USO DE LA GRASA SOBREPASANTE CON ALTOS NIVELES DE ACIDOS GRASOS POLIINSATURADOS EN RUMIANTES

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RESPUESTA PRODUCTIVA Y REPRODUCTIVA AL USO DE LA GRASA SOBREPASANTE

El éxito de los sistemas de producción de carne y de leche con rumiantes depende, en gran medida, de un desempeño reproductivo eficiente del rebaño. Así, numerosos investigadores han tratado de identificar los distintos factores que afectan el comportamiento productivo y reproductivo de estos rebaños, siendo el componente nutricional uno de los factores que más impacto tiene en la ganadería tropical. Deficiencias marcadas de cantidad y calidad forrajera, generan animales subalimentados, produciendo indicadores, para nuestra ganadería, muy por debajo de los deseados. En los países localizados en el trópico la eficiencia reproductiva para ganado de carne es baja, siendo muy común encontrar valores no mayores al 40􏰀45% (Díaz, 2009), la tasa de preñez para vacas de primer parto se encuentra alrededor del 30% (Chacón, 2009, datos no publicados), el anestro postparto para vacas Bos indicus oscila entre 150 y 210 días (Montaño y Ruiz, 2005) y la mortalidad embrionaria temprana en vacas lactantes, se encuentra alrededor del 30% (Bach, 2003).

Alejandro Salvador1, Rolando Hernández2, Thais Díaz 3y Ricardo Betancourt2

Adicionalmente, la vaca lactante (de leche, carne y doble propósito), así como las cabras lecheras, durante el postparto temprano, presenta un desfase entre la cantidad de energía que requiere y el consumo de la misma, traduciéndose en que al momento de máximos requerimientos, la vaca no logra cubrir sus exigencias nutricionales, lo que provoca la movilización masiva de sus reservas corporales, particularmente energía, generando un estado conocido como el Balance Energético Negativo (BEN), lo que puede traer efectos deletéreos sobre la producción de leche, la salud y el desempeño reproductivo.

Una manera práctica de controlar este BEN es incrementando el consumo por parte de los animales y/o aumentar la concentración energética del alimento consumido. Así, diversas tecnologías alimenticias han sido desarrolladas con este fin: bancos de energía, cultivos estratégicos como la caña de azúcar, dietas líquidas con altos niveles de energía, bloques multi-nutricionales y suplementación energética con grasa sobrepasante. Incrementar el contenido de grasa en la ración es una manera de disminuir el BEN, ya que las grasas poseen el doble deenergía que los azúcares; sin embargo, existen limitaciones en su utilización, particularmente si la grasa no es sobrepasante.

 Si la grasa utilizada es sobrepasante, se evitan algunos efectos indeseables que puede tener la grasa activa a nivel ruminal, incrementando la cantidad de la misma que puede ser utilizada en rumiantes. Por otro lado, si ésta es rica en ácidos grasos poli-insaturados (linoleico, linolénico, docosahexanoico [DHA], eicosapentanoico [EPA]), la grasa sobrepasante no solo da un aporte energético, sino que permite incorporar los efectos benéficos que estos ácidos grasos tienen sobre el organismo animal y en la respuesta productiva y reproductiva. Adicionalmente, se puede tener un efecto nutracéutico, es decir, producir carne y leche con altos niveles de estos ácidos grasos, los cuales pueden tener un efecto benéfico sobre la salud humana.

LAS GRASAS Y LA ALIMENTACION DE RUMIANTES

Las grasas son importantes en la alimentación de los rumiantes por su alto contenido energético. Así, la combustión completa de un gramo de grasa produce alrededor de 9,45 Kcal de energía neta, mientras que un carbohidrato típico genera alrededor de 4,4 Kcal. Por lo que, los lípidos en general aportan 2,25 veces más energía que las fuentes tradicionales de la misma. Pero no solo es importante considerar el aporte energético de las grasas en la dieta, sino también por las vitaminas liposolubles y los ácidos grasos esenciales que aportan (Mayes, 1988).

Las grasas forman parte de un grupo de moléculas orgánicas llamadas lípidos, los cuales cumplen muchas funciones en el organismo animal, que van desde funciones estructurales (formando parte de las membranas celulares), funciones hormonales (algunas hormonas son de naturaleza lipídica: estradiol, progesterona, testosterona, entre otras) y hasta funciones inmunológicas. Algunas vitaminas (A, D, E y K) son de naturaleza lipídica.

Los ácidos grasos (AG) son moléculas fundamentales en la estructura de un lípido, son cadenas de carbono hidrogenadas que terminan en un grupo ácido o grupo carboxilo en un extremo y un grupo metilo en el otro (Jenkins, 2004). La longitud de las cadenas de los AG va de 2 átomos de carbono a 24 ó más. Es común nombrarlos según la cantidad de átomos presentes y la presencia de dobles enlaces. Esto último, permite clasificar a los ácidos grasos en saturados o insaturados.

Los ácidos grasos linoleico y linolénico (Omega 6 y Omega 3, respectivamente) no pueden ser sintetizados por los tejidos animales, por lo tanto deben ser incorporados en la dieta (Jenkins, 2004). Estos dos AG son conocidos como esenciales en la alimentación animal, debido a que son requeridos para múltiples procesos metabólicos. Los ácidos grasos Omega pertenecen a una de las tres familias Omega.

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