EFECTOS A LARGO PLAZO DE LA NUTRICIÓN Y MANEJO DE LA RECRÍA DEL VACUNO DE LECHE

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EFECTOS A LARGO PLAZO DE LA NUTRICIÓN Y MANEJO DE LA RECRÍA DEL VACUNO DE LECH

Introducción

Las terneras recién nacidas son los animales que mayor valor tienen en cualquier explotación con un buen programa de mejora genética. Además de asegurar y contribuir a la mejora de la genética de la explotación en el futuro, las terneras recién nacidas serán madres de otras que: 1) producirán más leche, 2) serán más longevas y 3) se reproducirán mejor que las terneras nacidas de vacas adultas durante el mismo periodo.

Àlex Bach
 Departamento de Producción de Rumiantes
 IRTA

A pesar de estas 4 ventajas fundamentales (mejor genética y madres de hijas con mayor producción, más longevas y con mejor reproducción) inherente a las terneras de recría, en la mayoría de los casos el foco de atención tanto del productor como del consultor está en las vacas en lactación y en transición. Como resultado de esta falta de atención, se pueden encontrar cifras reales en terneras como ser un 18% de problemas respiratorios y un 37% de diarreas con mortalidad entre el 3,7 y el 11% (NHAMS, 2007, 2011). Más importante aún es la tasa de fracaso (definida como el porcentaje de terneras que paren pero no terminan la primera lactación) que oscila entre un 9 y más de un 25% (Norman et al., 2005; Bach, 2011). Algunos estudios indican un aumento de esta tasa de fracaso entre 1980 y 1998 a un ritmo de un 4% anual (Hare et al., 2006).

La industria lechera ha sido capaz de sobrevivir con estos números pero a medida que el mercado se liberaliza y globaliza, la eficiencia productiva de todo el sistema (no sólo de la vaca en lactación) será lo que marcará la viabilidad de las explotaciones. Aquéllas que sean eficientes (no sólo en leche, sino en recría) serán las que mejor posicionadas estarán para hacer frente a un futuro próximo sin cuotas.

Este artículo repasa los puntos más importantes de la nutrición y manejo de la recría con una perspectiva del impacto de la vida de la novilla sobre la vida productiva de la vaca a largo plazo.

Alimentación

El trabajo pionero de McCance (1962) en ratones muestra la importancia de la nutrición durante las primeras semanas luego del nacimiento sobre la evolución fenotípica futura de los mamíferos. En concreto, McCance (1962) tomó dos grupos de ratones recién nacidos, una mitad los alimentó de forma normal y a la otra mitad les restringió el aporte de nutrientes durante las 3 primeras semanas de vida. A este segundo grupo lo pasó luego a la misma dieta que la del grupo control. Como se muestra en la Figura 1a, los ratones restringidos durante las 3 primeras semanas de vida, aún a pesar de estar bien alimentados a partir de la cuarta semana jamás alcanzaron el mismo peso que los alimentados de forma normal durante las 3 primeras semanas de vida. Es decir, la alimentación de los primeros 21 días, ejerció un efecto a largo plazo que comprometió la capacidad de los ratones de expresar su potencial genético. Sin embargo, la misma restricción nutritiva aplicada a las 12 semanas de vida, resultó en una pérdida de peso temporal, que se recuperó sin dejar secuelas cuando los ratones volvieron a la dieta control (Figura 1b). Este elegante estudio demuestra la importancia de una correcta alimentación en los mamíferos recién nacidos. Si nos trasladamos al mundo de las vacas, la práctica habitual de la industria es limitar el aporte de nutrientes de las terneras bajo tres argumentos: 1) leche o lactoremplazante son muy caros, 2) hay que fomentar el consumo de sólidos y 3) leche o lactoremplazante en exceso ocasionan diarreas. Está restricción es irónica y sorprendente, pues la vaca, de forma natural produce grandes volúmenes de leche para asegurar una buena nutrición de su cría. Pero además, los argumentos que se usan no son del todo correctos. De hecho alimentar con grandes volúmenes de leche suele resultar en un costo inferior de la novilla al primer parto (es más barato poner un kilo de peso vivo al principio de la vida que hacerlo a edades más avanzadas). Por otro lado, con un buen programa de alimentación sólida no es complicado alcanzar consumos superiores a los 2 kg/d a los 56-63 días de edad (cuando los animales se podrían destetar). Finalmente, la percepción que grandes volúmenes ocasionan más diarrea está ligado a la falta de diferenciación entre diarrea infecciosa y diarrea mecánica (fruto de un mayor ritmo de paso asociado a un mayor consumo).

En el año 2008, nuestro grupo de investigación fue el primero en describir una relación positiva entre el plano nutricional (o ritmo de crecimiento) durante los dos primeros meses de vida y el nivel de producción de leche durante la primera lactación (Bach and Ahedo, 2008). Otros estudios posteriores (Heinrichs and Heinrichs, 2011; Bach, 2012; Soberon et al., 2012; Cook et al., 2013) han confirmado los mismos resultados. En concreto, por cada 100 g adicionales de ganancia media diaria durante los primeros 2 meses de vida se pueden esperar 225 kg adicionales de leche durante la primera lactación (Bach , 2012).

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