LA TRANSICIÓN DE LAS TERNERAS JÓVENES

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LAS TERNERAS JÓVENES

Invertir tiempo en controlar el crecimiento en las primeras edades en vacuno lechero es de vital importancia, ya que la reposición representa el futuro de la explotación.

Marta Terré y Àlex Bach IRTA-Departamento de Producción de Rumiantes Imágenes cedidas por los autores

Generalmente, la reposición en una explotación de vacuno lechero es la gran olvidada. Pero es importante recordar que los costes de la reposición suponen un 20 % de los gastos totales de la granja, y ésta representa el futuro de la explotación. Actualmente, se ha descrito una estrecha relación entre el crecimiento de las primeras edades con la futura producción lechera (se puede esperar un aumento de 225 kg de leche en la primera lactación por cada 100 g de crecimiento durante la lactancia, Bach, 2012). Por ello, está totalmente justificado invertir tiempo en controlar como crecen las terneras y modificar ciertos aspectos que pueden mejorar la cría de lareposición.

La eficiencia de la alimentación

En términos de producción animal, la eficiencia de la alimentación (kg materia seca/kg de peso vivo) es un parámetro que va a ayudar a tomar decisiones en el manejo de dicha alimentación para determinar en qué fases es más “eficiente” actuar. La eficiencia de alimentación de las terneras de reposición se podría dividir en tres fases bien diferenciadas:

Lactancia: que se caracteriza por tener elevadas eficiencias (55-45 %), pero con un coste elevado de la alimentación.
Transición: etapa que va entre los 70-150 días de edad, cuando los animales están destetados y son capaces de crecer con una eficiencia relativamente elevada para ser rumiantes (20-30 %).

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Rumiantes: en esta etapa las terneras y las novillas tienen un rumen bien desarrollado, y se va aumentando la proporción de forraje en su dieta, por lo que la eficiencia de alimentación disminuye (pudiendo llegar a valores tan bajos como un 7 %).
Durante la transición de las terneras existen dos aspectos a favor que se deben aprovechar para maximizar su crecimiento: la disminución de los costes de alimentación (son animales destetados) y la relativa elevada eficiencia de alimentación. De modo que el objetivo durante esta etapa debería ser conseguir crecimientos de 1,2 kg de peso vivo/ día.

El destete

Un punto importante para mantener un buen ritmo de crecimiento en la transición es el destete. Se han estudiado numerosas estrategias para facilitar el destete de las terneras, algunas de ellas con más o menos éxito. Por lo general, las terneras se destetan entre las 8 y 12 semanas de edad, y el principal criterio que se usa para su destete es la edad de los animales (en una encuesta realizada en Suecia por Petterson et al., 2001, el 46 % de las granjas así lo hacía), en lugar de utilizar el consumo de pienso (el 18 % de las explotaciones lo hacían según este criterio en esta misma encuesta). Por lo general, independientemente del criterio que se usa para el destete, para estimular el consumo de pienso o se diluye más la leche una semana antes de destetar (32 % de las granja) o bien se reduce el consumo de leche a una toma diaria en lugar de dos tomas (21 % de las explotaciones).

Una vez las terneras están destetadas, se pueden usar distintos tipos de alimentación. Con un total de 598 datos de terneros y terneras con los que hemos realizados distintos estudios de nutrición y manejo en estos últimos diez años en el departamento de Producción de Rumiantes del IRTA, hemos relacionado el consumo de pienso la semana antes del destete de los animales con el crecimiento la semana después del mismo (figura 1). De esta relación podemos concluir que para asegurar una ganancia media diaria de 1 kg de PV después del destete, la ingestión de pienso previa al destete debería estar alrededor del 1,5 kg/día de pienso. En la figura 1 hemos incluido cuatro colores diferentes en función de la edad de destete de los animales, y no se observa ninguna relación entre ésta y su posterior crecimiento.

Dado que el consumo de pienso durante la lactancia parece ser un punto importante para no disminuir el ritmo de crecimiento en la transición, a continuación presentamos algunos de los factores que influyen en el consumo de pienso durante la lactancia:

En primer lugar el consumo de leche está inversamente relacionado con el consumo de pienso. Así pues, la reducción de la oferta de leche antes del destete es crucial para estimular el consumo de pienso.

La forma física del pienso (en harina, granulado o multipartícula) ha sido y está siendo objeto de estudio en los últimos años. Por el momento, podemos concluir que la inclusión de partículas molidas en el pienso disminuyen su consumo en comparación con los piensos multipartícula (Bateman et al., 2009), y que posiblemente los piensos multipartículas estimulen el consumo de pienso en comparación con el granulado, pero estos últimos presentan una mejor eficiencia de conversión (Bach et al., 2007)

A pesar de que el rumen tiene una funcionalidad adecuada a partir de las tres semanas de edad, durante las primeras edades de las terneras observamos un pH ruminal muy por debajo de 5,8 (posiblemente relacionado con el poco desarrollo ruminal debido a la cantidad de pienso que ingieren, pero que se considera acidosis en los animales adultos).

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