FOTOSENSIBILIZACIÓN: UN PROBLEMA QUE SE PUEDE PRESENTAR EN SU ESTABLO

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FOTOSENSIBILIZACIÓN: UN PROBLEMA QUE SE PUEDE PRESENTAR EN SU ESTABLO

Las grietas y fisuras de la piel, así como las vesículas, la foliculitis y las costras suelen acompañarse de dolor a la palpación, o cuando el animal se mueve, flexiona o estira la piel.

Autor (es): Alfredo Delgado, MV, Mg 1; Cristina GarcÃa, Bach, MV 2; RocÃo Sandoval, MV, Mg (c) 1; Katherine Choez, MV 1; Pamela Ireijo, Lic. Odontol 2

Introducción:

La fotosensibilización es conocida también a nivel mundial como fotodermatitis en el ganado vacuno y eczema facial en el ganado ovino. En el Perú, se utiliza muy comúnmente el término de “jacapo” como referencia específica a la afectación en los de ovinos. Es un proceso patológico de la piel caracterizado por inflamación y necrosis. Existen tres tipos de fotosensibilización (aunque se habla también de un

cuarto tipo de etiología desconocida), siendo la primaria y la terciaria de mayor importancia en la sierra peruana y de presentación esporádica en la costa.
El presente trabajo comprende una revisión bibliográfica de la enfermedad que, si bien no ha sido reportada a través de la historia como causa de grandes pérdidas económicas porque los animales fotosensibilizados rara vez mueren, puede tornarse muy relevante en estos tiempos en los cuales el cambio climático ha alterado la epidemiología de diversas enfermedades.

Definición:

La fotosensibilización se refiere al aumento de susceptibilidad de la piel a la luz solar, causada por una reacción fisicoquímica entre ciertos rayos de luz solar que inciden en la piel blanca y llegan hasta los capilares, y alguna sustancia fotodinámica que circula en la sangre (Jubb et al., 1990; Andresen, 2009).

La absorción de luz ultravioleta de determinadas longitudes de onda (entre 280 y 790 nm) y la duración suficiente para activar las sustancias fotodinámicas se da en las zonas de pieles no pigmentadas y especialmente

perceptibles en aquellos sitios en los que además hay pocos pelos. En las vacas, las zonas de las uniones mucocutáneas y los parches de pelo blanco son los sitios más frecuentes de la fotosensibilización (Rebhun, 1995).

Agente fotodinámico

El agente fotodinámico llega a la piel mediante la circulación sistémica. Puede ser de origen externo o puede tratarse de una sustancia endógena que se ha acumulado, hasta un grado anormal, debido a una disfunción metabólica (Jubb et al., 1990). Los agentes fotodinámicos producen radicales libres que reaccionan con proteínas en la dermis, causándole daño (Haskell, 2008).

Etiología

La dermatitis aparece si hay una concentración suficiente de sustancias fotodinámicas en la piel y esta se expone a la luz. Dentro de las diferentes causas tenemos la ingestión de agentes fotodinámicos primarios, la excreción defectuosa de la filoeritrina (producto metabólico de la clorofila y un agente fotodinámico) por afectación hepática o defectos hereditarios del metabolismo de la porfirina que producen agentes fotodinámicos (Radostits et al., 2002).

1. Fotosensibilización primaria (tipo I). Diversos autores refieren que se debe a la ingestión de plantas o drogas que contienen sustancias fotorreactivas preformadas que se depositan en la piel. Se presenta en individuos sin daño hepático preexistente. Aparece habitualmente cuando la planta se encuentra en etapa de desarrollo y crece rápidamente. El ganado se afecta después de 4 – 5 días de pasto y dejan de aparecer casos nuevos poco después de retirar a los animales. En la mayoría de los casos es necesario que se ingieran grandes cantidades de la planta responsable, identificándose como componente dominante del pasto. La sensibilidad es variable entre especies y animales de la misma especie (Jubb et al., 1990; Radostits et al., 2002). El agente fotodinámico proveniente de la planta ingerida supera la destrucción producida por los procesos digestivos, así como los mecanismos de inactivación y excreción hepática, alcanzando la piel mediante la circulación general.

2. Fotosensibilización por síntesis anormal de pigmentos (tipo II). Se debe a la acumulación de pigmentos endógenos, es resultado del metabolismo anormal de la porfirina (Jubb et al., 1990). El porfirismo eritropoyético bovino, conocido también como “diente rosado”, es un defecto hereditario en varias razas de ganado bovino y es una enfermedad a recordar cuando las vacas se venden o se envían a los rebaños de toros. Es de especial interés en las vacas de raza Holstein, pero se han observado casos en las vacas Ayrshire y Shorthorn. El efecto tiene que ver con la estructura básica de la porfirina de la hemoglobina. Las acumulaciones de los metabolitos de la porfirina en la piel predisponen a la fotosensibilización. Los animales afectados también presentan anemia debido a diversos problemas de los hematíes como la reducida duración de la vida, la maduración retardada en la médula ósea y la hemólisis (Rebhun, 1995).

3. Fotosensibilización hepatógena (tipo III). Es el tipo más observado en ganado (Durán, 2008). Se produce cuando una toxina, elaborada normalmente por un planta, hongo o alga causa una lesión o disfunción hepática o una lesión en el conducto biliar (alteración del flujo biliar) dando lugar a la retención del agente fotosensibilizante filoeritrina. Estas alteraciones patológicas en hígado o vesícula biliar pueden tener las más diversas causas: ictericia hemolítica, parasitosis por Fasciola hepatica, infección, inflamación o degeneración parietal de las vías biliares, grandes abscesos hepáticos, intoxicaciones con plantas hepatotóxicas, ciertos medicamentos, etc. (Dirksen et al., 2005). En la fotosensibilización hepatógena, la función hepática ha sido reducida hasta tal grado que los niveles de filoeritrina existentes en la sangre son excesivamente elevados y permiten que este metabolito se comporte como un agente fotodinámico (Rebhun, 1995).

4. Fotosensibilización tipo IV. Luego del suministro de ciertas plantas, la experiencia demuestra la aparición ocasional de dermatitis solar (alfalfa, trébol, rojo y blanco, vicia, colza y otras crucíferas, sudán grass, etc.). Hasta la actualidad no está claro si se trata de reacciones primarias o hepatógenas secundarias. Posiblemente la colonización por hongos también tenga un papel importante, dado que los mismos alimentos son ingeridos normalmente sin reacciones adversas. El agua contaminada, la alfalfa contaminada con mohos o fermentada provocan brotes masivos sin signos de fotosensibilización hepatógena. Además, aparecen casos esporádicos en ganado que pastorea en pastos frondosos.

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