NUTRICIÓN CORRECTA DE VACAS DONANTES/MANEJO DE DONANTES Y RECEPTORAS

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MANEJO DE DONANTES Y RECEPTORAS

Introducción

MANEJO DE DONANTES Y RECEPTORAS

R.H. Alberio

La producción de embriones por las donantes y la transferencia a receptoras es el trabajo básico de la transferencia de embriones. El manejo de las donantes para maximizar la producción de embriones y el de las receptoras para tenerlas disponibles en el momento oportuno y para que tengan una buena fertilidad, forma parte de las tareas más importantes de la TE. La evolución hacia un sistema de manejo eficiente toma tiempo y paciencia y varía ligeramente de situación en situación.

Donantes

El manejo de las donantes es uno de los puntos críticos. Si estas hembras no están reproductivamente bien y en un adecuado estado de balance nutricional el programa puede fracasar antes de haber comenzado. Sólo ocasionalmente se deberá trabajar con vacas que carezcan de una óptima historia reproductiva o que tengan algún problema reproductivo determinado. Estos son casos especiales que no siempre se pueden rechazar y en los cuales las probabilidades de éxito son menores. En tales casos se debe prevenir al propietario sobre el mayor riesgo y el animal será tratado en relación con el problema detectado.

El manejo de la donante debe comenzar bastante antes de entrar en el programa y en esta etapa se deberá cumplir con el propietario para que comprenda y aprecie cómo debe ser manejada la vaca y cuál es su responsabilidad en ello. Por ejemplo, si la vaca irá a un Centro de TE es importante señalar al propietario la necesidad de establecer un seguro para la misma como se hace con un toro cuando va a un Centro de IA. Si la vaca tiene un ternero al pie, es conveniente que el mismo sea destetado o dejado con una vaca ama. Esto es particularmente importante si la donante es trasladada a un Centro de transferencia. No sólo importa por la salud del ternero sino también para el mejor rendimiento de la madre a quien, además del stress del cambio se suma el de la lactancia y cuidados del ternero.

Muchas vacas ciclarán en forma irregular en los dos primeros meses posparto si están bien nutridas y luego comenzarán a ciclar más regularmente. Otras no ciclarán mientras tengan su ternero al pie aun estando bien nutridas y esto no constituye una patología sino que es una respuesta natural en los mamíferos.

Una alternativa de manejo cuando hay varias donantes con cría, es llevar a los terneros a mamar una o dos veces por día. Algunas razas requieren esto más que otras por lo que sus necesidades se establecerán en función del conocimiento que se tenga de la misma. Las vacas primíparas o las vacas viejas representan un problema particular en estos casos. En general se debería disponer de una buena historia reproductiva de una donante antes de incluirla en un programa de TE. Muchos productores no hablarán fácilmente de sus vacas problema y un cuidadoso cuestionario permitirá detectar tales situaciones. Es frecuente escuchar por ejemplo «la vaca está seca porque el ternero murió de diarrea» o «que no ha parido este año porque fue preparada para una exposición». Lo que no se dice es que la muerte del ternero o la exposición han ocurrido dos o tres años antes y que luego de ese período la vaca no ha quedado nuevamente gestante.

Con respecto al estado nutricional, uno de los problemas importantes en TE es paradojicamente el inverso al que ocurre en la vaca de cría; es decir el de las vacas demasiado gordas. El propietario deberá ser advertido que este e

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NUTRICIÓN CORRECTA DE VACAS DONANTES

Cuando estamos simplemente alimentando animales generales, nos podemos dar el lujo de cometer cierto grado de imprecisión en el balance de las dietas, asociado a que usual- mente manejamos poblaciones y no individuos, y además por razones técnicas y económicas. Pero cuando hablamos de animales de altísimo mérito genético y valor económico, en donde la cantidad y calidad de embriones producidos es la clave del negocio, el hacer foco en nutrirlos adecuadamente pasa a ser fundamental.

Dr. RAMÓN GOROSITO
Master en Nutrición Animal, Cornell University, USA Especial para Revista AnGus

Si bien los objetivos de cada cabaña pueden ser distintos, aquellas que hacen transplante embrionario buscan, en general, lograr cantidad de embriones, calidad de los obtenidos y mantener una larga longevidad reproductiva de las donantes. Desde el punto de vista de la correcta nutrición de esas vacas, la cantidad y calidad de energía ofertada es, con seguridad, el nutriente más importante al momento de definir la eficiencia reproductiva o la produc- ción de embriones. Así vemos, por ejemplo, que vacas donantes que se encuentren en balance energético negativo en el preparto, tardarán mucho más en ciclar luego de parir, por lo que una mejor respuesta reproductiva se tendrá con donantes con estados corporales superiores a 5,5 a 6 puntos, dentro de los 60 días previos al parto. Por otra parte, balances energéticos negativos importantes al posparto, resultarán en una menor fertilidad y también una foliculogénesis inhibida (falta de respuesta a la superovu- lación). Podemos asegurar entonces, que vacas

con balance energético negativo verán afectado su estado endocrino y su funcionalidad ovárica, produciendo óvulos menos fértiles, por lo que las donantes deberán estar en balance energético positivo para lograr la máxima producción de embriones de calidad.

El llegar con buenos consumos de materia seca (energía) al parto, permitirá que las vacas pier- dan menos peso al posparto (menor balance energético negativo), a la vez que reducirá la aparición de problemas metabólicos asociados, como la cetosis o hígado graso. En todos los casos se deberán tener en cuenta los factores ambientales que incrementan las necesidades energéticas de estas vacas, como las bajas o altas temperaturas extremas, presencia de barro en los corrales, etc., todos los cuales aumentan notablemente las necesidades energéticas.

Usualmente, cuando hablamos de dar energía, hablamos de balanceados ricos en granos (maíz, sorgo, cebada y, en menor grado, avena), pero también de problemas asociados, como acidosis (rumenitis), abscesos hepáticos, laminitis (pietín), etc., por lo que una fuente de energía muy interesante para aumentar la densidad energética de la dieta de las vacas donantes, sin aumentar los riesgos de dichos problemas, es la grasa en forma de aceites vegetales (poroto de soja, semilla de algodón, etc.) y/o grasas protegidas, también llamadas “grasas by pass” (de USA o España, disponibles en el país). El agregado de grasas a las raciones estaría particularmente indi- cado cuando ofertamos forrajes voluminosos de baja calidad de distinto tipo, y además cuando las vacas caigan en su consumo diario de materia seca, por ejemplo, por estrés calórico. Además de aumentar la densidad energética de la dieta, sin caer en los problemas de salud mencionados, las grasas influirán sobre el desarrollo folicular de vacas en programas de transplante embrionario, aparte de poder asumirse que esas grasas tendrán un efecto positivo sobre la calidad de los embriones, por lo que su inclusión en la dieta estaría particularmente indicada.

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