ASPECTOS PRÁCTICOS DE LA ALIMENTACIÓN PREPARTO

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ASPECTOS PRÁCTICOS DE LA ALIMENTACIÓN

PREPARTO

INTRODUCCIÓN

Durante los próximos meses, en la mayoría de los tambos de Argentina, se presenta una concentración impor- tante de partos. Se trata de una etapa clave del año ya que dependiendo de las condiciones de confort y del manejo de la alimentación antes y después del parto, se define en gran medida la producción de leche durante el otoño y principios del invierno.

Med. Vet. Msc. Juan Grigera, Méd. Vet. José Dillon y Méd. Vet. Victoria Lucas. 2011. Producir XXI, Bs. As., 19(232):63-66. Asesores Privados. Técnicos Nutral Mix.

PERÍODO DE TRANSICIÓN: MOMENTO CLAVE PARA LA ALIMENTACIÓN

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El período que abarca los 21 días antes y los 21 días posteriores al parto, representa uno de los momentos más críticos a lo largo del ciclo productivo en vacas lecheras. Durante este período se originan gran parte de las enfer- medades que luego afectaran a las vacas durante la lactancia, lo que impacta no sólo sobre la producción de leche, sino también sobre la eficiencia reproductiva, las muertes y los rechazos de vacas en ordeñe.
Dentro de este grupo de enfermedades, son tres las de mayor impacto relativo: Hipocalcemia, Cetosis subclí- nica y Acidosis Ruminal. Estas tres enfermedades son las que mayores costos generan, no sólo por la reducción en la producción de leche, sino porque las vacas que las padecen, tienen más posibilidades de contraer luego otras enfermedades como mastitis clínica y subclínica, retención de placenta, endometritis, afecciones ováricas, repeti- ción de servicios, patologías podales, etc.

Lo interesante es que cada una de estas tres enfermedades tiene claras oportunidades de prevenirse a partir del manejo de la alimentación antes y después del parto.

PÉRDIDAS ECONÓMICAS CAUSADAS POR ENFERMEDADES EN EL PERÍODO DE TRANSICIÓN

A partir de los resultados del Programa Claves hoy es posible estimar el impacto económico que estas enfermeda- des provocan sobre las empresas. En el Cuadro N° 2 se detallan las pérdidas productivas (en litros de leche) y eso como se traduce en pérdidas económicas (en pesos) durante los primeros 90 días en lactancia para cada afección asumiendo un valor de $ 1,40 por litro de leche.

1.- HIPOCALCEMIA

Para prevenir los casos de hipocalcemia al parto existen dos estrategias clásicas. La primera consiste en ofre- cer dietas muy bajas en calcio (Ca) durante los últimos 20 días antes del parto. De esta manera intenta instalar una leve hipocalcemia en preparto con el objetivo de iniciar anticipadamente la movilización de Ca desde el hueso y lograr que el día del parto este mecanismo este suficientemente activo para que las vacas rápidamente puedan cubrir las nuevas y más altas necesidades de Ca. Para que esta estrategia resulte efectiva algunos autores sugieren consumos de calcio inferiores a 40 gr/vaca/día, otros consideran que el consumo de Ca debería ser inferior a 30 gramos diarios.

Es una estrategia simple y económica pero que lamentablemente no siempre se puede utilizar debido a que en muchas oportunidades el nivel de calcio (Ca) presente en el silaje o heno ofrecido condiciona consumos superio- res al objetivo. Esta estrategia resulta menos eficaz cuando el nivel de producción es mayor o, cuando el forraje ofrecido presenta altos contenidos de potasio (K) por lo que siempre es conveniente analizar el nivel de Ca y K de los forrajes conservados a utilizar

Para su implementación es aconsejable ofrecer dietas de preparto basadas en silajes de maíz y utilizar heno de gramíneas debido su menor contenido de calcio y potasio respecto de otras fuentes de forraje. Otra precaución a tener en cuenta es la de asegurarse que las sales, concentrados o balanceados preparto no contengan ninguna fuen- te específica de calcio (conchilla, dolomitas o fosfato bicálcico).

Uso de sales aniónicas

La segunda estrategia consiste en acidificar el medio interno utilizando sales aniónicas. Como respuesta a esta acidificación del medio interno, se ponen en marcha mecanismos compensatorios. Uno de ellos, es la liberación de fosfatos desde el tejido óseo en un intento de neutralizar la acidificación provocada con las sales. En el proceso se libera calcio (Ca) aumentando su disponibilidad al momento del parto.

La dosis a utilizar, dependen de la cantidad de cationes que tenga la dieta base, fundamentalmente de su con- tenido de potasio. Por este motivo es fundamental analizar el contenido de cloro (CI), sodio (Na), potasio (K) y azufre (S) de la dieta.

Es aconsejable comenzar con dosis relativamente bajas y aumentarlas progresivamente si las incidencias de animales afectados por hipocalcemia superan el 1,5 a 2 %. Otra forma de controlar si la dosis de sales es apropia- da, es monitoreando el pH urinario. Esto se debe hacer sobre vacas con más de una semana en preparto y entre las 6 y 9 horas después de haber ofrecido la dieta. Como objetivo deberíamos observar que más del 70 % de las vacas presente valores de 6,2 a 7,2 y que no mas del 10 % de las vacas presente valores superiores a 8. Si los pH son mayores a 7,2, la dosis de sales es insuficiente; si los pH inferiores a 6,2 la dosis de sales puede ser excesiva.

Como las sales aniónicas estimulan la pérdida urinaria de calcio, es necesario suplementar con 80 a 120 gra- mos de calcio/vaca/día. No es conveniente utilizar carbonato de Ca (conchilla o dolomitas) porque parte del car- bonato se transforma en bicarbonato, lo que contrarresta la acidificación que estamos provocando. Tampoco sería conveniente usar fosfato bicálcico porque altas dosis pueden afectar la síntesis de vitamina D. Por este motivo, suele ser conveniente utilizar una proporción importante de cloruro de calcio y eventualmente sulfato de calcio como sales aniónicas, para reducir las necesidades de suplementación.

En ambos casos (utilizando dietas bajas en calcio o con sales aniónicas) es importante ofrecer altas dosis de magnesio (Mg), de manera de lograr que la dieta contenga una parte de Mg cada cuatro partes de potasio (relación 4/1). El Mg interviene en la síntesis en el proceso de extracción de Ca desde el hueso, pero además altas dosis reducen la absorción de potasio.

Como fuente de magnesio se puede ofrecer oxido de magnesio (50 a 60 gramos vaca/día) o cloruro de Mg (60 a 65 gramos vaca/d). Este último es hidrosoluble, por lo que puede dosificarse en el agua de bebida, lo que permi- te un consumo más estable los días previos al parto.

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