PRESENCIA DE NEUMONÍA Y DIARREA EN TERNERAS Y EL EFECTO EN SU VIDA PRODUCTIVA

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PRESENCIA DE NEUMONÍA Y DIARREA EN TERNERA

El área de terneraje en los establos lecheros se caracteriza por ser de tipo estabulado y diversas características de instalaciones que tienen ventajas y desventajas en su diseño y uso. Lo ideal de un área de terneraje es tener un área de 7 m2 por animal, piso seco y una adecuada ventilación. Cuando existen fallas en el manejo e instalaciones inadecuadas, se facilita la presencia de enfermedades respiratorias y diarreicas, las cuales representan un impacto en su vida productiva. La presencia de enfermedades en esta área, predispone al incremento del riesgo de mortalidad, así como mayor gasto en medicamentos, alimentación y pérdida de peso durante su permanencia en esta área.

Dr. Roberto Evaristo Romero Docente de FAVEZ – UPCH y Gerente Gral. de Pecuarios PerÃo E.I.R.L. revista@hotmail.com

El retraso consecuente en el crecimiento y la manifestación de estas enfermedades, debilitan al animal y como consecuencia una menor ganancia diaria de peso y esto se relaciona con la postergación del inicio de la etapa reproductiva de la vaquilla (Strapák, et al. 2013; Place, et al. 1998). Una de las claves de éxito de un establo lechero es la tasa de sobrevivencia de los terneros, en base al número de neonatos que sobreviven el primer año de vida (Joshi, 2016).

Los cuadros respiratorios tienen etiología multifactorial, influenciada por factores ambientales y de manejo. Debe considerarse también las características propias del animal, tales como la anatomía, fisiología pulmonar y la disminución de los anticuerpos calostrales luego de los 40 – 50 días del nacimiento; lo cual los deja más vulnerables a agentes patógenos (Wattiaux, 2003). El complejo respiratorio suele estar causado por uno o más patógenos primarios como: virus respiratorio (virus sincicial respiratorio bovino (BRSV), Virus de la Parainfluenza-3, IBR y BVD) y

Mycoplasma spp. Las infecciones pueden continuar con infecciones bacterianas secundaria usualmente causada por Mycoplasma dispar y M. bovis, Pasteurella haemolytica, Pasteurella multocida y Haemophilus somnus (Van der Fels-Klerx, et al. 2002). Se debe considerar que la mayoría de agentes bacterianos son parte de la flora normal y pueden ser aislados del tracto respiratorio superior de vacas completamente sanas (Taylor et al, 2010).

Los cuadros neumónicos por lo general se presentan en las épocas de menor temperatura y mayor humedad relativa, así como una pobre ventilación en el área de terneraje lo cual predisponen a la formación de amoniaco y por ende ciliostasis. También se considera como factores causales, la presencia de enfermedades antes de las dos semanas de vida, desinfección del ombligo y falla en la transferencia de inmunidad pasiva. Toda esta situación genera un cuadro de estrés e inmunosupresión y la facilidad de presentar cuadros respiratorios de manera híper aguda y aguda. Las pérdidas económicas producidas por la neumonía y su presencia en diversas épocas del año y los brotes estacionales, incluyen tratamientos, gastos asociados con la mortalidad, diversas presentaciones de morbilidad y mortalidad, baja conversión alimenticia, baja ganancia de peso, disminución en la tasa de la fertilidad y una probable disminución de la producción de leche en la primera lactancia, así como disminución en la concentración proteica y El pobre crecimiento en la etapa de vaquilla conlleva a un retraso en el servicio e inicio del ciclo de vida productivo, por ser considerados animales muy pequeños. Aquellas vacas cuya edad al primer parto fue alrededor de 25 meses, obtienen mejor crecimiento posterior y mejores parámetros de fertilidad, que aquellas que paren con una edad mayor a los 30 meses. Esta situación se traduce en una mayor rentabilidad para el productor. (Cooke, et al. 2013). grasa en la leche (Van der Fels-Klerx et al, 2000).

La disminución de la ganancia de peso diario es un factor que debería considerarse como determinante en posibles recaídas del ternero. Aquellos que mantienen una ganancia diaria de 5% de su peso, son tres veces menos susceptibles a recaer (Magnier, 2014). Se considera que las pérdidas económicas pueden ascender a los $ 35,34/ animal (rango de $ 21.02-65.23) durante los primeros meses de vida al desarrollar un cuadro respiratorio. En aquellas que presentaron brotes estacionales luego de los 3 meses hasta los 15 meses, las pérdidas estimadas son de 30.85 dólares (rango de 19.65 – 49.24 $) (Van Amburgh, et al. 2011).

El pobre crecimiento en la etapa de vaquilla conlleva a un retraso en el servicio e inicio del ciclo de vida productivo, por ser considerados animales muy pequeños. Aquellas vacas cuya edad al primer parto fue alrededor de 25 meses, obtienen mejor crecimiento posterior y mejores parámetros de fertilidad, que aquellas que paren con una edad mayor a los 30 meses. Esta situación se traduce en una mayor rentabilidad para el productor. (Cooke, et al. 2013).

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