ESTIMACIÓN DE EXCRETAS EN SISTEMAS DE PRODUCCIÓN DE LECHE BASADOS EN EL APROVECHAMIENTO DE FORRAJES

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PRODUCCIÓN DE LECHE BASADOS EN EL APROVECHAMIENTO DE FORRAJES

El objetivo de este trabajo es la elaboración de un modelo capaz de predecir el volumen de heces y orina, así como la excreción de N en vacas lecheras alimentadas con forrajes conservados o aprovechados a diente con mínimo aporte de concentrado a partir de parámetros nutricionales como la composición química del forraje, ingestión de nutrientes y su concentración en la dieta.

Gregorio Salcedo
Dpto. de Tecnología Agraria del i.E.S. “La Granja” 39792, Heras, Cantabria

Durante los años 1991 al 2005 se determinó el volumen y contenido de nitrógeno de las heces y orina de vacas Frisonas lactantes en nave metabólica, alimentadas con hierba de pradera compuesta L. perenne y T. pratense o ensilados (hierba, veza-avena, triticale, maíz, alfalfa, trébol y trigo) y 2.63±1.62 y 4.13±1.25 kg MS de concentrado por vaca y día para las dietas a pastoreo y ensilados respectivamente. Posteriormente, se estimó mediante análisis de regresión paso a paso, el contenido de N y volumen de excretas sólidas y líquidas a partir de tres variables: composición química del forraje, ingestión de nutrientes y concentración de nutrientes en la dieta respecto a los valores observados in situ. Para el conjunto de datos, los resultados mostraron mayor ingestión de N en pastoreo (P<0.001), con valores medios diarios de 479±102 y 448±117 g/d y con ensilados; el excretado de 308±63 y 294±99 g N vaca y día, de los cuales 23.4±3.04% y 34.2±7, 17% corresponden a las heces y el 37.1±6.2% y 30.8±9.45% a la orina para las dietas a pastoreo y ensilados respectivamente. De igual modo, la excreción media diaria de heces en forma de materia seca para el conjunto de datos fue 4.67±1.2 kg MS y 21.7±6.4 litros de orina vaca y día, con diferencias entre tipos de dietas (P<0.001). Tanto en dietas a pastoreo como con ensilados, la ingestión de nutrientes es el modelo que mejor explica la variación en la excreción de heces, orina y la excreción de nitrógeno.

Introducción

En Cantabria, la producción de leche se ha orientando a sistemas intensivos, con incrementos significativos en el número de cabezas por unidad de superficie, dando lugar a elevados aportes de concentrados ricos en nitrógeno y fósforo, nutrientes con importante repercusión ambiental. Así, se ha pasado de explotaciones autosuficientes entre la producción de estiércol empleado como fertilizante para la producción de forrajes, a explotaciones con excedentes de purín, originando desequilibrios entre los inputs y los outputs (del Hierro et al., 2007). No obstante, las estrategias para estimar las necesidades nutritivas del ganado, su relación con el bienestar animal y medioambiental han progresado ampliamente en los últimos años. Por ejemplo, hace años las recomendaciones se orientaron a elevados aportes de proteína (18-20%, NRC, 1989) frente al 16-17% en la actualidad (NRC, 2001).

Por el contrario, los sistemas basados en la utilización de forraje, emplean una fuente de proteína más barata y abundante, pero de elevada degradabilidad ruminal (Salcedo, 2000) y consiguiente bajo aprovechamiento del N. El alto consumo de N favorece acumulaciones de amoníaco en rumen, problemas reproductivos y baja eficiencia en la ganancia de peso en novillas (Ferguson y Chalupa, 1989; Broderick, 1991; Butler, 1997; McCormick et al., 1999); modificaciones en la composición química de la leche (Hermansen et al., 1999); pérdidas de proteína en heces y orina, llegando a alcanzar el 80% del nitrógeno ingerido (Bruchem et al., 1991); reducción del suministro de aminoácidos al intestino delgado e incremento los niveles de nitrógeno no proteico en sangre (Mangan, 1982).

Las principales pérdidas de N son las originadas por la orina, heces, leche y en menor medida las de origen metabólico. La ingestión de N es la variable que más directamente influye sobre la excreción de N (Peyraud et al., 1997; Astigarraga et al., 1994; Delegarde et al., 1997; Keady y Mruphy, 1998). Otras variables como fase de lactación (Kristensen et al., 1998); fertilización nitrogenada (Astigarraga et al., 1994; Delegarde et al., 1997); porcentaje del forraje con alto o bajo nivel de concentrado (Gonda et al., 1996); aprovechamiento del forraje (pastoreo o ensilado) (Valk y Hobbelink, 1992; Keady y Murphy, 1998; Petit y Tremblay, 1995); nivel de suplemento proteico en la ración (Metcalf et al., 1996; Susmel et al., 1995; Lines y Wiess, 1996); nivel de proteína indegradable añadida a la ración (Wright et al., 1998) y almidón incluido en la dieta (Keady et al., 1998; Valk y Hobbelink, 1992; Petit y Tremblay, 1995), contribuyen directa o indirectamente a incrementar la excreción de N o disminuir la eficiencia en la producción de leche del mismo.

El objetivo de este trabajo es la elaboración de un modelo capaz de predecir el volumen de heces y orina, así como la excreción de N en vacas lecheras alimentadas con forrajes conservados o aprovechados a diente con mínimo aporte de concentrado a partir de parámetros nutricionales como la composición química del forraje, ingestión de nutrientes y su concentración en la dieta.

Materiales y Métodos

La base de datos sobre la que se realizó este estudio está formada por 16 experimentos con 80 dietas experimentales (31 en condiciones de pastoreo y 49 con ensilados), desarrollados en el i.E.S. “La Granja” (Cantabria). La alimentación consistió en ensilados y pasto en combinación con diferentes suplementos forrajeros: ensilado de maíz, maíz deshidratado y alfalfa; concentrados de diferente fuente energética: maíz, cebada y melazas de remolacha, o proteína: harinas de soja, pescado (actualmente prohibido), semilla de algodón, girasol y urea y dosis; tipo de conservante empleado en los ensilados: ácido fórmico, ensilado de maíz y maíz deshidratado; y clase de silo: plataforma, bolas redondas y macrobolsas. Las características de las dietas experimentales, de las vacas (días en leche y producción) y días de duración en cada experimento figuran en las Tablas 1 y 2. Las variables nutricionales utilizadas en la estimación de las excretas sólidas y líquidas, al igual que su contenido en nitrógeno figuran en la Tabla 3.

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