EFICIENCIA ALIMENTARIA: UNA HERRAMIENTA DE MANEJO PARA ENFRENTAR LAS BAJAS RENTABILIDADES DEL NEGOCIO LECHERO

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LAS BAJAS RENTABILIDADES DEL NEGOCIO LECHERO

Existen dos formas de mejorar la eficiencia alimentaria: la primera está relacionada con incrementar la cantidad de leche producida con el mismo consumo de materia seca, mientras que la segunda con disminuir el consumo de materia seca, manteniendo el mismo nivel productivo. Conozca más información sobre esta herramienta, a continuación.

Dr. Pedro Meléndez

La eficiencia alimentaria es un indicador simple que determina la habilidad relativa de una vaca lechera en convertir los nutrientes que ella consume a leche o sólidos totales. En términos generales, se define como los kilogramos de leche producida por kilogramo de materia seca consumida. Este concepto es muy utilizado en las lecherías de los Estados Unidos, sobre todo en situaciones de tiempos de bajos precios de la leche, elevados costos de alimentación o ambos, los cuales influyen marcadamente en el margen económico neto para el productor.

Una manera de combatir esta disminución en el margen económico es incrementar la cantidad de leche producida por cada kilo de materia seca consumida. Un beneficio extra que se obtendrá al incrementar la eficiencia alimentaria de una vaca es la menor cantidad de nutrientes que se excretarán a través de las fecas y la orina. Así, favorece tanto el retorno económico como la menor polución ambiental. Esto es de gran importancia para las lecherías que tienen problemas con el manejo de purines.
Existen dos formas de mejorar la eficiencia alimentaria: la primera está relacionada con incrementar la cantidad de leche producida con el mismo consumo de materia seca, mientras que la segunda con disminuir el consumo de materia seca, manteniendo el mismo nivel productivo. Muchas modificaciones de la dieta que incrementan la producción de leche también incrementan la eficiencia alimentaria. En general, en la medida que las vacas producen más  leche, la proporción de nutrientes que se utilizan para mantención es menor. En otras palabras, los costos fijos de alimentación del animal se diluyen en más litros de leche producida, haciendo al animal más eficiente en términos energéticos y de costos. Una vez que los costos fijos se optimizan en una vaca lechera, la producción adicional de un kilo de leche requiere de menos energía y proteína. Sin embargo, aparece un problema con los costos fijos, ya que no son fijos propiamente tal. A medida que el consumo de materia seca aumenta existe una disminución en la digestibilidad del alimento, y por lo tanto la vaca —de cierto modo— es menos eficiente en extraer la energía desde la ración. Esta disminución en la digestibilidad se incrementa en la medida que el consumo de alimento aumenta y llega a ser un problema real en vacas lecheras de muy alta producción con altos consumos de materia seca.

Por lo tanto, es más importante optimizar el consumo de materia seca de una vaca en producción, que maximizar el mismo. En muchas situaciones, lograr un mayor consumo de materia seca en vacas de alta producción parece económicamente razonable. Sin embargo, en algunas circunstancias el costo de ofrecer una dieta energéticamente más densa o digestible puede ser más costoso que el retorno logrado por la mayor producción. Esto resultaría en un ingreso menor sobre los costos de alimentación (ISCA) y, por lo tanto, es algo que no se recomienda.

Calculando la eficiencia alimentaria

-Use el Consumo Actual de Materia Seca: El conocimiento del consumo de materia seca exacto de su lechería es de vital importancia para estimar la eficiencia alimentaria. Esto significa no sólo pesar la cantidad de alimento que se ofrece a las vacas, sino también pesar el alimento residual que queda en el comedero al día siguiente. Sin esta acción, es imposible calcular la eficiencia alimentaria. -Mida el contenido de Materia Seca de la ración total y de los ingredientes de la ración, especialmente los forrajes: La materia seca de los forrajes y la ración completa debería ser evaluada semanalmente.

-Convertir la producción de leche a Leche Corregida por Energía (LCE): Esto va a permitir comparar entre razas o lecherías que varían considerablemente en su producción. Utilizar la fórmula según Tyrrell y Reid (1965) para hacer la conversión.

LCE = (12,82 × kg de grasa) + (7,13 × kg de proteína) + (0,323 × kg de leche)
Para mejorar aún más la precisión en el cálculo de la eficiencia alimentaria, el consumo de alimento también se podría corregir por su contenido energético. Corregir el consumo de materia seca a un valor estándar de Mcal/kg va a mejorar el cálculo de la eficiencia alimentaria y va a permitir comparaciones entre dietas de diferente composición.

Factores que afectan la eficiencia alimentaria

-Forrajes: Los forrajes son los insumos que más afectan la eficiencia alimentaria, debido a que son el principal componente de la parte menos digestible de la dieta. Ellos también tienen un gran impacto sobre la eficiencia alimentaria, ya que son los ingredientes con la mayor variación en digestibilidad y composición de  nutrientes. Además abarcan una gran proporción de la dieta. Se ha demostrado que la eficiencia alimentaria está directamente relacionada con la digestibilidad del forraje. Así, a mayor digestibilidad del forraje (mejor calidad), se logra una mayor eficiencia alimentaria. Y es que la densidad energética de la dieta tiene la misma relación con la eficiencia alimentaria, por lo que se debería ser muy eficiente en el proceso de cosecha, almacenaje y manejo de los forrajes. La idea es lograr la mejor calidad posible.

Otra forma en que los forrajes pueden afectar en forma positiva la eficiencia alimentaria es a través de la mantención de un ambiente ruminal saludable. En el caso de situaciones de bajo pH ruminal (acidosis ruminal) se afecta negativamente la eficiencia alimentaria al disminuirse la digestibilidad de la fibra, debido a los cambios ocurridos en las poblaciones de microorganismos ruminales. El aporte de fibra efectiva, a través de una cantidad aceptable y de un adecuado tamaño de partículas, va a mantener un rumen saludable, al estimularse la rumia y la producción de saliva, y por ende mejorar la capacidad buffer para el rumen. Si se observan valores muy altos de eficiencia alimentaria significa que la calidad del forraje no es la óptima y se debe mejorar este aspecto de la dieta.

-Estado de la lactancia:

Los días en leche tienen un gran impacto sobre la eficiencia alimentaria, debido a que las vacas durante el inicio de lactancia están en balance energético negativo y, por lo tanto, están perdiendo peso, utilizando esa energía en el proceso de producción de leche. Este fenómeno, artificialmente, va a incrementar la eficiencia alimentaria. Un valor elevado de eficiencia alimentaria (> 2.0) durante la lactancia temprana puede indicar que las vacas están perdiendo mucho peso, lo que potencialmente lleva a una mayor incidencia de problemas metabólicos. Por otro lado, vacas de cola de lactancia y que están ganando peso, presentan una eficiencia alimentaria reducida, aunque este fenómeno no se debe interpretar como algo negativo, ya que las vacas deben recuperar la condición corporal perdida durante el inicio de lactancia para culminar un ciclo productivo satisfactorio y permitir un ciclo viable durante la siguiente lactancia. Por lo tanto, los días en leche promedio del rebaño se deben considerar a la hora de evaluar la eficiencia alimentaria.

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