LA ENFERMEDAD RESPIRATORIA EN LOS TERNEROS LECHEROS

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LA ENFERMEDAD RESPIRATORIA EN LOS TERNEROS LECHEROS

La enfermedad respiratoria es la segunda causa de muerte (diarrea es la primera) en las terneras lecheras no destetadas. Los problemas respiratorios han aumentado en un 34 por ciento en los últimos 20 años, causando cerca de 21 por ciento de la mortandad de los terneros (NAHMS 2007). Las terneras que sobreviven continúan con un des- empeño pobre al convertirse en vacas adultas. Para prevenir este problema, es importante tener en cuenta tanto causas predisponentes como determinantes.

Alvaro Garcia, Extension dairy specialist Russ Daly, Extension veterinarian

CAUSAS PREDISPONENTES
Inmunidad pasiva – Para poder sobrellevar los desafíos microbianos inmediatamente luego del parto, un ternero debe desarrollar una inmunidad adecuada. Como tiene poco tiempo para desarrollar su propio sistema inmune el ternero necesita la inmunidad pasiva recibida de su madre con el calostro. Para garantizar que el suministro de calostro trans era esta inmunidad pasiva, se deben tener en cuenta cuatro atributos clave del suministro del calostro: calidad, cantidad, rapidez, y limpieza (Stewart et al. 2005). Al pre- sente las sugerencias son que los terneros reciban 3–4 litros de calostro de alta calidad dentro de la primera hora luego del nacimiento y 3 litros adicionales en 12 horas. Si la in- gestión del calostro es inadecuada, se puede usar una cánula esofágica asegurándose que 3–4 litros sean administrados dentro de una hora del parto. La mayoría de los tambos en los EEUU suministran calostro a los terneros con un balde o con un biberón. La mezcla de calostros también se está popularizando en estos establecimientos porque aumenta la competencia inmune de los terneros (o su habilidad de responder a un pool más diverso de patógenos). Cuando se mezclen calostros se debe tener cuidado de asegurarse de no incluir calostro de vacas con Johne’s o de vacas primerizas.
Una forma de averiguar si el calostro a suministrado su ciente cantidad de inmuno-globulinas (IgG) es medir directamente la IgG o la proteína total en el suero sanguí- neo. La proteína total en el suero sanguíneo medida con un refractómetro está altamente correlacionada con los niveles de IgG. La medición de la proteína total en el suero de un grupo de terneros es mucho más importante que
las lecturas individuales. Al menos el 80% de un grupo de terneros debe tener niveles de 5.5 g/dL o mayores (McGuirk and Collins 2004). Si bien la administración a tiempo del calostro es crítica, también lo es su manejo, ya que el calos- tro puede ser un medio ideal para el crecimiento bacteriano. Si el calostro no se va a suministrar de inmediato, es muy importante que se lo refrigere o congele lo antes posible. Un estudio reciente de tambos en Minnesota y Wisconsin ha mostrado que el promedio de los contajes bacterianos y la cuenta total de coliformes en más de 200 muestras de calo- stro recogidas fue 16.1 millones y 2.7 millones de unidades formadoras de colonias/ml, respectivamente (Swan et al. 2007). Por lo tanto, la primera estrategia debe ser recoger calostro bajo condiciones sanitarias estrictas y enfriarlo
lo antes posible. Algunos productores están evaluando la posibilidad de pasteurizar el calostro en el establecimiento para hacerlo más seguro. Ensayos de investigación no han mostrado diferencia en la concentración de IgG del calostro crudo y pasteurizado. Lo que es realmente importante es que estos ensayos han también mostrado una reducción en el promedio total de cuentas bacterianas al momento del suministro (813 y 40,738 unidades formadoras de colonias /ml para el calostro pasteurizado y crudo, respectivamente (Johnson et al. 2007). Además, los terneros alimentados con calostro pasteurizado tenían niveles alto de IgG en sangre (22.34 mg/ml and 18.07 mg/ml para el calostro pasteuri- zado y crudo, respectivamente).
Si se va a usar pasteurización, se recomienda usa un “batch pasteurizer”, ya que usa temperaturas más bajas y calentamientos más prolongados (60°C durante 60-120 minutos) sin que se corra el riesgo de desnaturalizar las inmuno-globulinas y por lo tanto reducir la calidad del calostro. Debido al costo del equipo, esta alternativa está reservada principalmente para aquellos establecimientos lecheros que tienen que alimentar gran número de terneros en determinado momento. No es necesario recalcar, que estos pasteurizadores pueden también usarse para leche de descarte, lo cual reduce el costo de usar sustitutos lácteos.

Medio ambiente

La cría de los terneros en establos es conveniente porque protege del frío tanto a ellos como a los empleados. El problema es que el aire cálido que no circula, puede tener gases nocivos (por ej. amoniaco), olor, polvo y microorganismos (por ej. Esporas de hongos, virus y bacterias). El amoniaco y el polvo pueden llegar a los alvéolos del pulmón del ternero y causar irritación y reacciones inflamatorias.

Las partículas de polvo a menudo transportan micro- bios que pueden llegar a los tejidos respiratorios y allí mul- tiplicarse. Esta asociación Entre la enfermedad respiratoria y la calidad del aire en los ambientes ha sido reconocida desde hace mucho tiempo. Webster (1982) y Pritchard et al. (1981) consideraron la calidad del aire de gran significancia en la neumonía de los terneros.

Otros factores que aumentan el riesgo de la enfermedad respiratoria son el compartir durante la primer semana de vida el medio ambiente con vacas, más de dos meses de diferencia de edad dentro de los grupos, episodios de diar- rea previos comparados con ninguno, y dejar a los terneros con las vacas por más de 24 horas luego del parto (Gullik- sen et al. 2009). Mantener locales limpios y secos para los terneros es de suma importancia para reducir la incidencia de la enfermedad respiratoria. Para reducir el número de bacterias en el ambiente, se pueden tomar medidas impor- tantes en el medio ambiente, tales como aumentar el área disponible y disminuir la temperatura del corral (tabla 1). El aumento del área resulta en una menor concentración microbiana por unidad de superficie y por tanto menos desafío bacteriano para los terneros. El alojamiento con temperaturas bajas tiene también efectos benéficos, ya que el crecimiento bacteriano es menor en ambientes fríos. Un experimento reciente comparó el desempeño de los terneros en ambientes interiores fríos (40.5°F) y cálidos (59.9°F) (Nonnecke et al. 2009).

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