UNA NUEVA MIRADA A LA NUTRICIÓN DE TERNEROS DE LECHERÍA (PARTE 1)

204

 

 

 

 

 

NUTRICIÓN DE TERNEROS LECHERIA (1)

En las últimas Jornadas de Producción de Leche, organizadas por la Universidad de Georgia, el Dr. Mike Van Amburgh indicó que el calostro genera un efecto anabólico en las terneras que les ayuda a crecer y desarrollarse de una forma más eficiente. Todo esto, por cierto, permite mejorar su productividad en el futuro.

Dr. Pedro Meléndez

El 12 y 14 de agosto de 2019 se llevaron a cabo en Santiago y Osorno las cuartas Jornadas de Producción de Leche, organizadas por la Universidad de Georgia, de Estados Unidos.

Las jornadas, a las que asistieron alrededor de 150 personas —50 en Santiago y 105 en Osorno—, abordaron aspectos novedosos de la nutrición de terneras de lechería y las claves para lograr un impacto positivo en su rendimiento, crecimiento y producción de leche en la adultez.
En la primera parte de este artículo nos centraremos en cómo realizar un adecuado manejo de calostro y en cómo este tiene un rol que va más allá de su aspecto inmunitario en el ternero

La importancia del calostro

En artículos previos hemos revisado la importancia de ofrecer a la ternera un calostro de calidad (> 50 gramos de inmunoglobulinas por litro) y en cantidades cercanas a los 4 litros durante las primeras 2 horas de vida. A medida que va pasando el tiempo, la absorción de anticuerpos disminuye. De hecho, a partir de las 12 horas de nacida la cría solo se absorbe el 50% de los anticuerpos. Por lo tanto, es crucial ofrecer al menos 200 gramos de inmunoglobulinas no más allá de las 6 horas de vida de la ternera. Esto se logra entregando 4 litros de un calostro con un mínimo de 50 gramos de anticuerpos por litro.

Si la cría no es capaz de beberlo por sí sola vía mamadera, se debe proceder a intubarla. De esta forma, va a lograr obtener una adecuada inmunidad pasiva, la cual debería verse reflejada con una concentración de proteínas séricas totales de más de 5,5 gramos por 100 ml de suero. La muestra de sangre, que debe ser evaluada con un refractómetro clínico, se debería obtener entre 2 y 7 días después de nacida la cría. Durante las jornadas, que contaron con la presencia del Dr. Mike Van Amburgh, profesor e investigador de la Universidad de Cornell y líder del modelo nutricional creado por la misma casa de estudios (CNCPS) —que es en la actualidad la base del manejo nutricional de los rebaños de producción de leche en Estados Unidos y el resto del mundo—, se discutió la importancia de almacenar el calostro lo antes posible, después de haberlo evaluado con un refractómetro brix o calostrometro de vidrio para evitar la multiplicación de bacterias incidentales.

En la ocasión, el Dr. Mike Van Amburgh reforzó la importancia de ordeñar una vaca limpia, aplicando las mismas medidas de manejo de una eficiente ordeña (pre y postdipping, adecuada higiene, etc.), y considerar la pasteurización potencial del calostro, con el fin de evitar la transmisión de enfermedades como paratuberculosis, tuberculosis, brucelosis y salmonelosis, entre otras.

Entre los aspectos interesantes del calostro se encuentran su contenido de insulina; algunos factores de crecimiento como el IGF-I, cortisol, estrógenos y leptina, y su mayor contenido en grasa y proteína, a diferencia de la leche normal. Además el calostro es rico en células inmunes que le ayudan a la ternera a defenderse de forma más efectiva contra potenciales infecciones, independiente del aporte de las inmunoglobulinas que contiene el calostro. Así la ternera va a responder mejor a las vacunas que se le deben aplicar durante sus 2 primeros meses de vida.

Este calostro rico en estos factores de crecimiento y células inmunes se produce incluso hasta la cuarta o sexta ordeña de la vaca. Luego, a partir del día 4, pasa a ser leche normal, por lo que puede ser enviada al tanque de leche con seguridad.

ARTICULO COMPLETO   UNA NUEVA MIRADA A LA NUTRICION DE TERNEROS DE LECHERÍA (PARTE 1)