¿EN QUÉ TIENEN QUE MEJORAR EL BIENESTAR ANIMAL LAS GRANJAS GALLEGAS?

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MEJORAR EL BIENESTAR ANIMAL

Un estudio realizado con explotaciones lácteas gallegas concluye que el 97,3% aprueban en bienestar animal, de acuerdo con las directrices del sistema Welfare Quality, pero presentan muchos parámetros mejorables. El apartado con peor nota, con un suspenso masivo, se registra en la valoración del comportamiento de los animales.

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El bienestar animal en las granjas gallegas es aceptable, de acuerdo con las directrices del sistema europeo ‘Welfare Quality’ (Calidad del bienestar), pero las explotaciones gallegas tienen muchos parámetros mejorables. Un estudio realizado por la Facultad de Veterinaria de Lugo sobre 37 granjas de Galicia seleccionadas aleatoriamente le da un suspenso masivo a la valoración del comportamiento de los animales, un aprobado a los apartados de alimentación y salud, y un notable a las condiciones de los establos.

El estudio, realizado por Ana Bugueiro y Francisco Javier Diéguez (Departamento de Anatomía y Producción Animal de la Facultad de Veterinaria de Lugo) junto a José Pedreira (Piensos Pigarcre),concluye que un 97,3% de las granjas gallegas aprueban en bienestar animal, obteniéndose las mejores valoraciones en los parámetros ‘Facilidad de movimiento’ y Ausencia de sed’.

Analizamos a continuación los resultados alcanzados por las explotaciones gallegas sobre los cuatro apartados de bienestar animal computados por el sistema ‘Welfare Quality’: buena alimentación, buenas condiciones del establo, buena salud y comportamiento apropiado de los animales.

El análisis de las granjas, de acuerdo con el protocolo Welfare Quality, incluyó una valoración de la interacción de los animales con los humanos, una observación de al menos una hora del comportamiento de las vacas durante su descanso y una inspección individual de cada res para valorar características de salud. Por último, se le hizo una entrevista a cada ganadero para complementar la inspección.

Alimentación

En el apartado de alimentación, un 5,4% de las explotaciones fueron excelentes, un 29,7% obtuvieron una calificación de notable y un 48,6% de suspendieron un 16,2%. El principal problema radica en que un 19% de las vacas estaban flacas

Condiciones de los establos  

Las condiciones de los establos recibieron un visto bueno unánime. Un 5,4% obtuvo la valoración de excelente, un 64,9% de notable y un 29,7% de aceptable. De las 37 explotaciones analizadas, que presentaban un promedio de 60 vacas, 31 trabajaban con un sistema de estabulación libre y 6 con el de plazas trabadas, destacando las granjas de plazas trabadas por ser las que más facilitaban el acceso de los animales a los pastos.

«La limpieza es uno de los factores mejorables en lo relativo a las condiciones de los establos»

El estudio valoró cuestiones concretas, como el tiempo preciso para que las vacas se acostaran, que fue considerado próximo al normal (5 segundos), o el porcentaje de colisiones durante la maniobra de acostarse (11%), que parece estar correlacionada con el porcentaje de animales severamente cojos. La principal limitación a la hora de valorar la habitabilidad de los establos se refirió a la limpieza, pues la mayoría de las granjas presentaban serios problemas en esta cuestión.

El 78% de las vacas tenían suciedad en las patas, el 53% en los flancos y el 36% en las ubres. Se detectó una correlación de la limpieza con las alteraciones en la piel de los animales y las cojeras. Los investigadores recuerdan que también es importante la limpieza para una producción higiénica de la leche.

Salud animal

Uno de los principales problemas detectados en Galicia en el ámbito de la salud se refiere al descornado, pues es una operación que se hace siempre sin anestesia local y casi siempre sin analgésicos. Solo un 2,8% de las granjas emplea analgésicos. Eso repercute en que se observen reacciones de dolor en los animales durante la acción de descornado, bien química, bien térmica, y en que aumenten los niveles de cortisol observados tras el descornado, lo que revela un aumento del stress de los animales.

Otro problema habitual en las explotaciones son las cojeras de animales, con un 10% de las vacas afectadas por cojeras severas y otro 3% por cojeras leves. De todas formas, se trata de datos similares o inferiores a los encontrados en algunas de las grandes zonas europeas productoras de leche. En Irlanda, un estudio situó la prevalencia de cojera entre un 9 y un 17% en las explotaciones, en tanto en Gran Bretaña había una prevalencia de vacas con cojeras de un 36,8%, un porcentaje que en Francia un estudio elevó al 70,9% para las explotaciones galas. En Austria se estimaron las vacas severamente cojas en un 4%.

El descornado se acostumbra a realizar sin anestesia local y sin analgésicos, una cuestión a modificar.

El protocolo de análisis del bienestar reveló también que un 21,4% de las vacas de las explotaciones gallegas presentan alteraciones leves en la piel, en tanto que un 27,6% tiene alteraciones severas, una cuestión que se suele relacionar con choques o rozaduras con las estructuras de los establos.

Apropiado comportamiento

El comportamiento de los animales fue el apartado que peor valoración obtuvo en el estudio conducido por la Facultad de Veterinaria de Lugo. Un 83,8% de las granjas suspendieron, en tanto que un 13,5% obtuvieron una valoración de aceptable y sólo un 2,7% de notable.

La observación de los animales detectó que ni las conductas sociales ni otras conductas eran las apropiadas, sobre todo aquellas referidas a las interacciones entre las vacas. Con los humanos, los animales presentaban un mejor comportamiento, con alrededor de dos tercios de las vacas que aceptaban ser tocadas.

Dos tercios de las vacas presentan un comportamiento adecuado ante humanos, pues aceptan ser tocadas.

Al respecto de los problemas de comportamiento entre los animales, los investigadores inciden en que sólo un 24,3% de las granjas permiten el acceso de las vacas a los pastos y un 10% a espacios exteriores de descanso. El pastoreo prolongado (8 horas en comparación con 4 horas) está comprobado que tiene un efecto relajante, pues baja la frecuencia cardiaca y se reducen los comportamientos agresivos, según se ha comprobado en estudios veterinarios.

En definitiva, las conclusiones del estudio son claras. Las granjas gallegas aprueban en bienestar animal pero tienen que preocuparse por mejorar en muchos aspectos.

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