PARTO, ¿CUÁNDO LLAMAR AL VETERINARIO?

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¿CUÁNDO LLAMAR AL VETERINARIO?

No sé si será cierto, porque no tengo conocimiento de datos objetivos que lo avalen, pero me da la impresión de que en la actualidad se producen muchos menos partos distócicos que cuando empecé a trabajar a mediados de los ochenta. Aunque también es verdad que hoy día los veterinarios atendemos menos partos porque una gran proporción de ellos son atendidos directamente por el personal de las explotaciones. Pero sin duda la mayor atención a la recría que da lugar a novillas más grandes al momento del parto, la disminución de la monta natural y el uso de semen probado con facilidad de parto y sexado, tanto en frisona como en razas de carne, ha hecho que los partos distócicos por desproporción materno-fetal hayan disminuido mucho. Con todo siempre va a haber un cierto número de casos que necesitarán atención.

Juan Vicente González Martín. DVM, PhD, Dipl. ECBHM. Profesor Titular Dpto. de Medicina y Cirugía Animal, Facultad de Veterinaria, UCM TRIALVET Asesoría e Investigación Veterinaria SL. (www.trialvet.com / e-mail: trialvet@trialvet.com)

 

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Un parto distócico siempre es una fuente de problemas en una granja. Una vaca que necesita ayuda tiene mayor riesgo de sufrir retención de placenta, muerte del feto y metritis; y estos tres factores a su vez incrementan el riesgo de sufrir cetosis, desplazamiento de cuajar, disminuyen la fertilidad e incluso incrementan el desecho involuntario. Evidentemente, cuanto más grave sea la distocia o más se retrase la ayuda peores serán las consecuencias.

Por otro lado, en muchas ocasiones también he comprobado lo contrario. En granjas con mucha mano de obra, o con veterinarios en plantilla, o granjas muy obsesionadas con la mortalidad perinatal, los partos se atienden prematuramente y muchas veces sin que ello fuera necesario. Esto también da lugar a un gran número de problemas, siendo quizás los más característicos los daños en el canal del parto. Por todo ello tener protocolizada la atención al parto es muy importante, no solo en las granjas grandes sino también en las medianas y pequeñas.

Lo primero que hay que conocer es cómo tiene lugar un parto normal, lo que llamamos técnicamente un parto eutócico.

La primera fase del parto comienza con la dilatación y termina cuando el ternero se coloca en la entrada de la pelvis y las bolsas protruyen a través de la vulva. Previamente se carga la ubre y los pezones aparecen llenos y en ocasiones gotean calostro. La vulva aumenta de tamaño, la vaca pierde el tapón mucoso del cérvix que es expulsado tras hacerse más fluido. La vaca se aparta del grupo, los ligamentos se relajan siendo más manifiesto en los sacro-isquiáticos que hace que los lados del nacimiento de la cola aparezcan hundidos. Finalmente la vaca nerviosa manifiesta algunas contracciones. Esta fase puede durar mucho tiempo, desde seis horas en vacas hasta veinticuatro en novillas y puede pasar completamente desapercibida hasta que con el cérvix dilatado aparecen las bolsas a través de la vulva Continúa con la segunda fase, la de expulsión, que termina cuando el ternero sale al exterior. Esta fase es mucho más rápida, de media a una hora en las vacas y de dos a tres horas en las novillas. Y en ella las contracciones irán aumentando poco a poco, luego se romperán las bolsas, y finalmente el ternero saldrá al exterior. La expulsión será más lenta al principio, pero una vez que la cabeza sale fuera todo ocurre muy rápido. Si la madre está fuerte y el ternero es pequeño el parto se realizará de pie, pero en caso contrario, y especialmente en las novillas, es normal que se tumben de lado. Ternero es pequeño el parto se realizará de pie, pero en caso contrario, y especialmente en las novillas, es normal que se tumben de lado.

Como hemos visto el margen horario es amplio, pero ello no implica que debamos relajarnos, el corral de preparto y parto se debe vigilar cada tres horas. Cuando los ganaderos tenían su casa en la propia granja, incluso encima de la vaquería, eran muchos los que pasaban la noche vigilando su vaca de parto cada hora. Con ello no quiero decir que debamos pasar la noche con las vacas para ver si tienen problemas cuando llegue el parto, pero desde luego lo primero y lo último que debemos hacer cuando llegamos y nos vamos de la granja es pasar a ver el corral de partos. La vigilancia se debe hacer desde una distancia prudencial, tratando de molestar a la vaca lo menos posible. Es bien sabido que las yeguas de parto si se sienten observadas pueden detener el proceso del parto, y si bien las

vacas lecheras no son tan excitables, un exceso de celo por nuestra parte también puede alterar el devenir del proceso.

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