USO DE SELLADORES INTERNOS DE PEZONES DURANTE EL PERIODO SECO

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SELLADORES INTERNOS DE PEZONES DURANTE EL PERIODO SECO

En este artículo analizamos el uso de selladores internos de pezones durante el periodo seco, una herramienta de la que disponemos actualmente para conseguir que las infecciones intramamarias en esta etapa se reduzcan y, con ello, obtener unos buenos índices de salud mamaria al inicio de la lactación siguiente.

Carlos Noya Couto Veterinario. Servicio de Calidad de Leche en Seragro SCG

Se denomina periodo seco al tiempo de descanso productivo de las vacas entre una lactación y la siguiente, el cual no puede ser considerado menos importante que el de lactación, ya que, de cómo sea, dependerá en gran medida la producción de la siguiente lactación y la prevalencia de mamitis en los primeros 100 días de esta (Bradley, Green, 2004; Leon et al., 2007). De hecho, sería más apropiado nombrar a esta etapa como el comienzo de una nueva lactación.

Dicho período debe perseguir, por un lado, recuperar nutricionalmente a un animal que ha estado sometido a fuertes exigencias roductivas y, por el otro, regenerar todo el tejido mamario posibilitando una renovación celular que haga que el animal exprese en la siguiente lactación todo su potencial productivo.

Desde el punto de vista de la salud de la ubre, este periodo es una oportunidad, puesto que se alcanzan los mejores resultados en cuanto a curaciones de infecciones intramamarias existentes, sobre todo las producidas por gérmenes de tipo contagioso, pero también representa un riesgo de adquisición de nuevas infecciones. La tasa de nuevas infecciones durante el periodo seco es más elevada quela que tiene lugar durante la lactación (Smith et al., 1985).

“EL MAYOR DESAFÍO ES EL CONTROL DE LAS MAMITIS DE ORIGEN AMBIENTAL, EN LAS QUE UN PORCENTAJE MUY CONSIDERABLE DE ANIMALES LLEGAN SANOS AL MOMENTO DEL SECADO, POR LO QUE NO TIENE NINGÚN SENTIDO APLICARLES UN TRATAMIENTO ANTIBIÓTICO PREVENTIVO”

TERAPIA DE SECADO

El tratamiento con antibióticos de todos los animales al secado, además de para curar infecciones intramamarias existentes en el momento de secar a las vacas, también se ha estado utilizando como “preventivo” de nuevas infecciones intramamarias en el período seco. Esto se realiza desde los años 60 cuando el Instituto Nacional de Investigación Láctea (NIRD por sus siglas en inglés), introdujo su famoso “Plan de los 5 Puntos de Control de Mamitis”, en donde el uso de antibióticos en el momento del secado era uno de ellos. Esto se debía al hecho de que la mayoría de las vacas llegaban infectadas al secado y estas infecciones estaban causadas principalmente por microorganismos contagiosos como Staphilococcus aureus y Streptococcus agalactiae.

Sin duda alguna, la implementación en granja de todos estos planes por parte de veterinarios especialistas ha contribuido enormemente a minimizar los problemas de salud de ubre durante estas décadas. Sin embargo, el escenario a día de hoy es muy diferente; el recuento de células somáticas en tanque ha disminuido drásticamente desde entonces y los patógenos principales también son diferentes, con relativamente pocas granjas con problemas de gérmenes contagiosos por Stap. aureus o Strep. agalactiae. El mayor desafío es el control de las mamitis de origen ambiental, en las que un porcentaje muy considerable de animales llegan sanos al momento del secado, por lo que no tiene ningún sentido aplicarles un tratamiento antibiótico preventivo.

A esto unimos la enorme preocupación global sobre el uso de los antibióticos debido al incremento de infecciones humanas por el incremento de bacterias multirresistentes. Una de las causas del incremento de las resistencias microbianas es el uso excesivo e irracional de antibióticos tanto en medicina humana como veterinaria, en el vacuno lechero el mayor consumo de antimicrobianos está asociado a la salud de la ubre, y se estima que 2/3 corresponden al antibiótico de secado. La Comisión Europea publicó en 2015 el informe titulado Directrices para una utilización prudente de antimicrobianos en medicina veterinaria, en el que se promueve mejorar el manejo de los animales y establecer medidas de higiene exhaustiva, así como evitar el tratamiento antibiótico de secado sistemático, administrando antibiótico solamente a aquellos animales con infección.