca (con o sin grano) de maíz, sorgo, millo, avena y cebada; tamo o paja de arroz; capacho u hojas que cubren el elote o choclo (grano tierno) y la mazorca (grano seco); etc.

Los materiales frescos deberán picarse previamente, en partículas de longitud de entre 1 a 2 centímetros, lo que aporta Fibra Efectiva, que estimula la rumia. En algunos productos forrajeros muy húmedos (sobresaturados, con 90% o más agua) será necesario escurrirles el exceso de agua, dentro de un anjeo plástico, vaciándolos directamente desde la picadora, sobre un tanque que permita drenar el agua en exceso, luego se coloca sobre la pila y finalmente deberán pesarse.

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