DISEÑO Y DIMENSIONAMIENTO DEL ESTABLO

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EL ALOJAMIENTO DE VACAS DE LECHE EN CUBICULOS

Introducción

El alojamiento de vacas de leche en cubículos supuso, en su momento, hace casi 50 años, una solución interesante con el fin de disminuir la necesidad de superficie cubierta para el área de reposo y un importante ahorro de material de cama, principalmente paja de cereales que, en zonas no cerealistas o en años de mala cosecha, puede suponer un coste muy elevado de la explotación. La respuesta inevitable en esta coyuntura es distribuir menos cantidad, lo que se traduce en un área de reposo en malas condiciones, con importantes consecuencias sobre la salud de la ubre de la vaca.

Sin embargo, no todo es favorable en este sistema de alojamiento. Las vacas se desplazan permanentemente sobre una superficie de hormigón, con negativas repercusiones sobre la salud podal de aquéllas, más aún si no pueden alojarse, en alguna época del año, sobre una superficie más blanda, como tierra, pasto o cama de paja. Asimismo, en ocasiones los cubículos se disponen en un número de hileras que dan lugar a que haya un número de vacas superior al de plazas en el comedero, con el riesgo de que se produzca excesiva competencia por el acceso al alimento.

La anchura de los pasillos, las zonas de cruce, la elección del separador, las dimensiones del propio cubículo y el material con el que se cubre la zona de reposo son aspectos del diseño y manejo de este sistema de crucial importancia. Los errores no suelen ser fáciles ni baratos de corregir, cuando no imposible. Por eso es preciso pensar muy detenidamente el diseño de la instalación en su conjunto y sopesar los pros y los contras de cada alternativa posible.

En este primer trabajo abordaremos el diseño de un establo con cubículos, comentando aspectos como las dimensiones de pasillos, zonas de cruce, la disposición de los cubículos y las ventajas e inconvenientes de las diversas opciones.

En un segundo trabajo entraremos en el detalle del diseño y dimensionamiento de la plaza de descanso individual que conocemos como cubículo, destacando las cuestiones más importantes a tener en cuenta. Del mismo modo, expondremos una metodología para evaluar la calidad de los cubículos, que puede servir para hacer un buen diseño y dimensionamiento de éstos o para evaluar los ya existentes en un establo y proponer medidas correctoras si es que son posibles.

Fundamentos del alojamiento en cubículos En este tipo de alojamiento la zona de descanso está dividida en compartimentos individuales, a los que cualquier vaca puede entrar libremente para descansar.

Antonio Callejo Ramos. Dr. Ingeniero Agrónomo Dpto. de Producción Agraria- E.T.S.I.A.A.B.-UPM antonio.callejo@upm.es

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Puede ofrecer un bienestar similar al del sistema de cama de paja, si bien la complejidad de su diseño es bastante superior, lo que frecuentemente provoca problemas en las explotaciones. Los cubículos se alinean en hileras paralelas a lo largo de los pasillos de circulación. Estos pasillos, normalmente de hormigón, permiten el paso de la vacas a otras áreas del establo y también forman parte del sistema de manejo del estiércol. El suelo de los pasillos suele ser de hormigón, aunque también pueden ser enrejillados (Figura 1) sobre un foso de acumulación

de deyecciones. Esta solución es cara y no suele permitir el paso de vehículos pesados (p.ej. un tractor para distribuir cama o sacar un animal muerto). Además, los sistemas de emparrillado suelen tener un impacto negativo sobre el confort de las vacas. Hay una tasa mayor de reposición, más problemas de pezuñas y de patas y peores rendimientos reproductivos.

No obstante, actualmente existe la posibilidad de mejorar este confort mediante rejillas cubiertas de material plástico (Figura 2) o de goma (Figura 3).

El sistema exige una limpieza frecuente de los pasillos para retirar las deyecciones depositadas, pero esta limpieza tiene la posibilidad de automatizarse con el uso de palas mecánicas, la instalación de arrobaderas automáticas o mediante tromba de agua (limpieza hidráulica).

La disposición interior de un establo de cubículos debe permitir el adecuado movimiento de las vacas y su acceso al área de alimentación, bebederos, cubículos, centro de ordeño y, si se dispone de ellos, al patio de ejercicio o al pasto. La colocación de los cubículos, del comedero y del bebedero debe estar coordinada para proveer espacios y distancias adecuados para el desplazamiento de las vacas. El diseño debe permitir también la retirada del estiércol, la distribución de los alimentos y favorecer una buena ventilación.

Los pasillos de circulación deberán tener una anchura de, al menos, 3,5-3,7 m. Cuanto más ancho es el pasillo, más limpias suelen estar las vacas pues los más estrechos tienen más estiércol por metro cuadrado, con lo que las vacas se salpican con más facilidad cuando caminan, además de haber menos espacio para la circulación de los animales.

Debe proporcionarse una cornadiza o “barrera de comedero” por cada dos o tres hileras de cubículos. Este diseño mantiene la relación entre el número de cubículos y el espacio para comer, dando lugar a pasillos largos y rectos que favorece la retirada del estiércol. Es admisible que no todas las vacas cuenten con su hueco de cornadiza, siempre y cuando el sistema de distribución de alimento asegure la presencia del mismo en el pesebre durante todo el día. No obstante, la solución ideal es que haya suficiente espacio para que todos los animales puedan comer a la vez. Con ello evitamos situaciones de ansiedad, lucha y empujones para acceder al alimento cuando éste se distribuye (momento de máxima apetecebilidad).

La anchura del pasillo que ocupan las vacas al comer debe permitir que dos animales puedan cruzarse por detrás de las que están comiendo sin molestar a éstas. Ello significa una anchura mínima de 4,5 m, ó de 5,0 m si, además, este pasillo también se utiliza para entrar y salir de una fila de cubículos (figura 4).

El movimiento de las vacas se facilita proporcionando “pasos de cruce” entre la zona de descanso y la de alimentación dentro del mismo módulo. Este paso debe permitir también el cruce de dos animales, por lo que su anchura será de, al menos, 2,5 m. Frecuentemente, en estos pasos se colocan bebederos, lo que debe tenerse en cuenta para el dimensionamiento de aquéllos y hacerlos más anchos. Más adelante insistiremos en ello.

Para evitar que los pasillos resulten excesivamente largos y dificulte el tránsito de las vacas, estos pasos de cruce se deben disponer, como máximo, cada 25-30 cubículos consecutivos (30-36 m), teniendo en cuenta que, para evitar pasillos ciegos, deberá disponerse de un paso en cada extremo.

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