MONITORIZACIÓN DEL SECADO PARA EVALUAR EL USO DE SELLADORES UTILIZANDO EL CONTROL LECHERO

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EVALUAR EL USO DE SELLADORES UTILIZANDO EL CONTROL LECHERO

Analizamos la importancia de realizar un histórico de controles mensuales del rebaño y un programa de gestión que nos permita hacer un estudio de los datos del secado y del posparto. Con esta información podremos saber cuál es el estatus sanitario de la granja y valorar mejor nuestras recomendaciones.

Patricia de Celis Martínez, Christian Paniagua Echevarría. Gescal Veterinarios SLP

El secado es uno de los momentos más críticos del ciclo productivo de la vaca. De cómo se desarrolle este periodo va a depender, en gran parte, la salud de la ubre de la próxima lactación.

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Como técnicos de calidad de leche, tenemos la responsabilidad de ase- sorar a nuestros clientes para que implanten prácticas que hagan que este periodo de descanso sea lo más reparador posible, favoreciendo que el proceso fisiológico de involución glandular y de calostrogénesis se realice con el mayor confort y con la menor presión infectiva.

Dentro de las muchas pautas de manejo que podemos incluir en el secado está el uso de selladores internos, que, aunque ya se vienen utilizando desde hace años, va a cobrar más relevancia ante la perspectiva de disminución del uso de antibióticos en los secados selectivos. A la hora de aconsejar sobre cualquier pauta de manejo es importante tener datos objetivos que nos ayuden, por un lado, a decidir si se implementa o no y, por otro, a comprobar si el resultado de dicha implementación es el que nosotros esperamos. Para ello debemos hacer previamente una correcta monitorización de todos los factores que influyen en el periodo seco.

MONITORIZACIÓN DEl PERIODO SECO

Las condiciones del secado van a influir decisivamente en la prevalencia de las nuevas infecciones en los primeros 90 DEL. Puesto que estas condiciones pue- den ser cambiantes a lo largo del año, el registro de los datos es imprescindi- ble para poder correlacionar esas in- fecciones con la situación de esas mis- mas vacas cuando estaban secas.

Existen una serie de elementos que se pueden chequear y registrar pe- riódicamente en la granja de manera muy sencilla, que nos ayudarán, en- tre otras muchas cosas, a decidir si la aplicación de selladores internos se hace necesaria.

Factores relacionados con el manejo del secado

  1. Duración del secadoUna vez fijada la duración están- dar del periodo seco, deberemos comprobar si de verdad las vacas se están secando de media el tiem- po marcado. Que nos alejemos de los tiempos fijados puede afectar a que no se completen totalmente las fases fisiológicas del secado o a que la vaca permanezca demasia- do tiempo seca.
  2. Aplicación de la terapia del secado Habrá que verificar si los encarga- dos de la aplicación de la terapia del secado cumplen con el protoco- lo en el que previamente se ha definido el orden de desinfección y de aplicación de las cánulas (antibióti- cas y/o de sellado interno) y baño de pezones, ya que una mala praxis en esta rutina puede ser generadora de nuevas infecciones en el periodo seco. Se debe registrar qué tratamientos de secado se aplican y las fechas de cambios en estos (cánulas antibióticas, tratamientos parenterales, vacunaciones…).

Factores relacionados con el alojamiento

1. Espacio de cama
Debemos registrar los m2 de cama cubierta/vaca o cubículos/vaca que tenemos en el lote de las se- cas. Es habitual encontrarnos que en muchas  explotaciones no  cumplen las condiciones de espacio recomendadas de 10 m2/vaca o 1 cubículo/vaca seca o que incluso están en pradera al aire libre

  1. Índice THI
    Tomando la temperatura ambien- tal y la humedad relativa en cada visita podemos calcular el índice THI que nos determina el estrés térmico y el nivel de ventilación del alojamiento de las vacas secas. El diseño de las naves y las condiciones climatológicas serán clave para conseguir que el THI se sitúe por debajo del 72 %.
  2. Tipo de cama
    Deberemos anotar las fechas de los cambios que se realicen en el tipo de material de cama, la frecuencia de encamado, la limpieza de la cama y otros manejos (rotovátor, uso de secantes…).
  3. Temperatura de la cama
    Tomar y registrar la temperatura en varios puntos de la cama es básico para asesorar al ganadero sobre cuándo es el mejor momento para sacarla. Temperaturas superiores a 30 °C denotan que la carga infectiva es muy alta y que las condiciones son potencialmente peligrosas para la salud de la ubre.
  4. Limpieza de las vacas
    En cada visita deberemos chequear la limpieza de las ancas, patas y ubres de las vacas secas. En explotaciones pequeñas valoraremos el 100 % de las secas e iremos disminuyendo el porcentaje conforme vaya aumentado el número total de animales, hasta un mínimo de 25 % de vacas chequeadas (welfarequality®). Menos del 10 % de los animales deberían tener un score3o4enpatasyel100%un score 1 o 2 en ubres (Sant ́Anna y Paranhos da Costa, 2011).
  5. Control de vectores
    Tenemos que prestar atención al control de moscas, especialmente para controlar las mastitis de verano. Registraremos cuándo y qué productos se han aplicado.

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