BIENESTAR DE LAS VACAS DE LECHE DURANTE EL PERIPARTO

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BIENESTAR DE LAS VACAS DE LECHE

DURANTE EL PERIPARTO

El parto normal o eutócico supone un riesgo tanto para la madre como para el ternero recién nacido, y este riesgo aumenta en partos difíciles o distócicos. En el caso de la madre, el manejo durante el periparto tiene efectos críticos para la salud, que pueden extenderse a la siguiente lactación. En el caso del ternero, la mortalidad perinatal representa la mitad de todas las bajas antes del destete. Así pues, el periodo del periparto conlleva problemas de bienestar y pérdidas económicas, que pueden reducirse mejorando el manejo.

D.Temple, E.Mainau, X.Manteca

El parto es un proceso doloroso y estresante

Está generalmente aceptado que el parto causa dolor agudo en todas las especies, incluyendo a la vacas. Alrededor del parto, las proteínas de fase aguda (tales como la haptoglobina y la proteína amiloide sérica) aumentan considerablemente, indicado inflamación, lesión tisular y consecuentemente dolor. Además, los partos distócicos pueden causar no sólo dolor intenso en la
madre, sino también en el ternero.
El parto también genera una respuesta fisiológica de estrés por dos motivos. En primer lugar, porque el dolor va siempre acompañado de una respuesta de estrés y, en segundo lugar, porque todas las situaciones nuevas o poco frecuentes pueden desencadenar estrés.

El dolor y el estrés causados por el parto no son importantes solamente por sus efectos negativos sobre el bienestar, sino que también pueden tener consecuencias productivas importantes ya que inhiben la liberación de oxitocina y pueden por lo tanto disminuir las contracciones del miometrio y retrasar la eyección del calostro.

Partos distocicos

excesivamente o que requieren una extracción asistida severa del feto.
Las dos principales causas de distocia en vacas son la desproporción entre el tamaño del feto y el diámetro de la pelvis (más común en vacas primíparas) y la mala presentación fetal (más común en vacas multíparas). Varios aspectos tales como la alimentación de la madre o la raza del macho modifican el riesgo de distocia.

En general, la tasa de distocia es mayor en primíparas que en multíparas y se acepta que las primíparas tienen partos más dolorosos y estresantes que las multíparas. Esto es debido no únicamente a la falta de experiencia de las hembras primerizas, sino también al hecho de que las primíparas suelen tener partos más largos que las multíparas, con una respuesta inflamatoria más pronunciada y una recuperación post-parto más lenta.

 

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