LA IMPORTANCIA DE LA NEOSPOROSIS SU CONTROL Y PREVENCIÓN

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LA IMPORTANCIA DE LA NEOSPOROSIS SU CONTROL Y PREVENCIÓN

Neospora caninum es un parásito intracelular obligado de distribución mundial que afecta a cualquier tipo de ganado y a cualquier edad, aunque ha tenido mayor impacto económico en el ganado lechero. La parasitosis en el ganado se caracteriza principalmente por provocar abortos, el nacimiento de becerros clínicamente sanos pero persistentemente infectados o el nacimiento de becerros débiles y con signos clínicos nerviosos. Los abortos pueden ser endémicos o epidémicos (tormenta de abortos), mayores al 12.5%, lo que ocasiona grandes pérdidas económicas. Impacto económico.

Elizabeth Morales Salinas.

El impacto económico asociado a neosporosis en el ganado se ha investigado desde 1999 en California, EUA. En este estudio se estimaron pérdidas de 35 millones de dólares (US) anuales en la industria lechera. En Australia se han estimado pérdidas mayores a 100 millones de dólares (AU) por año. En Argentina, las pérdidas debidas a esta parasitosis se han estimado en promedio en 50 millones de dólares (US) anuales. En un análisis económico más reciente, con información obtenida de 10 países con datos representativos de abortos asociados a Neospora caninum incluyendo a México, se estimaron pérdidas anuales de 1 billón de dólares (US) en promedio, con un rango de hasta 2.4 billones de dólares (US). En este estudio se estiman pérdidas de más de 800 millones de dólares (US) anuales sólo en la industria lechera, representando un porcentaje de pérdidas del 40% mayor en éste tipo de ganado con respecto al ganado productor de carne. Si se tomaran datos económicos en más países, las pérdidas económicas serían mayores. Con respecto a México, el promedio de las pérdidas económicas anuales debidas a la infección por Neospora caninum en ganado lechero se estiman en 68.5 millones de dólares (US) con un rango de 52.4 hasta 403.2 millones de dólares (US). En el ganado productor de carne, se estiman pérdidas anuales de 94.8 millones de dólares (US). De acuerdo a este estudio, las pérdidas económicas a nivel de hatos no excedieron los 100 millones de dólares (US) tomando en cuenta los datos obtenidos de ambos tipos de ganado.

Hospederos

Los hospederos definitivos de Neospora caninum actualmente reconocidos son el perro, el coyote, el dingo, y el lobo gris. En estas especies, se lleva a cabo la reproducción sexual del parásito en forma de coccidiosis intestinal con la excreción de ooquistes en las heces. Por otro lado, este parásito afecta a una gran variedad de hospederos intermediarios principalmente los rumiantes, animales ungulados silvestres, roedores y aves entre otros. En estas especies se desarrollan las fases de reproducción asexuales del parásito como son los quistes con bradizoitos principalmente en el cerebro y médula espinal y los taquizoitos libres que afectan diversos órganos.

Vías de transmisión

Una forma de transmisión de la parasitosis es la horizontal (transplacentaria exógena) o postnatal, la cual se presenta cuando las vacas consumen alimentos o agua contaminados con ooquistes de Neospora caninum que fueron excretados en las heces de perros infectados y que posteriormente esporulan siendo infectantes. Los ooquistes en el intestino, se dividen y se convierten en taquizoitos, los cuales pasan a la sangre (parasitemia) y se alojan en varios tejidos de las vacas permaneciendo latentes. La otra forma de transmisión es la vertical (transplacentaria endógena), la cual se presenta cuando una vaca previamente infectada queda gestante y las condiciones de la gestación como la producción de hormonas (progesterona) y los cambios inmunológicos favorecen la reactivación de parásitos (taquizoitos y quistes con bradizoitos) que ya estaban alojados en sus tejidos. Estas fases parasitarias una vez reactivadas, pasan nuevamente a la sangre y alcanzan a la placenta y al feto infectándolo. La transmisión vertical (transplacentaria endógena) se considera la más eficiente e importante en el ganado bovino ya que puede ser por varias generaciones permitiendo que el parásito persista por muchos años en el hato sin la intervención del hospedero definitivo (perros). El perro adquiere la parasitosis al consumir fetos abortados y placentas infectados provenientes de hospederos intermediarios, lo cual sucede con mucha frecuencia cuando las vacas parasitadas abortan. Cabe mencionar que esta parasitosis también se presenta entre animales silvestres como los coyotes y los ciervos. No se ha detectado la transmisión del parásito a través de la leche, semen o por contacto directo entre las vacas.

Signos clínicos

Cuando una vaca de cualquier edad infecta a su feto a través de su placenta, pueden suceder tres acontecimientos: uno es que la vaca aborte y éste es el único signo clínico perceptible. El aborto se presenta en cualquier periodo de la gestación, sin embargo, es más frecuente en el segundo tercio de la gestación. No necesariamente en todos los casos se presentará el aborto sino que aproximadamente el 95% de becerros parasitados que llegan a nacer serán aparentemente saludables pero persistentemente infectados. El mayor problema de las becerras persistentemente

infectadas, es que cuando queden gestantes, los parásitos alojados en sus tejidos se reactivan y se presenta la transmisión vertical nuevamente, por lo cual también tendrán el riesgo de abortar. Por otro lado sólo un bajo porcentaje de becerros infectados que nacen, aproximadamente el 5%, presentan signos clínicos nerviosos como miembros flexionados o hiperextendidos lo cual provocará dificultad para levantarse, desplazarse y alimentarse, apariencia asimétrica de los ojos, u ojos saltones entre otros.

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