MÉTODOS PARA DIAGNOSTICAR LAS DEFICIENCIAS MINERALES EN EL GANADO BOVINO

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MINERALES EN EL GANADO BOVINO

En el siguiente artículo se abordan algunos criterios de evaluación del estatus mineral del ganado bovino y se proporciona un resumen de los tejidos y fluidos más utilizados para diagnosticar estas deficiencias

Dr. Pedro Meléndez

Se ha demostrado que muchos minerales son esenciales para el crecimiento, la función del organismo y la productividad de los rumiantes. Históricamente los estudios de los minerales se han realizado con dietas y/o componentes dietéticos que garantizan concentraciones «adecuadas» de ellos. Sin embargo, el análisis químico de los minerales en la dieta no identifican las formas en que estos se encuentran (compuestos), lo que puede alterar drásticamente su biodisponibilidad y utilización.

Aunque no es posible para todos los minerales, el medio más específico para diagnosticar una deficiencia mineral es el análisis de ciertas funciones del organismo o deficiencias en la actividad de determinadas enzimas que contienen estos minerales específicos. Este tipo de pruebas a menudo no son prácticas desde una perspectiva de campo, debido a su alto costo o a los rigurosos requisitos que se requieren a la hora de tomar las muestras. Pero cuando es posible, este tipo de pruebas elimina la necesidad de conocer las características moleculares específicas de un mineral dietario y las interacciones potenciales antagónicas que pueden presentar los minerales para su absorción o utilización. Para los minerales que no tienen índices fisiológicos identificados, para los cuales se pueden realizar pruebas, la cuantificación directa en los tejidos de los animales o en muestras de sangre (suero, plasma, sangre entera) puede proporcionar una indicación confiable de su estado en el animal o el rebaño.

Las deficiencias minerales pueden ser potencialmente diagnosticadas por el desarrollo de una enfermedad clínica o la identificación post mortem de lesiones de órganos. Pero la determinación de deficiencias de minerales a menudo requiere de verificación analítica, ya que la mayoría no presenta signos o lesiones clínicas singulares. En algunos casos, la respuesta positiva a la suplementación de un mineral sospechoso de ser deficiente puede proporcionar información suficiente para hacer el diagnostico. Pero la respuesta positiva puede no tener nada que ver con la administración de suplementos y ser sólo una corrección que responde a otra condición clínica. Un mineral individual puede tener múltiples formas de ser medido para identificar las deficiencias, aunque la mayoría tiene algún análisis que es más específico que los demás. Por ejemplo, las concentraciones del mineral sólo reflejan su contenido total en la dieta, pero no dice nada sobre su biodisponibilidad.

La edad del animal que se está evaluando también es importante para una interpretación adecuada del estatus mineral. Por ejemplo, los fetos acumulan algunos minerales a ritmos diferentes durante la gestación, lo que exige un conocimiento adecuado para su interpretación. Además, algunos minerales, que no drenan por la leche, se acumulan en concentraciones más altas durante la gestación a fin de proporcionar a los neonatos reservas corporales adecuadas para su supervivencia, hasta que comiencen a recibir alimento de forma adecuada. Esto es especialmente frecuente con el cobre, fierro, selenio y zinc. Por lo tanto, el «rango normal» para estos minerales en los tejidos del cuerpo es mayor en los recién nacidos prematuros que, por ejemplo, en un animal adulto.

Cuando se evalúan animales de forma individual, se debe considerar su estado de salud previo al interpretar la concentración mineral de sus tejidos. Los estados de enfermedad pueden desplazar el mineral de los tejidos a la sangre o de la sangre a los tejidos. Por ejemplo, la diarrea puede provocar una pérdida significativa de sodio, potasio y calcio del cuerpo. La acidosis metabólica característica de la diarrea en los terneros jóvenes va a causar cambios en los electrolíticos entre los tejidos y la sangre circulante. Se sabe que las enfermedades infecciosas, el estrés, la fiebre, las disfunciones endocrinas y los traumas pueden alterar tanto la concentración en los tejidos como en la sangre de ciertos minerales y electrolitos. Por lo tanto, la evaluación de múltiples animales refleja mucho mejor el estatus mineral dentro del rebaño que la evaluación de un solo animal que se presenta enfermo o ha muerto a causa de la severidad de la enfermedad.

El siguiente artículo aborda algunos criterios de evaluación del estatus mineral del ganado bovino y proporciona un resumen de los tejidos y fluidos más comúnmente utilizados para diagnosticar deficiencias minerales específicas.

Muestreo de animales vivos

Se puede analizar una variedad de muestras desde los animales vivos para determinar su contenido mineral. Las muestras más comunes utilizadas a partir de animales vivos son el suero y la sangre completa. Estas muestras son adecuadas para medir varios minerales, aunque se debe reconocer que algunos estados de ciertas enfermedades, así como los momentos en que se alimentan los animales, pueden dar como resultado concentraciones séricas alteradas, que pueden dar una interpretación errada del o los minerales en cuestión.

Entre las muestras de animales vivos que se utilizan ocasionalmente para el análisis también se encuentran las biopsias de hígado, muestras de orina y leche. Sin embargo, dado que el contenido de minerales de la leche puede variar a lo largo de la lactancia o ser afectado por alguna enfermedad local, como la mastitis, generalmente no se usa para evaluar el estado mineral de los animales en su totalidad. Además, el estado de hidratación afecta significativamente las concentraciones de minerales en la orina, por lo que no es una muestra muy representativa para llevar a cabo la evaluación.

El suero debe separarse del coágulo entre una y dos horas de la recolección de la sangre. Si el suero permanece por mucho tiempo con el coágulo, los minerales que tienen un mayor contenido intracelular que este pueden liberarse y aumentar falsamente el contenido sérico. Entre los minerales que pueden llevar a esta situación se encuentran el potasio y el zinc.

Además, la hemólisis (destrucción de los glóbulos rojos de la sangre) de una muestra puede dar como resultado un aumento de las concentraciones séricas de fierro, manganeso, potasio, selenio y zinc. Se debe tener presente que los tubos de tapa roja típicamente utilizados pueden dar concentraciones anormalmente mayores de zinc, ya que un lubricante que contiene zinc se usa comúnmente en los tapones de goma roja. Para minerales que no sean zinc, las muestras de suero de tubos de tapa roja son adecuadas.

Las muestras deben almacenarse de forma adecuada para su conservación. Las biopsias de hígado, la orina y el suero pueden almacenarse congelados a largo plazo o refrigerarse si los análisis serán llevados a cabo dentro de unos pocos días. La sangre y la leche deben refrigerarse, pero no congelarse, ya que esto podría producir ruptura de las células o coagulación de los sólidos, respectivamente.

Muestreo de animales post mortem

Se dispone de una variedad de muestras de animales post mortem que puede analizarse para determinar su contenido mineral. El tejido más común analizado para el contenido mineral es el hígado, ya que es el principal órgano de almacenamiento de muchos de los minerales esenciales. Además, el hueso se utiliza como el principal órgano de almacenamiento de calcio, fósforo y magnesio.

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